Introducción:

Antecedentes: (Ampliado el 12-06-2009)
     


Origen:

Política:

Militar:

La jarka y el combatiente rifeño:  

Marruecos:

Melilla:

Prensa:

Personas:

Textos de la Campaña:

Bibliografía:

       

   
   
 

Reproducción parcial, con algunas correcciones, del artículo que, con el título de Los orígenes de la Campaña del Rif, fue publicado en el nº 22 (1993), de la revista Aldaba (UNED).

 

El comienzo del fin de una época

 

La política seguida por el Gobierno Maura de dejar abandonado al Roghi a su suerte para no alterar la ficción del poder de Muley Hafid, sultán de Marruecos,  trajo como consecuencia el precipitado abandono del Pretendiente de su sede de la Alcazaba de Zeluán.

Las resultas de tal actitud no se hicieron esperar. Todo el artificio montado por el Pretendiente para el control de las cabilas se vino por tierra, y estas comenzaron a "estar en república", es decir, a campar cada una por sus respetos, estableciendo las normas de cada jefecillo de cabila o aún de poblado quisiera imponer. Los trabajos en las minas y en los ferrocarriles se detuvieron y el comercio de Melilla cayó bajo mínimos.

Bu Hamara abandonó Zeluán el 4 de diciembre de 1908.

Diez días más tarde escribía el General Marina al Ministro de Estado, señor Allendesalazar, advirtiéndole de que las cabilas no podían garantizar la seguridad exterior, proponiendo que los trabajos mineros continuaran suspendidos, a la espera de la llegada de tropas majzenianas, obligadas a mantener despejada la zona por aplicación del artículo 3º del Convenio de 24 de febrero de 1895. El Gobernador de Melilla reconocía que no había autoridad en el campo con quien tratar por no tener las cabilas siquiera determinadas sus propias autoridades. En una palabra: Melilla volvía a quedar sitiada como en los viejos tiempos (1).

Ya el día 18, en carta a Maura, Marina insiste en las dificultades para llegar a un acuerdo con las cabilas, y "si el Sultán no lo remedia en un plazo perentorio, lo que España ejecute tendrá que ser empleando la fuerza, y para eso será preciso aumentar los medios militares con que cuenta Melilla..." (2).

En carta de contestación a la anterior, de fecha 23 del mismo mes, Maura dice: "Y como la inseguridad en el campo moro es asfixiadora de la civil y comercial y de la expansión política de Melilla, tenemos el mis vivo interés en conseguir que cese cuanto antes la paralización que la anarquía kabileña nos causa" (3). Siempre con gran precaución puesto que Francia, Inglaterra y Alemania nos observan. "Por grande que sea nuestra repugnancia a emprender avances apoyados en nuestras propias armas, sigue Maura,...todos los intereses españoles en el futuro sobre la margen izquierda del Muluya nos impondrán imperativamente el empleo de los medios indispensables para salvar el prestigio de España a todo trance". Ahora bien, la abstención que de momento se impone "podría verse contrariada por agresiones que no nos fuera lícito dejar impunes" (4).

En los párrafos anteriores, extractados de una documentación más extensa que abunda sobre lo mismo, se adivina con claridad lo que ha de ser una fatalidad anunciada.

Mientras tanto en Melilla se observa el proceso con enorme preocupación. La Cámara de Comercio alerta sobre las graves consecuencias que la situación imperante va a traer para la ciudad.

El 8 de enero de 1909, el diario local, en un dramático editorial bajo el título "El mercado de Melilla está enfermo", dice:

  Sí, está enfermo, con dolencia amenazadora de hacerse crónica.
...Se resiente de la falta de demanda, los compradores no acuden a la plaza como antes acudían y este alejamiento se debe sin duda a la inseguridad de los caminos que hacen aventurada la salida de las caravanas que en tiempos no lejanos venían a Melilla
La situación del campo produce aguda crisis al comercio de Melilla.
Es necesario... poner remedio a los males de Melilla.
Cuantos en esta plaza vivimos., sabemos perfectamente a qué atenernos, tenemos visión  clara y exacta  del asunto. Lo que hace falta es  que al otro lado del estrecho, en Madrid, se opine como aquí se opina (5).
 

La alusión al empleo de la fuerza es palpable.

El Gobierno estaba bien informado de lo que ocurría, porque el General Marina se cuidaba muy bien de ello: "El Gobierno estaba advertido, y el único elemento de juicio que tenía para formar concepto de lo que pasaba en Melilla eran los informes que yo le daba", decía el General a los miembros de la Comisión de Responsabilidades en 1923 (6). Los informes del general, y, añadimos nosotros, la habitual lectura de El Telegrama del Rif, tal como reconocieron algunos primates en las sesiones del Congreso de mayo de 1909.

La ciudad de Melilla se ahogaba por momentos. Al no importarse productos que no se vendían, la Junta de Arbitrios no recaudaba arbitrios suficientes para atender a su presupuesto.

Las caravanas no vienen, el comercio se halla paralizado, los establecimientos de comercio cierran, y los comerciantes hebreos y moros piensan en emigrar más lejos, más adelante, hacia el lugar de donde viene el daño: a la orilla derecha del Muluya. He ahí el Melilla de hoy: bello bajo su cielo azul; alegre por sus blancas casas; pero que se muere en su efímero esplendor (7).

Delbel hace mención a la competencia que, aprovechando las dificultades de Melilla, hacían los puestos franceses de la frontera argelomarroquí.

En mayo de 1909 la cuestión se agrava. Las compañías mineras no se resignan a la situación, sobre todo la Norte Africana, con intereses franceses detrás. El día 6 publicaba El Telegrama del Rif un editorial bajo el título "El suceso del Muluya. Golpe de audacia". En él se daba cuenta de la decisión tomada por la compañía francesa de dar de lado a las autoridades españolas e intentar resolver la cuestión por sus propios medios. Para ello organizó una excursión desde el Muluya  a las minas de Segangan, siendo  acompañado el grupo por oficiales franceses. La excursión resultó fallida por la dura oposición de los rifeños, pero alertó al General Marina y al Gobierno, viendo que lo que ellos no hicieran otros lo harían en su lugar (8). "A mí me parecía aquello muy grave", decía Manuel Galbán, presente en Melilla (9).

Había que tomar una determinación para acabar con la ya larga situación de asfixia, bloqueo y ruina de Melilla “que se hacía más intolerable porque la prosperidad reciente había hecho olvidar cómo estado semejante fuera el habitual de aquella plaza” (10).

En la sesión del senado del 12 de mayo, el señor Maura se vio fortalecido por el apoyo encontrado en el grupo liberal, en la persona del General López Domínguez quien, en declaración suscrita por todos los elementos de la Cámara,hizo mención al apoyo de los liberales a la “defensa a todo trance del honor de la bandera española, y con la bandera la ocupación actual – de la Restinga y Cabo de Agua-, así como la que proceda, al efecto de defender la plaza de Melilla y sus alrededores” (11).

En sesión del día 22, el liberal don Miguel Villanueva, buen conocedor del problema de Melilla, ciudad a la que había visitado en alguna ocasión, hizo una dramática exposición de la situación de la ciudad, haciendo hincapié, en que “lo que hoy se ve allí es la ruina, la miseria y el temor a que todo desaparezca si el Gobierno español tarda mucho en poner remedio” (12).

El Gobierno, pues, se ve compelido a tomar una decisión en algún sentido. Y el único que cabe es el de la intervención armada, siempre contemplada pero siempre evitada por sus consecuencias indeseables. Ya en agosto de 1907, cuando el anterior estado de crisis en Melilla, Maura advertía: “España no puede tomar la ofensiva sin que de allí venga una agresión de tal carácter que el no rechazarla implique una gran vergüenza”.

Es decir, lo que se necesitaba era un motivo inmediato, y si el motivo no llegaba espontáneamente había que buscarlo. “Fue necesario que surgiera un serio incidente para que saliéramos de nuestra suicida pasividad”, decía Ruiz Albéniz (13).

Una vez asegurados de que Francia y las demás potencias no iban a ser un obstáculo, cualquier momento podía ser bueno para encontrarnos con el pretexto. “Nosotros comprendemos sin duda la preocupación de España por ver aseguradas la seguridad y la libertad de las comunicaciones alrededor de Ceuta y de Melilla”, decía el Ministro de Asuntos Extranjeros francés, M. Pichon a su embajador  en Madrid (14).

La vía a la intervención estaba libre.

El día 7 de junio se reanudan los trabajos del ferrocarril minero, y el día 9 de julio se produce la agresión que inicia la llamada Campaña del Rif de 1909.
¡Melilla ya no está ahogada!. Lo hecho era cuestión de vida o muerte  para su existencia. Esta era la razón principal de la guerra. (15)
FRANCISCO SARO GANDARILLAS

NOTAS:
(1) RUIZ ALBÉNIZ.- España en el Rif. Madrid. 1921 Pg. 101-102
(2) RUIZ ALBÉNIZ, pg. 102
(3) RUIZ ALBENIZ, pg. 105
(4) RUIZ ALBENIZ, pg. 106
(5) El Telegrama del Rif  nº 1385 ( 8-1-1909)
(6) Documentos relacionados con la información instruida  por la llamada “Comisión de Responsabilidades” acerca del desastre de Annual. Madrid. 1931. Pg. 419
(7) DELBREL, G. España en la región del Muluya. El Telegrama del Rif.nº 2241( 2-5-1909 y ss). Este informe llegó a manos del Gobierno, debiendo influir sin duda  en la determinación que condujo  a los sucesos de julio de 1909.
(8) El Telegrama del Rif. nº 2244 (6-5-1909)
(9) GALBÁN, M. España en África. La pacificación de Marruecos. Madrid. 1965.Pg. 32
(10) CANALS, Salvador.- Los sucesos de España en 1909.Tomo I. Madrid. 1910. Pg. 59
(11) CANALS, pg. 61
(12) CANALS, pg. 62
(13) RUIZ ALBÉNIZ.La campaña del Rif. La verdad de la guerra. Madrid. 1909.Pg. 33.
(14) MINISTÈRE DES AFFAIRES  ÉTRANGÈRES. DOCUMENTS DIPLOMATIQUES. Affaires du Maroc  ( 1908-1910). Paris. 1910. Pg. 178
(15) BURGUETE, Manuel. Mis impresiones  en la Campaña del Rif de 1909. Barcelona. 1910. Pg. 31

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  ANTECEDENTES  
     
       
 
Delegados españoles en Algeciras (1906)
 

ACTA DE ALGECIRAS (7 de abril de 1906)

CAPITULO I
Declaración relativa a la organización de la Policía
(Bajo la autoridad soberana de S.M el Sultán)
CAPITULO II

Reglamento organizando la vigilancia y represión del contrabando de armas
Artº 30. La aplicación del Reglamento sobre el contrabando de armas en la región fronteriza de Argel será de la exclusiva competencia  de Francia y de Marruecos.
Asimismo, la aplicación del reglamento sobre el contrabando de armas en el Rif y, en general, en las regiones fronterizas de las posesiones españolas será de la competencia exclusiva de España y de Marruecos.
CAPITULO III
Acta de concesión de un Banco del Estado
CAPITULO IV
Declaración relativa al mejor rendimiento de los impuestos y la creación de nuevos impuestos
CAPITULO V
Régimen de las Aduanas del Imperio y represión del fraude y contrabando
Artº 103. (Mismos términos del artículo 30)
CAPITULO VI
Declaración relativa a los servicios y a los trabajos públicos
CAPITULO VII
Disposiciones generales

 

 

 
 
Mohammed Torres y El Mokri en Algeciras (1906)
 
 

EL LIBERAL D. 15-8-1909 Entreacto
(de La Correspondencia Militar):
“Se ha dicho y se sigue diciendo que España recibió en la Conferencia de Algeciras el encargo internacional de mantener el orden en el Rif, y en consecuencia, se quiere suponer que nuestras tropas van a Melilla a algo más que a defender el honor nacional, repeliendo y castigando la agresión rifeña, y a garantir eficazmente las posibles futuras ofensivas de la jarka. Se supone que en el Rif vamos a cumplir un mandato que aceptamos al suscribir el Acta general de 7 de abril de 1906.
No hay tal cosa. Ni en el Acta ni en el protocolo adicional hay nada en que pueda fundarse ese equivocado aserto.
…En los artículos 30 y 103 no se otorga a España una misión singular, sino conjunta con Marruecos y sometida a las reglas que de común acuerdo estatuyan ambas potestades…
…más bien podría estimarse que la conservación del orden y de la paz y el fomento de la prosperidad mogrebita, es función internacional desde 1906.

RIERA.- España en Marruecos … P. 23
El Acta de Algeciras, firmada por Abd-el-Aziz y aceptada por Muley Hafid, el sultán reinante, estipulaba que el Sultán debía permitir que dos naciones europeas se encargaran de la policía en las ciudades de su Imperio; que esas naciones eran Francia y España; y que los repetidos países debían cuidar -Francia en el Sur, España en el Norte- de castigar á las kabilas cercanas si se extralimitaban ó agredían, según costumbre. El Sultán se comprometía a enviar contra sus súbditos rebeldes un fuerte ejército á fin de reducirles á la obediencia, y en caso de no conseguir su propósito, Francia ó España se encargarían de realizarlo. 

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  ORIGEN  
     

  Operación de policía en Quebdana
       
   

ESTADO MAYOR CENTRAL.- Historia de las Campañas de Marruecos. Tomo II. P. 35-37
Con el comienzo del mes de julio se entra en la fase decisiva del conflicto, viéndose nuestras tropas obligadas a realizar acto de presencia fuera de los límites de Melilla el mismo día primero, que por haber encontrado los obreros de la Compañía francesa obstruida con piedras la vía y en ella apostados moros en actitud amenazadora, fue menester que desde el Hipódromo se adelantaran dos Secciones hasta el kilómetro 4 para que quedase libre la línea y

 

Zoco el Jemis de Cherauit, lugar de la agresión al policía.

 
     
 

expedito el regreso de los obreros. Casi al mismo tiempo, un policía indígena, que prestaba servicio en la Restinga, era apaleado y robado en el zoco el Jemis de Cherauit (Quebdana), y para castigar de manera inmediata tal hecho, el Mando dispuso que el General don Pedro  del Real y Sánchez Paulete, Segundo Jefe del Gobierno Militar de Melilla, con dos Compañías de Infantería; una Sección de Artillería, Caballería y ametralladoras recorriese el territorio donde se consumó la agresión, apoderándose de los culpables y destruyendo las casas y embargando los bienes de los merecedores de castigo.

Llegada el día 3 sin novedad la columna a la Restinga, partió en la madrugada siguiente para Cherauit, cuya región recorrió, aprehendiendo a los culpables, que fueron enviados a Melilla donde se les había de imponer gubernativamente la sanción proporcionada a su falta.

Desde la Plaza el General Gobernador seguía atentamente la acción que en Quebdana se desarrollaba, y al saber que los agitadores habían acordado reunirse el sábado en Ulad Setut, envió el día 4 a la Restinga, embarcada en el cañonero «Martín Alonso Pinzón», una Compañía de Infantería  más, la cual se adelantó hasta el Zoco del Arbáa de Arkemán, sobre el camino de Zeluán, en disposición de ayudar a la columna Del Real, que no tuvo necesidad de tal refuerzo porque antes que un grupo de un centenar de jinetes de Ulad Setut y Guelaya, que luego se disolvió, llegara el indicado día a Lahadara, ya se había presentado en aquellos aduares una Compañía que practicó algunas detenciones.

El elevado espíritu y la resistencia física demostrados por nuestras tropas, que en una larga jornada recorrieron más de 50 kilómetros, mereció calurosos elogios del Mando, y el efecto producido en el país, con indudable afianzamiento del prestigio de España, fue tan considerable que la mayoría de los jefes de la región, algunos llegados desde bien larga distancia, acudieron a saludar y ofrecerse al General Del Real.

Deseoso estaba el Mando de Melilla de que en Quebdana quedase bien sentada la sensación de nuestra fuerza militar, y a ese fin había ordenado al General Segundo Jefe practicase el día 6 un nuevo reconocimiento sobre Lahadara, cuando bruscamente le obligó a dar instrucciones en contrario y a disponer en la madrugada misma el regreso a la Plaza de la columna Del Real,  por las noticias alarmantes recibidas del campo, y, sobre todo, la visita de los jefes de Beni Ensar, que además de comunicar que en las juntas celebradas se había decidido ir contra nosotros y contra ellos, pedían que se hicieran efectivas por parte de España las promesas de que, si eran atacados, nuestras tropas pelearían a su lado.

El General Marina, al comunicar a las 24 del día 4 todas esas noticias al Gobierno y pedir instrucciones a éste, se manifestaba partidario de prestar la ayuda que se le pedía, y de ocupar las alturas del Atalayón, interponiéndose de este modo entre los agitadores y los de Beni Ensar, evitando con ello que éstos, por ser menos fuertes, se viesen arrollados y obligados a refugiarse en nuestra Plaza.

Tan firme era, sin duda, el propósito de nuestro Gobierno y su deseo de que nadie pudiera tacharle de agresor, que no sólo insistía el día 5 en la necesidad de que no se ocupasen posiciones en el campo vecino antes de que se produjera de parte de los moros la agresión, sino que todavía el 7, al informar al General Marina que el Gobierno había decretado la movilización de la Tercera Brigada Mixta y el envío a Melilla de parte de ella (3), se le notificaba muy particularmente que la presencia de tales refuerzos no implicaba alteración de conducta en sentido de intervención inmediata, ni suponía la facultad en el Mando de precipitar los sucesos por nuestra parte, sin que antes hubiera por la del contrario preparación ostensible de agredir. Y esa resolución gubernamental de movilizar toda una Brigada había sido motivada por causa tan grave como era la de acordarse en el zoco de Mazuza conceder un plazo de cuatro días a nuestros amigos para abandonar sus hogares y levantar en el lugar mismo del zoco las jaimas y cobertizos necesarios para abrigar la harca que de allí había de partir para ocupar el Atalayón y atacar a los trabajadores de las vías y, muy especialmente, a los de Beni Ensar, que, con los de Frajana y dos tercios de los Beni Sicar, estaban decididamente al lado de España .

Las instrucciones telegráficas de que acabamos de hacer mención puede decirse que son las últimas que tienden a resolver de una manera pacífica la crisis política que provocaba la actitud de revuelta de las cabilas. Habían éstas decidido impedir por las armas la continuación de los trabajos, y fueron estériles las precauciones tomadas para evitar con ellas un choque sangriento, que el 7 anunciaban ya próximo hechos tan significativos como el de no haber querido entrar al trabajo los jornaleros indígenas; el alta apresurada para salir del hospital que reclamaban tres cabileños que en él recibían asistencia, y, en fin, la despedida del mismo establecimiento de un antiguo enfermero moro, que no se recataba en decir que se marchaba por temor a los acontecimientos.

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  Agresión del 9 de julio
       
   

El Coronel Gabriel de Morales, siendo jefe de la Subinspección de Tropas y Asuntos Indígenas, promovió e impulsó unos llamados  Cuestionarios de kabilas, en los que se pretendía recoger, para que el tiempo no borrara su memoria, todos los datos referentes a aquellas (organización, economía, religión, instrucción, comunicaciones, etc) así como los recuerdos conservados por algunos de los que en las campañas anteriores, habían participado como miembros de las jarkas. De ellos salió la llamada Reseña histórica de la kabila de Mazuza, de la que entresaco algunas notas referidas a los momentos anteriores  al atentado del 9 de julio.

 

Lugar del atentado del 9 de julio
(NUEVO MUNDO)

 
     
 

Según la Reseña, la detención unos días antes, por parte de la columna que mandaba el General del Real, de algunos kabileños  de la fracción de Lehedara (Quebdana) soliviantó a los guelayas. Para tratar del tema, el día 7 de julio hubo una reunión en el Zoco el Yemaa de Barraca entre los jefes de Mazuza y Beni bu Ifrur  y algunos seguidores, reunión que se prolongó hasta el día siguiente. No se llegó a un acuerdo sobre la actitud a tomar en cuanto a permitir o no que continuaran los trabajos del ferrocarril. A la vista de los cual, los jefes  de kabila citados, por su propia iniciativa, buscaron ocho voluntarios para que, al día siguiente, día en que se celebraba zoco, agredieran a los trabajadores de la vía. Uno de ellos, Hammu U’Yigga, sargento  de la Policía Indígena en 1921, relata que acordaron reunirse esa mismo noche, saliendo a las diez en dirección a Sidi Musa, lugar a donde llegaron a las tres de la mañana, escondiéndose en la barrancada situada por encima del puente de la vía; al amanecer se ocultaron en unas chumberas, a unos 100 metros del lugar, en donde esperaron la llegada del tren, y una vez que los operarios descendieron de este, hicieron una descarga sobre los trabajadores adelantados.

GALLEGO.- La campaña del Rif  (1909). s.a. P. 96-101
PRÓXIMAMENTE á las ocho y media de la mañana del día 9 de Julio, estando algunos obreros españoles trabajando, en unión de otros rifeños, para la Compañía de Minas del Rif, en la construcción de un puente sobre el barranco de. Sidi-Musa (en el valle, de Beni-Ensar) á 3 kilómetros de los límites, fueron atacados por un grupo numeroso de moros armados, que mató á seis de los citados obreros españoles é hirió á uno. Prodújose la natural confusión, aumentada por el hecho de dirigirse rápidamente al campo los trabajadores moros, no sin agredir á pedradas á los obreros españoles ilesos, que apresuradamente se encaminaron al Hipódromo, en un tren de balasto de la Compañía del Norte Africano, donde como ya se dijo en anterior capítulo, quedaban durante los trabajos, fuerzas dispuestas á intervenir si llegaba el caso, protegiendo á los obreros. Era dicho día 9 Jefe de las mencionadas fuerzas protectoras el Teniente coronel Baños, del regimiento de África núm. 68, quien al tener noticia de la agresión, salió sin perder instante en un tren del Norte Africano  al mando de dos Compañías de su Cuerpo (1.ª.y 3.a del primer batallón) para facilitar el repliegue al Hipódromo de los trabajadores no heridos, y recoger el herido y cadáveres. Cuando llegó dicho jefe, con sus fuerzas al barranco de Sidi-Musa, se encontró ya los moros parapetados en alturas próximas al lugar del accidente, recibiéndole con nutrido fuego; pudo desalojar a los rifeños de las inmediaciones de la vía, dando tiempo á que serle incorporaran fuerzas de la plaza. No tardó en acudir el General Marina con cuatro compañías de África, dos de la brigada Disciplinaria, dos secciones del escuadrón de Caballería (que dieron escolta y protección á los convoyes por el llano) y la batería de Montaña, tropas todas que marcharon para ganar tiempo sin impedimenta alguna y fueron rápidamente concentradas en el Hipódromo, donde quedaba el General Real preparando un convoy de víveres, agua y municiones, y organizando las nuevas fuerzas que se iban presentando en dicho punto avanzado, de las que envió prontamente al lugar del combate dos compañías del regimiento Melilla núm. 59, una del 68, la batería Montada, la sección de Plasencia de Montaña, una compañía Artillería de plaza, una sección de Ingenieros, otra de Administración Militar y la Ambulancia sanitaria á lomo.

Cuando llegaron los refuerzos mencionados, ocupaban los moros la falda del contrafuerte de Sidi-Musa y  las últimas estribaciones de la loma denominada Sidi-Amet-el Hach, derivación como aquélla que se desprende de la vertiente oriental del Gurugú. Las dos compañías del Teniente coronel Baños (que quedaron de vanguardia), en unión de otras dos del propio regimiento 68, al mando todas de su Coronel Sr. Axó, atacaron vigorosamente al grupo situado en Sidi-Musa, haciéndole desalojar sus posiciones y persiguiéndole primero, con bayoneta, y luego con el fuego hasta los picos más altos de dicha estribación, mientras el General Marina, ávido de aprovechar la sorpresa producida en los moros por tan prolongado avance, dirigía en persona el ataque al grupo del frente que,como antes indicaba, ocultándose en el accidentada y favorable terreno, defendía las estribaciones inferiores de la de Sidi-Amet, encargando al Jefe de E. M. de la plaza, Coronel Larrea, del flanqueo izquierdo con dos compañías de Infantería (una del regimiento 59 y otra del 68).

Mientras que la batería Montada (á la que servía de sostén la compañía de plaza) batía desde el llano con sus fuegos las faldas del barranco de Sidi-Musa y caseríos próximos y las cuatro compañías del Coronel Axo protegían el flanco derecho, manteniendo alejado al enemigo, el General Marina con las dos compañías Disciplinarias y otras dos del 68, sostuvo el ataque de frente, avanzando, aunque con lentitud, por la loma tantas veces citada, que los moros paso á paso cedían, retrocediendo de una á otra posición sin cesar de  hostilizar á nuestras tropas que los acosaban constantemente. De estas posiciones (1) sucesivas, sostuvieron los cabileños con mayor tesón una, situada en el flanco izquierdo, que recurvaba hacia el frente, de la que fueron desalojados por con las fuerzas de su flanqueo, apoyadas por la sección de ametralladoras del 68, y la constituida por la parte más alta de la loma de Sidi-Amet, cuya cota es de 150 metros. Para hacerles abandonar esta última posición fue preciso reunir las fuerzas atacantes del frente y los flancos, combinando sus fuegos con el de la Artillería de montaña (que seguía en su avance á la infantería, sin dejar de coadyuvar á su accíón), logrando aquel, objeto el Coronel Larrea con una Disciplinaria y una compañía del 68 (4.a del tercero) por el frente, y otra del propio regimiento (3.a del tercero) por la izquierda, sostenido por la batería de Montaña, del Capitán Pastorfido. Abandonaron los moros la cúspide de la loma de Sidi-Amet perseguidos por el fuego, pero al ocupar el Comandante Moratinos con la sección, de ametralladoras del 68 y una compañía de este regimiento la posición de Sidi Alí (avanzada al Sur sobre Sidi-Amet), un grupo de unos 50 jinetes le amenazó por su flanco derecho al propio tiempo que lo hacían por el frente algunos moros de los que retiraban, siendo unos y otros ahuyentados por la batería de Montaña, fuerzas de la Disciplinaria  y del 68.

A la una de la tarde el combate había terminado, conservando las tropas las posiciones de Sidi-Musa, Sidi-Amet y Sidi-Alí. Nuestras bajas fueron un Teniente muerto (López Salcedo, del Batallón Disciplinario) y dos Oficiales,(el Capitán Riquelme de la oficina indígena y Teniente D. Luis Molina del Disciplinario), heridos; cuatro soldados muertos y 24 heridos. Las bajas de los moros son desconocidas, pudiéndose sólo afirmar que en los reconocimientos practicados la tarde del 9 y mañana del 10, se encontraron medio enterrados, ó sin enterrar hasta 40 cadáveres de rifeños.

En la noche del 9, pernoctaron: En Sidi-Amet-el-Hach y Sidi-Alí, dos, compañías disciplinarias, otras dos del 68 y la batería de montaña; en la posición intermedia (de la segunda caseta á Sidi-Amet), el Teniente coronel Cavannas con dos compañías del 59; en la segunda caseta la primera del segundo del 59 con el Capitán Marina, y en lo alto de la loma de Sidi-Musa la tercera y cuarta del 2.° Batallón de África con el Coronel Axo.
El General Marina, creyó oportuno ocupar como puesto de honor el sitio más avanzado y, por lo tanto, más comprometido, y pernoctó en la posición de Sidi-Amet, donde estableció su cuartel general en comunicación heliográfica con la plaza.

(El capitán de Ingenieros Eduardo Gallego Ramos formaba parte del Cuartel General del  Comandante en Jefe , General Marina)

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  POLÍTICA  
     
  Gobierno
       
   

ALARCON.-Melilla 1909.P.15

No es aventurado suponer que en aquellos días se cruzaran entre el general Marina y el Gobierno de Madrid pliegos y comunicaciones, detalladas relaciones de verosimilitudes, seguridades y conjeturas. El Gobierno tantearía la opinión, según su leal saber. Y enviaría al general órdenes terminantes, concretas, que no dieran lugar á una interpretación demasiado amplia.

 

Maura, llega a Madrid desde Santander, lugar donde pasa el verano
(NUEVO MUNDO)

 
       
 

Estos interesantes pormenores no han llegado á mostrarse ante la plena luz, porque el Gabinete cayó arrastrado por el fragor de los sucesos de Cataluña, cumpliendo el axioma de buena política en el que se prescribe que todo Gobierno que tiene la desdicha de que bajo su mando se ensangrienten las calles, es un instrumento inútil para la gobernación de un pueblo.

( El periodista de El Mundo, Enrique López Alarcón, permaneció en Melilla entre el 16 de julio y el 3 de noviembre)

DUQUE DE MAURA y FERNÁNDEZ ALMAGRO.- Por que cayó Alfonso XIII. 1948. P. 144 ( carta de Antonio Maura a un amigo) «Madrid, 7 de agosto de 1909.

Respecto de Melilla, no creo que persona alguna sensata y desapasionada que conozca el asunto ponga en duda que se nos había agotado ya la posibilidad de seguir difiriendo y eludiendo el actual esfuerzo, y habíamos de optar entre abandonar o consentir desde ahora el abandono de nuestra necesaria presencia en la costa de enfrente al desaparecer la soberanía del Sultán de Marruecos, o proceder como hemos procedido. Lo primero, dentro de mis públicas convicciones, por nadie contradichas en algunos años de estar el problema planteado, habría sido traicionar a la patria. Dudo que Gobierno alguno aceptase ante Dios y ante la Historia responsabilidad semejante. Espero, con fundamento razonablemente sólido, que con rapidez tendrá la campaña desenlace satisfactorio, para lo cual hemos acumulado los medios de acción prontamente. Si esta esperanza no se frustra, serán bajo más de un concepto   beneficiosos en grado eminente los resultados del esfuerzo. Tengo abandonado todo lo mío..

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  Origen de la Campaña
       
 
Conde de Romanones
(NUEVO MUNDO)
 

ROMANONES.-Notas de una vida.1945.P.439

LOS sucesos de Marruecos sorprendieron al Gobierno e hicieron entrar a la política española en un período lleno de emociones.

El problema africano enseña con claridad hasta qué punto el gobernante consciente de su misión está obligado a no dejarse arrastrar por las circunstancias del momento ni por las imposiciones de la opinión pública. El deber le exige poner la vista más en lo por venir que en el presente, que tal es la característica del verdadero hombre de Estado.

Hermoso ejemplo el dado en Francia por Julio Ferry, sufriendo estoico las más odiosas calumnias, resistiendo impávido los juicios adversos de la opinión y conquistando para su patria Túnez y la Indochina, que de tan decisivo modo, andando el tiempo contribuyeron al éxito de la Gran Guerra.

 

 

 
     
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  Oposición
       
   

TUÑON.-La España del siglo XX.1982.P.190-193
«A pesar de hallarse iniciadas las hostilidades, el pueblo español seguía protestando. No entendía de compromisos internacionales. La prensa hablaba de las minas del Rif y de los intereses del conde de Romanones. La lucha era impopular y no se comprendía por qué había de derramarse sangre española por nuestra presencia en un territorio agreste e inhospitalario, que los marroquíes hacían bien en defender, pues estaban allí sus hogares, invadidos por extranjeros.»

  D. Leopoldo Romeo    
 

La acción más neta y pronta vino del Partido Socialista, que organizó un mitin de protesta el día 11, con intervención de Iglesias, Mora y otros. Iglesias fue categórico: «Los enemigos del pueblo español no son los marroquíes, sino el gobierno. Hay que combatir al gobierno empleando todos los medios. En vez de tirar hacia abajo los soldados deben tirar hacia arriba. Si es preciso, los obreros irán a la huelga general con todas sus consecuencias, sin tener en cuenta las represalias que el gobierno pueda ejercer contra ellos.»
Hombres representativos de la burguesía liberal coincidían con los socialistas en su oposición a la acción de Marruecos. Don Miguel Villanueva publicó un comentadísimo artículo en «El Correo de Guipúzcoa» en que se leía:

«El gobierno ha provocado la agresión de los moros: tenía necesidad de ello para justificar una agresión del territorio contiguo a Melilla, de ese territorio que "otros estaban resueltos a ocupar", puesto que los soldados franceses penetrarían detrás de esos aventureros que estaban hábilmente dirigidos, aprobados no sólo por París, sino también por la embajada francesa en Madrid, y preparar el terreno con la complicidad inconsciente delgobierno español» (...) «¿Desde cuándo tienen derecho los españoles a construir ferrocarriles y a explotar minas en Marruecos sin concesión expresa del sultán?»

En aquel julio de 1909 el ambiente tormentoso ganó pronto Madrid, Barcelona y las grandes poblaciones.
Ese criterio de la burguesía nacional, enemiga de una aventura militar, había sido expuesto audazmente el 12 de junio por Leopoldo Romeo (Juan de Aragón), director de «La Correspondencia de España».

En aquel artículo que comenzaba «La trompa bélica suena», prevenía a la monarquía de que ir a Marruecos era muy arriesgado y equivalía a provocar una revolución. Y argumentaba así:
«¿A qué vamos a Marruecos? ¿A defender intereses comerciales? Pues si eso se dice es mentira. Y es mentira, porque nosotros no tenemos comercio en el sentido de expansión. Ahí está Tánger, Larache, Rabat, Casablanca, Mazagán, Safí, Mogador, Tetuán, Alcazarquirir y Fez. ¿Acaso comerciamos como no sea en ridícula cuantía? ¿Pero acaso no es cierto que hasta España está industrialmente en manos extranjeras? ¿Para qué, pues, venir con esa monserga que a nadie engaña?

»Antes que pensar en abrir mercados, es menester pensar en crear materia vendible, el producto elaborado, la industria. Puentes sin viandantes, caminos sin arriería, trenes sin mercancías, hoteles sin viajeros, instrucción sin escuelas, mercados sin industrias son... cosas de España!»

Romeo demuestra que como nación no sacamos «absolutamente nada» de Marruecos, reconoce la oposición de todo el país a semejante aventura. Luego hace la crítica de nuestra institución militar:
«Morirán unos cuantos soldados, ascenderán otros cuantos, enseñaremos una vez más nuestro desbarajuste, nos pondremos por centésima vez en ridículo llamando al tiroteo escaramuza; a la escaramuza, acción de guerra; al encuentro de avanzadas, combate; al combate, batalla campal; enviaremos más generales que coroneles, más jefes que oficiales, más oficiales que soldados, más promesas que realidades, más proyectos que hechos, y por todo sacar, sacaremos sólo una cosa: sangre al pueblo y dinero al contribuyente.»

Después de afirmar que «se está haciendo todo lo posible para que nos agravien», terminaba diciendo:
«Yo le digo que el ir a Marruecos es la revolución, y al decírselo, sirvo a la patria y al rey, mucho mejor que haciendo creer al rey y a la patria que el ir a Marruecos conviene a la nación y a la monarquía.»
En efecto, en aquel junio de 1909 el clima de tormenta ganaba a Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades.

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  Origen de la Campaña
       
   

EL MUNDO MILITAR.- D. 20-7-1909 (Pérez Bueno, catedrático de la Universidad de Oviedo)
En España se confabulan diversos elementos contra la intervención en África:
El pacifismo humanitarista
La filantropía doctrinaria 
La infamia de la redención a metálico.
El recuerdo doloroso, en carne  viva, de recientes desastres que eclipsaron nuestro poderío y nuestro crédito militar.
Todas las buenas aldabas del “miedo a la pupa” se levantan como un promontorio que se opone a nuestros pasos guerreros, al emprender el camino de Marruecos, y que amenaza derrumbarse sobre el testamento de Isabel la Católica

 

 

Francisco Ferrer Guardia, supuesto
inductor de los sucesos de Barcelona 

 
     
 

JUAN DE ESPAÑA.- La actuación de España...1926.P.28
…una. parte de la opinión pública se dejase alucinar momentáneamente por unos cuantos falsos apóstoles que, atentos a conseguir finalidades de orden político, predicaban la oposición sistemática a toda intervención militar en el Norte de África, afirmando que ninguna clase de interés ni compromiso podía obligar a España a llevar sus soldados al otro lado del Estrecho, como no fuese para defender el interés privado de unos cuantos capitalistas. De nada o de poco servía a los gobernantes el recordar los compromisos suscritos en Algeciras; de nada tampoco el probar que nuestro país tenía el mandato de civilizar una parte de Marruecos, como se evidenciaba por algunos vagos actos realizados con anterioridad a la explosión de la contingencia belicosa, tales como la construcción de varios edificios de carácter meramente indígena (el Fondak, el Zoco y la Enfermería indígena), levantados en Melilla, con el fin de ir realizando lo que entonces se llamaba política de atracción, precursora de la «penetración pacífica», que Francia y España tenían el compromiso de realizar; de nada tampoco el antecedente de las acciones de policía realizadas en Casablanca, y la creación y sostenimiento de los tabores mixtos de Tánger; los núcleos de opinión sistemáticamente opuestos, por incomprensión o por otros móviles, al cumplimiento de la misión de España en África, no querían saber nada de ello, porque estimábanlo como subterfugios y pretextos que apenas mal encubrían afanes imperialistas o sueños de lucro opuestos al interés general y al sagrado afán de la paz.

PAYNE.- Los militares y la política...1968.P.92,95
P. 92. Un grupo de reservistas debía salir de Madrid el 20 de julio, pero su partida fue retrasada por numerosos manifestantes, la mayoría de ellos mujeres, que ocuparon la estación de ferrocarril y se sentaron en los rieles. El resentimiento de este grupo de manifestantes no se dirigía contra los militares sino más bien contra la política gubernamental. Gritos de «¡ Abajo el gobierno!» se mezclaban con gritos de «¡ Viva el ejército!».

P. 95. A medida que el verano avanzaba, la resistencia popular contra la guerra de Marruecos empezó a disminuir en las grandes ciudades. Muestras de entusiasmo patriótico comenzaron a ser más frecuentes, aunque seguían siendo escasas entre los trabajadores urbanos. La minoría activista del cuerpo de oficiales insistía en que se concediese apoyo total a la campaña de Melilla hasta que fuese concluida. El 21 de agosto, La Correspondencia Militar advirtió que si el ejército no conseguía sus objetivos en Melilla quedaría «moralmente aniquilado» y arrastraría a España hasta «el abismo del deshonor». Sin embargo, cuando el gobierno provincial de Vizcaya intentó dar muestra de su apoyo organizando un batallón vasco, se vio obligado a abandonar su plan por falta de voluntarios.

Debido a esta actitud del público español, Marina recibió órdenes del gobierno para que actuase con cautela y ahorrase la vida de sus tropas tanto como fuera posible.

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  MILITAR  
     
  Organización del Ejército de operaciones
       
   

CAPITAN X.- Verdades amargas.1910.P.20-22
La guarnición de Melilla, en el momento de la ruptura de hostilidades, era la siguiente:

Infantería.—Dosregimientos de á tres batallones cada uno, con 81 jefes, oficiales y asimilados, y 1.900 individuos de tropa (24 compañías en total).

Una sección de ametralladoras por regimiento, compuesta de un primer teniente y 19 individuos de tropa.
Batallón Disciplinario, con 19 jefes, oficiales y asimilados y 300 individuos de tropa (tres compañías).

 

Formación ante la Comandancia General (1909)

   
 

Caballería. Escuadrón de cazadores de Melilla, con 13 jefes, oficiales y asimilados, 180 individuos de tropa y 150 caballos.

Artillería.- Seis baterías de plaza, con 23 jefes, oficiales y asimilados y 455 individuos de tropa. De estas seis baterías, dos forman un grupo de sitio con 4 cañones de bronce, Verdes Montenegro, de 15 centímetros; 4 obuses de bronce, Mata, de 15 centímetros, y 4 morteros de bronce, Mata, de 15 centímetros.

Un grupo mixto de dos baterías afecto á la comandancia de la plaza, con 10 jefes, oficiales y asimilados, 248 individuos de. tropa, 18 caballos y 56 mulas, constituido por una batería montada de piezas Saint Chamond de 75 milímetros, tiro acelerado, y otra de montaña, de 4 piezas Krupp de 75 milímetros, tiro acelerado. (modelo 1896).

También existía una sección Plasencia de 2 piezas de 80 milímetros.

Ingenieros.—Una compañía mixta de zapadores y telégrafos, con 4 oficiales y 150 individuos de tropa.

Administración militar.—Una sección mixta, con 2 oficiales, 135 individuos de tropa, 2 caballos, 125 nudos, 6 carros catalanes, 10 furgones, 6 camiones, 2 dobles hornos y 2 hornos de campaña.

Sanidad militar.—Una sección con 2 oficiales, 51 individuos de !ropa y 18 mulas.

Compañía del mar de Melilla.—Tresoficiales y 112 individuos de tropa. 
La guarnición de Melilla era, pues, en resumen:

    Jefes, oficiales y asimilados  

Tropa

Infantería   183   4.138
Caballería   13   180
Artillería   33   703
Ingenieros   4   150
Administración Militar   2   135
Sanidad Militar   2   51
Compañía del mar   3   112
Total   240   5.459

 

 

Como con estas tropas se cubrían las guarniciones de Alhucemas, Chafarinas y el Peñón de Vélez (una compañía de infantería, media sección de Artillería, un destacamento de la Compañía del mar y otro de Sanidad) y las de Cabo de Agua y la Restinga (2 compañías de Infantería, una sección de Artillería, una de Caballería y un destacamento de Ingenieros, Sanidad y Compañía del mar), quedaban en la plaza, para cubrir el servicio y destacamentos de los fuertes San Lorenzo, Camellos, Alfonso XIII, Purísima Concepción, Cabrerizas Bajas, Cabrerizas Altas, Reina Regente y Rostrogordo, y los fortines de Triana, Horcas Coloradas, Torre Baja, Batería de Ataque Seco y reducto del Hipódromo, 20 compañías de Infantería, 2 secciones de ametralladoras, 3 baterías de Artillería (el grupo de sitio y una batería afecta á la Comandancia de la plaza) y dos secciones de zapadores y telégrafos.

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ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO DE OPERACIONES EN 15 AGOSTO DE 1909

       
   

GALLEGO .- La campaña del Rif … P. 163-164

ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO DE OPERACIONES EN 15 AGOSTO DE 1909

Comandante en Jefe, Excmo Sr. General 'Marina.

Cuartel general.
Jefe de Estado Mayor, Coronel Gómez Jordana.
Comandante de Artillería, Coronel Eusenat (del 1.° Montaña).
Comandante de .Ingenieros, Coronel Marqués de Villamarín, (de la Comandancia de la plaza)
Jefe de Servicios .administrativos, Subintendente Butler.
Idem. íd. sanitarios, Subinspector médico de primera, Ruiz (D . Gregorio).

 

Desembarco de los Cazadores de Madrid
(La Ilustración Española y Americana)

 
   
 

Húsares de la Princesa, jefes y oficiales
(BLANCO Y NEGRO)

   
       
  Fuerzas afectas
    Jefes y Oficiales Tropa Caballos Mulos
 

3.ª brigada de cazadores .(General Imaz)  Brigada de Melilla, (Regimientos África y Melilla) (General Real)

226 6.041 244 747
 

3 escuadrones de la. Princesa. (Coronel Zabalza...        

260 7.071 413 247
  Tropa técnicas (aerostación, ferrocarriles, radiotele-grafia y fotografía) y  servicios de la plaza. 29 330 361 -
  (Artillería. y Compañía de Zapadores) 36 771 517 39
  TOTAL 552 14.243 1.537 1.033
   
  División de Cazadores ( General Tovar)
    Jefes y Oficiales Tropa Caballos Mulos
 

1ª Brigada de Cazadores (General Alfau) 
2ª ídem .íd                  (ídem..Morales).

451 12.082 193 1.437
           
  Primera  división Orgánica.(General Orozco)
 

1.ª Brigada: (Regimientos Rey y León).   
(General Aguilera)
2.ª Brigada (Wad-Ras y Saboya) (General San Martín.)

284 7.895 1.065 570
  TOTAL GENERAL 1.287 34.240 3.095 3.040
 

y descontando bajas y destacamentos quedaban en numero redondos 30.000 hombres disponibles en la plaza.

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  Movilización
       
   

PEYRA.- España en el Rif.1910.P.68-69
La movilización que entonces se llevó á cabo, formará sin duda época en nuestra historia militar (1), pues reunió los requisitos que la caracterizan en los países más adelantados y de más sólida organización militar. En efecto; los diferentes actos que integran una movilización pueden concretarse del modo siguiente:

 

Madrid. Reservistas en el paseo de Rosales. (NUEVO MUNDO)

 
     
 

llamamiento de los licenciados y reservistas necesarios para elevar los efectivos al pie de guerra, incorporación de éstos á sus respectivos cuerpos y operaciones referentes al vestido y equipo de los mismos. Esto en cuanto al personal, debiendo agregase á lo expuesto la compra del ganado necesario con sus atalajes y efectos de equipo, y la entrega por el Parque de Artillería correspondiente de las municiones que el Cuerpo debe llevar consigo.

Todo ese cúmulo de operaciones de suyo tan diversas como complicadas, revestía en nuestro país caracteres de arduo problema por nuestra imperdonable incuria y falta de preparación. Esto no obstante, todo se hizo con un orden y sigilo admirables, merced á las órdenes acertadísimas que emanaban de lo alto y á la inteligencia y laboriosidad de los encargados de llevarlas á la práctica. En los últimos días de Junio se procedió en Barcelona á la compra de ganado y á la preparación de los efectos de equipo que necesitaban los cuerpos, y podemos afirmar rotundamente que toda esa serie de operaciones preliminares en expectativa de la movilización, se llevaron á cabo con inusitada rapidez y reserva. Los que lo sabían callaban y hacían perfectamente.

(1) En prueba de este aserto citaré la opinión del Teniente Coronel alemán von Hübner que ha publicado una serie de artículos acerca de nuestra campaña del Rif en el semanario «Militar Wochenblat”. Al terminarlos formula un juicio crítico sobre el conjunto y al hablar de la movilización, dice textualmente: «No obstante los inconvenientes mencionados, se logró una movilización rápida y ordenada de las diversas divisiones, merced á las acertadas medidas dictadas por el Ministro de la Guerra, el Teniente General D. Arsenio Linares Pombo.”

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      Ley de Reclutamiento
    ESPI.- Enseñanzas de la campaña.1910. P. 157

Todos sabemos el estado del Ejército en Julio de 1909. Por la Ley de 9 de Junio de 1882, el servicio militar dura doce años en nuestro país. Estos se reparten en dos grupos. Los mozos de los seis primeros años componen lo que se llama Ejército activo ó destinado á operar en primer término ó primera línea, y los de los seis restantes consti-
 

Madrid, instrucción de reservistas
(NUEVO MUNDO)

 
 

tuyen el llamado de segunda reserva, que debe convocarse para suplir al primero en guarniciones y ayudarle, si es preciso, en sus operaciones de campaña. Esto es lo estatuido en todos los países de Europa y demás partes del mundo que tienen Ejército, y nada más natural que copiarlo, sobre todo aquí, donde produciéndose los modelos de todo, no hacemos otra cosa que menospreciarlos y copiar todo cuanto nos viene del extranjero, traducido de lo nuestro en mil ocasiones.

El grupo de los seis primeros años de servicio se divide á su vez en otros dos. El primero constituye, con los reclutas de los tres primeros años, el Ejército permanente que debe estar con las armas en la mano siempre esos tres años, y el segundo, la llamada reserva activa ó primera reserva, destinada á reforzar á aquel en tiempo de guerra.
Mas, es el caso que, sorteándose anualmente y declarándose soldados á unos 120.000 hombres por término medio (137.000 en 1909) y fijada la cifra del grupo permanente en 80.000 solamente y éstos servir los tres años, resulta en la práctica ilusoria aquella primera agrupación, pues de ella sólo vienen á recibir la instrucción militar la tercera parte por término medio, quedándose en su casa analfabetos de cosas militares los dos tercios restantes.
Así sucede que, según la Ley, llegado el caso de tener que elevar al pie de guerra las unidades existentes, como no hay en el primer año y  siguientes gente alguna con instrucción militar, hay que nutrirlas con la Reserva activa, y dejando en sus casas á mozos solteros del primero, segundo y tercer año de servicio, se llaman reservistas del cuarto, quinto y sexto, en su mayoría casados ya por consentírselo la misma ley, en su mayoría poco instruidos por los pocos meses que permanecen en los Cuerpos (especialmente en Infantería) y lo pronto que olvidan lo poco que se les pudo enseñar de la profesión militar.
La experiencia nos ha enseñado que este sistema es absurdo, aunque se siga en todos los países del mundo.

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      Redención a metálico
   

HEADRICK, Daniel R. .- Ejército y política en España  ( 1866-1898) .P. 101

(Para eludir el servicio militar) Sin embargo, el sistema más corriente de todos consistía en comprar la redención; para ello había que pagar cierta cantidad, o buscarse un sustituto. Este sistema fue introducido por el gobierno de Mendizábal  en 1837 y siguió vigente hasta 1912. Entre  1860 y 1868, el precio fue de 8.000 reales, descendiendo en 1869 a 1.500 pesetas (6.000 reales). A partir de entonces, esa cantidad ya no variará hasta 1912, salvo cuando se trata de redenciones del ejército colonial en cuyo caso la cuota fue elevada a 2.000 pesetas durante los años ochenta.

 

Madrid, el romancero en la calle
( NUEVO MUNDO)

 
 


EL TELEGRAMA DEL RIF . D. 24-10-1909 . LAS REDENCIONES A METÁLICO 

Consideramos interesante en los actuales momentos reproducir las siguientes cifras oficiales sobre las redenciones a metálico.

Ha habido años en los cuales los productos de las redenciones iban a una caja especial, y las cifras no figuran entre los recursos del Tesoro.

Contribución de guerra ese tributo, su producto, aunque la cuantía ha sido variable, acrece con les guerras, con el señalamiento de contingentes y aun con los estado de prosperidad o de temores.

En 1854 solo rindió 14’86 millones de pesetas. En 1858, año pacífico y de desenvolvimiento de negocios, rindió 14'86. La guerra de África produce en los años 59 y 60 una recaudación do 10'93 y 7'74 millones.

La guerra carlista causa redenciones por una cuantía no alcanzada aún en la última guerra de América.

Asi, en 1873-74 se recaudan 44'94 millones; en 74-75, 67'39 (la cifra mayor conocida); en 1875-76, 57'64; en 1876-77, 12'37; en 1877-78, aumenta a 26'31, v en 1878-79, desciendo de nuevo á 14’42 millones, cifra que no vuelve a aparecer en largo tiempo, y sólo la de 1887-88 llega á 14'36 millones.

En el decenio de 1890-91 al primer semestre de 1900, les redenciones se elevan con Melilla primero, con la guerra colonial luego y se atenúan con la paz. He aquí las cifras:

 

1890 91
1891-92
1892-93
1893-94
1894-95
1895-96
1896-97
1897-98 
1898-99
1900  

8,97   millones.
7,91   “
9,36   “
8,21   “
12,60 “
30,29 “
42,10 “
38,08 “
35,68 “
12,46 “                    

Y en los años de 1901 a 1907, los productos con de 8, 13, 13, 14, 7,15 y 14 millones.

En las redenciones de Marina, por cifras mucho menores, las cifras tienen otros motivos de aumento o disminución, y en tiempos de paz las redenciones ascienden a veces a sumas más elevadas que en tiempos de guerra.

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  Operación del 27 de Julio
 


GALLEGO.- La campaña del Rif.P. 141-156

Combate del 27 de Julio.
(Barranco del Lobo)

Estaba organizado en el Hipódromo, como de costumbre al anochecer del 26, el convoy que debía salir en la mañana del día siguiente para la segunda caseta, utilizando la vía de la Compañía del Norte Africano, pero ésta había sido cortada durante la noche por los moros, según noticias que recibió el General Marina en la madrugada. Para poder apreciar la importancia de la avería en línea tan necesaria para el aprovisionamiento de las posiciones, dispuso el Comandante en Jefe, que el Teniente de Ingenieros Sr. Alzugaray, saliese urgentemente en una máquina piloto, y practicara un reconocimiento tan detenido como lo permitieran las circunstancias, resultando de éste que los carriles estaban levantados en una extensión de unos 300 metros, á poco de pasar el kilómetro 3, y sometidos á una torsión tan elevada, que había fundamento para creer se hubiera empleado en ello algún explosivo poderoso.

Habida cuenta de la pujanza conque la harca se había presentado en el combate del 23, en que con tanta insistencia pretendió interrumpir las comunicaciones entre la plaza y las posiciones avanzadas; de la audacia que revelaba el hecho de cortar la vía, con el propósito seguramente de caer sobre el convoy al descarrilar el tren, y asaltarlo; de la necesidad de aprovisionar diariamente, sobre todo de agua, las posiciones ocupadas, lo que por falta de medios no había forma de realizar por Mar Chica, y por último, de encontrarse ya en Melilla la totalidad de la brigada de Madrid, decidió el General Marina preparar un movimiento combinado de fuerzas con los fines de aprovisionar en primer término la segunda caseta (lo que era indispensable), de proteger la recomposición de la vía y de castigar al enemigo si trataba de oponerse á dichos propósitos, atacando la escolta del convoy. Constituían ésta, seis compañías de Infantería (dos de Reus, dos de Alfonso XII, una de Arapiles y una de África), el escuadrón de Treviño, y una sección de Montaña, mandando ésta columna (que estaba también encargada de auxiliar á la compañía de Ingenieros del Capitán Cueto, que debía hacer la recomposición de la vía) el Coronel de la segunda media brigada de Cataluña, Sr. Fernández Cuerda, que partió con ella del Hipódromo al medio día, con las instrucciones de procurar llegar á su destino, limitándose á abrirse paso y llenar su cometido, evitando todo combate que de éste le alejase. El Coronel Fernández Cuerda debía quedar en la segunda caseta encargado del mando del destacamento, y regresar el convoy con el Coronel del regimiento de África, Sr. Axó.

Al General Pintos, con los seis batallones de su brigada (Madrid, Barbastro, Arapiles, Figueras, Las Navas y Llerena), el grupo de Montaña y la batería montada de la plaza, se le encomendó la misión de vigilar la salida de los barrancos del Lobo y de Alfer, en los cuales se suponía fundadamente estaban concentrados los contingentes que tornaron parte en los combates del 23, y en el caso de que el enemigo, corriéndose por ellos, tratase de caer sobre el convoy ó la columna Axó, atacarle resueltamente por su flanco izquierdo y no rehuir el combate. Como punto fijo indicador de la dirección general del despliegue de la brigada, señaló al General Pintos, el Comandante en Jefe, una casa muy visible situada hacia el centro de la vertiente NE. de la loma de Ait-Aixa, que se conoce con el nombre de casa de Alí el Gordo.

Momentos después de romper la marcha el convoy, formaba el General Pintos su fuerza entre los Lavaderos y el Zoco en línea de columnas dobles de batallón, y previo un ligero reconocimiento á distancia del terreno que tenía á su frente, emplazaba una de sus baterías de Montaña en la loma de los Lavaderos, otra y la montada á la izquierda de la primera en las proximidades de la posada del Cabo Moreno, y la tercera detrás de la Infantería, para que la acompañara en su avance, que preparó con un nutrido cañoneo en el que tomaron parte, además de las tres baterías mencionadas, las del Hipódromo y la de 15 de Camellos, disparando sobre los moros que se veían en las vertientes Norte de Ait-Aixa, y que antes de empezar el avance habían ya causado algunas bajas á la brigada, con fuego á distancia que no bajaría de 1.800 metros. La columna Fernández Cuerda, al avanzar con el convoy, fue pronto hostilizada por su derecha, pero las fuerzas protectoras hicieron alejarse, definitivamente, al cabo de una hora de tiroteo al enemigo, que se replegó sobre las lomas antes citadas, pudiendo, en consecuencia, dicha columna, recomponer la vía y llegar á media tarde á la segunda caseta, donde permaneció esperando órdenes hasta las seis. Tenía, pues, el General Pintos, todo el contingente enemigo esperándole en las vertientes N. y NE. de Ait-Aixa que, constituyendo, al parecer, un glacis de suave pendiente, que gana la meseta de 150 metros es, en realidad, un terreno difícil y penoso de escalar, partido por pequeños barrancos que afluyen al del Lobo: abundante en cerros que por proyectarse sobre la falda no se aprecian ni á corta distancia; cubierto de piedras que entorpecen la marcha, y con repechos acentuados que exigen para escalarlos esfuerzo muscular no pequeño. Abundan, además, cómo ya se indicó al reseñar el combate del 23, cercas de pequeña altura formadas con piedra en seco á modo de escalones, para el mejor cultivo y separaciones de propiedades. Si se une á estas condiciones del terreno tan favorables á los moros, la costumbre de éstos de recorrerlo, la práctica para cubrirse con los menores accidentes y trasladarse agazapados de unos á otros, y por último, hasta su especial vestuario que apenas se destaca de la tierra en que se mueven, se comprenderá los obstáculos que se le presentaban en su avance á la brigada de Madrid. Previa la preparación por el fuego de la Artillería, rompió la marcha el General Pintos á poco más de la una de la tarde, avanzando su fuerza en dos columnas de media brigada, llevando la de la derecha, Madrid en vanguardia, Barbastro de sostén, á corta distancia, detrás de este batallón y Figueras, dos compañías de protección de la batería y las otras dos como reserva á disposición del General. La columna de la izquierda adoptó formación análoga; Las Navas en cabeza y Llerena detrás como sostén, pero las tres compañías disponibles de Arapiles prolongaron desde luego por la izquierda la línea general, constituyendo la extrema de este flanco.

       
 
Recogida de restos de los muertos
el 27 de julio
(NUEVO MUNDO)

 

Al amparo de la Artillería y siempre con bajas, entró la extensa línea de más de un kilómetro de frente en la zona eficaz de los fuegos de la defensa, y al llegar á los 700 metros, ya el ala izquierda tenía que ser reforzada con el batallón de Figueras, y el ala derecha por dos compañías de Barbastro que desplegaron á la derecha de Madrid. El fuego de les moros era tan certero como intenso, y el ascender por la áspera pendiente paso á paso, resultaba en este flanco operación sangrienta, pero sin embargo ocuparon Madrid y Barbastro unas pequeñas lomas á la derecha del barranco del Lobo, que aunque dominadas de cerca, resultaron posición relativamente buena, que pudieron estos batallones sostener toda la tarde. En la ascensión por tan abrupto terreno vióse obligado el general Pintos á echar pie á tierra, y, cuando rendido por la fatiga de la marcha descansaba breves momentos en una piedra, apoyando la frente sobre su mano, fue instantáneamente muerto de un balazo en el cráneo, siendo su cadáver retirado al Hipódromo.

 


   
 

La media brigada que constituía el ala izquierda, antes de desembocar en la entrada del barranco del Lobo, había sufrido ya pérdidas enormes, sobre todo en sus batallones de Las Navas y Llerena, que marchaban desplegados en vanguardia, y cuya línea prolongaron bien pronto por la izquierda Figueras y Arapiles, cuyas tres compañías habían quedado de reserva en los Lavaderos. Aun faltando los Jefes de los dos batallones citados y sufriendo horrible fuego por frente y flancos, se aventuraron bajo el impulso de sus bravos Oficiales á iniciar la subida por la ladera derecha del barranco, avanzando á primera línea Arapiles, al mando del Capitán Melgar, Ayudante del batallón y honorario de  S. M. el Rey. Faltaba dirección en los Cuerpos, que por momentos aumentaban sus bajas de Oficiales y tropa, el fuego arreciaba y, aunque hubo arranques como el de una compañía de Llerena que al ver envuelto por la izquierda su batallón inició una carga de arma blanca, era imposible evitar la confusión, precursora del pánico, y los diezmados batallones comenzaron á replegarse con orden, en algunos puntos, precipitadamente en otros, abandonando acémilas con municiones y sin poder retirar muertos y heridos, siendo no pocos los que en este movimiento retrógrado cayeron al fondo del barranco... Sólo un hombre del valor estoico é insuperable sangre fría del General Marina, podía poner en orden aquel estado de cosas y salvar la brigada de Madrid que momentáneamente se encontraba en tan peligroso trance. Presenciaba impávido con su cuartel general el Comandante en Jefe desde las lomas de los Lavaderos el desarrollo lejano del combate de la brigada de Pintos, al propio tiempo que observaba cuidadosamente la marcha del convoy á la segunda caseta, y al notar que la brigada se desviaba muy á la derecha de la dirección señalada para su movimiento de avance, envió á uno de sus Ayudantes el General Marina, con la orden para el General Pintos de rectificar rápidamente la citada dirección. Enteróse entonces aquel General, de que habían muerto el Jefe de la brigada, los primeros Jefes de los batallones de las Navas y Arapiles y los Comandantes de Llerena, Madrid y las Navas, y de que había sido retirado en camilla del campo de la acción con importantes contusiones el Coronel de la media brigada Sr. Páez Jaramillo. Dióse cuenta en el acto de lo comprometido de  aquellas fuerzas, faltas de mando, y asumió personalmente el del conjunto esforzándose por normalizar la situación, restableciendo el combate; eran entonces poco más de las tres de la tarde y momentos antes se le había presentado (terminada una comisión) el Coronel de la media brigada D. Luis Aranda, cuyas fuerzas estaban en fuego. Encargó á este jefe de los quebrantados batallones del ala izquierda, distribuyó todos los Jefes y Oficiales á las órdenes convenientemente, destacó al Comandante de Caballería Sr. Fajardo en la dirección de la segunda caseta, para mandar al Coronel. Axó regresara con la escolta del convoy y protegiera el flanco izquierdo de la brigada  en combate y obligó á recuperar posiciones en el ala izquierda que acababan de abandonarse, comenzando á retirar de las proximidades de la línea de fuego muertos y heridos. El combate varió desde entonces de aspecto, y cuando después de las seis de la tarde supo se acercaba con su fuerza el Coronel Axo, envió á un Ayudante al ala derecha para que iniciase el repliegue lento y metódico por escalones de una ó dos compañías sobre los Lavaderos, asignó al Coronel Garrido, que como Comandante de Artillería le acompañaba, emplazamiento para las baterías que habían de sostener el repliegue y bajo la protección del fuego de la artillería, que se vio precisada en los primeros instantes á disparar sobre grupos mezclados de moros y soldados, la retirada hízose con todo orden, ahorrándose así numerosas bajas y produciéndolas en cambio mucho mayores que en las primeras horas de la tarde al enemigo, que, como siempre, osaba lanzarse sobre los escalones al cambiar de posición en el repliegue. Comenzó éste, como antes se dijo, por el flanco derecho y continuó con el mismo orden por el izquierdo tan pronto como el Coronel Axó, de regreso del convoy, estuvo en condiciones de proteger dicho flanco, como el General Marina le había encomendado. A las ocho y media de la noche entraban las fuerzas en el Hipódromo, sin que el Comandante en Jefe creyera oportuno conservar las posiciones que durante el combate se ocuparon, pues aparte de representar éstas una línea muy extensa, no valían en verdad la pena de ello, por distar muy cerca de un kilómetro de las crestas de Ait-Aixa, única posición que para seguridad del sector Sur de la plaza y línea de abastecimiento, nos habría representado ventajas el guarnecer.

       
   

Nuestras bajas en esta acción (la más sangrienta de toda la campaña) fueron numerosísimas; murieron el General Pintos, los Tenientes coroneles D. Tomás Palacio (de Cazadores de las Navas) y D. José Ortega (de Arapiles), los Comandantes D. José Capapé (de Madrid), D. Eduardo López Nuño (de las Navas) y D. Ricardo Fresneda (de Llerena), los Capitanes D. Ángel Melgar y D. Enrique Navarro (de Arapiles), D. Pedro Plaza (de las Navas), D. Rafael Moreno Guerra (de Llerena), los Tenientes D. Alberto Lozano, don Ángel Salcedo, D. Braulio de la Portilla y D. Armando Sojo (de Llerena), D. Joaquín Tourné, D. José Beigbeder, y (E. R.) D. Antonio Pellon (de las Navas) y D. Pedro Salvador (E. R.) (de Arapiles). Fueron también heridos, falleciendo á los pocos días en el hospital de Melilla el Ayudante del General Marina Capitán de Infantería D. Alberto Morris, el Capitán de las Navas D. Isidoro Sánchez Gómez y los Tenientes de Llerena y Arapiles, respectivamente, D. Antonio Muñoz y D. José Pazos. Completan la relación de Jefes y Oficiales heridos los que siguen:

 

Piedra del General Pintos
(NUEVO MUNDO)


 
  Cuartel general del General Marina: Comandante del segundo mixto de Ingenieros D. José Montero, Capitán de Infantería en prácticas de Estado Mayor D. José Fernández Villa-Abrille y Teniente de la Guardia civil D., Gerardo Alemán (1).

Cazadores de Llerena.—Teniente coronel D. Manuel Prieto, Capitanes D. Aurelio Domínguez, D. Arcadio Padín, D. Emilio Lacierva y D. Ángel Aguilar, Tenientes don Julián Morales, D. Florentino Nieto, D. José Bartomeu y (E. R.) D. Pedro Díaz y Capellán segundo D. Francisco Ocaña.

Cazadores de Arapiles.—Capitanes D. Antonio Moreno Luque, D. Eusebio. Gorbea y D. Manuel Sánchez Linares, Tenientes D. Ezequiel González y (E. R.) D. Pedro San Miguel y Capellán segundo D. Miguel de la Fuente.

Cazadores de las Navas.—Capitán D. Luis de Eugenio, Tenientes D. Antonio Carpena, D. Juan Urbina, D. Erelio Fernández Quintero y D. Guillermo García Díaz.

Cazadores de Madrid.—Capitanes D. Juan Ormaechea y D. Francisco Pujol, y Tenientes D. Carlos González Símeoni, D. Mariano Barbasán, D. Ricardo Monet y D. Adolfo Torres.

Cazadores de Barbastro.—Capitán D. Francisco Zubillaga y Tenientes D. Luis Tapia, D. Antonio Maguer y D. Ildefonso Molins.

Cazadores de Figueras.—Tenientes D. Carlos Herbella y D. Valeriano Rubio.

Artillería de la Plaza.—Primer Teniente D. Joaquín Romay.
Fueron además heridos dicho día en la conducción del convoy el Capitán de Reus D. Teófilo Bariain y el de África D. Andrés González Nandín y en el reducto de Sidi-Musa el Capitán de la compañía de Zapadores de la plaza D. Droctoveo Castañón. Resultaron, en resumen, un General, cinco Jefes y doce Oficiales muertos; cuatro Oficiales fallecidos á consecuencia de heridas y dos Jefes y 38 Oficiales heridos, ó sean en total 62 bajas de Jefes y Oficiales, más seis contusos.

Las bajas de tropa no me ha sido fácil precisarlas; puede, sin embargo, darse como cifra muy próxima á la realidad, la de 700, de la cual son 564 heridos y de ellos 324 graves.

 

***

  Objeto de abundantes y acalorados comentarios ha sido el combate de 27 de Julio, cuya finalidad apréciase claramente en los anteriores párrafos. Perseguíase como objeto principal dicho día : aprovisionar la segunda caseta, y como el enemigo habíase manifestado audaz y vigoroso el día 23, y revelaba con el hecho de levantar los carriles la noche del 26, intentos de sorprender el convoy del 27, la más elemental prudencia aconsejaba combinar numerosas fuerzas para garantizar la seguridad de aquél.

La misión del General Pintos estaba bien definida : vigilar al enemigo concentrado en las vertientes N. y NE. del Gurugú entre los barrancos de Sidí-Musa y Lobo, y si éste intentaba caer sobre el convoy ó su protección, atacarle resueltamente, para lo que contaba con unos 4.000 fusiles y cuatro baterías (una montada y tres de montaña). De este ataque (caso de ser necesario), claro es que podían resultar ocupadas posiciones cuya conservación hubiera sido ventajosa; esta ocupación ni se exigió, ni motivaba el despliegue de la brigada. Sin embargo, las cosas pasaron como si en el ánimo del General Pintos hubiera estado posesionarse de las lomas de Ait-Aixa. El eje del movimiento de avance que le señaló el General Marina, precisaba aún más el objetivo que el alto mando asignó á la primera brigada, y todavía puede agregarse, que en las instrucciones verbales que en el Hipódromo dio al General Pintos el Comandante en Jefe, se le recomendaba cuidado exquisito en el flanco derecho, amenazado de ser atacado por la desembocadura del barranco del Lobo. La brigada no siguió la dirección que se le había marcado, desviándose tan á la derecha, que los batallones de su ala izquierda fueron á parar precisamente á dicho barranco, donde quedaron destrozados, en parte por el mismo fuego que los de una ladera recibían de los compañeros de la otra. Cuando el General Marina se dio cuenta del error de dirección en la marcha, y mandó rectificarlo era ya tarde: el General Pintos murió demasiado pronto, y falta su brigada de mando efectivo, fue, aunque por breves momentos, víctima de un desorden funesto, aumentado al verse las tropas más adelantadas, envueltas, no sólo por los flancos, sino por la retaguardia, donde se había interpuesto un grupo de rifeños, deslizándose por breñas y chumberas.

Las formaciones adoptadas para el avance por el General Pintos, eran demasiado densas para realizar una marcha ascendiendo por áspera pendiente dentro de la zona eficaz de fuego de un contrarío, hábil en el tiro, y admirablemente protegido y cubierto por un terreno desigual y pedregoso; y sólo se encuentra hasta cierto punto justificación en aquellas formaciones, en el caso que parece muy posible, de haber presidido en el malogrado y bizarro General, el decidido propósito de arrojar á los rifeños á viva fuerza de sus posiciones (para cuyo fin no hay argumento más decisivo que el cuchillo bayoneta que exige, en efecto, cohesión muy superior á la de las guerrillas) salvando rápidamente la zona más peligrosa de fuegos. Ha faltado, sin embargo, en todo caso, la preparación precisa éindispensable por el fuego, el apoyo de la Artillería para el avance de la Infantería, el enlace de ambas armas que aun en terreno montuoso cabe, en medio del combate, como existió al final para preparar la retirada y aun al principio para facilitar el avance al iniciarlo la Infantería, y desde luego toda idea de maniobra y hasta de imitación del enemigo en buscar á todo trance la protección momentánea del terreno, para disminuir la vulnerabilidad y á su amparo rehacerse. Se desconocía en absoluto este terreno é imperó en todo su alcance esa mala escuela que existe con hondas raíces en nuestra oficialidad, y que se refleja en el eterno adelante que da rienda suelta á la bravura loca éinconsciente, con quebranto grave de las reglas todas del arte militar, dentro de las cuales caben perfectamente el heroísmo y la abnegación más sublimes...

El combate del 27 de Julio acabó de patentizar de modo elocuente dos hechos á cuál más importantes, por la influencia trascendental que habían de ejercer en la marcha de las operaciones sucesivas. Era el primero, que los batallones enviados de la Península como refuerzo de la brillante guarnición de Melilla carecían de la cohesión, de la resistencia que da el conjunto de una tropa, la confianza de cada uno de sus individuos en el valor del arma propia, y en el valer del camarada, del compañero, así como la, fe ciega en el que manda, creada al calor del trato, aunque éste sea el solo que autorizan y recomiendan nuestras Ordenanzas militares; aquellos cazadores, estaban tan faltos de instrucción como debilitados en su espíritu militar, que el pueblo, lejos de tratar de fortalecer en los momentos más solemnes, contribuyó á entibiar; aquellos cazadores no parecían, en resumen, proceder de la tierra clásica de la moderna Infantería, de que nos habla el gran Almirante... Se acabaron seguramente para siempre los tiempos en que, como afirmaba el ilustre Villamartín, una Infantería organizada de repente, mal armada, mal vestida, sin pan, sin municiones y sin instrucción era capaz de afrontar desde luego rudas batallas, porque le bastaba para ser buena, la voluntad de serlo; hoy, sin organización adecuada y sin instrucción sólida, lo mismo la Infantería que sus armas hermanas, son tropas deplorables, con las que toda empresa guerrera es sobradamente ardua. El número suple difícilmente la calidad, y no debe confundirse el reforzar las mezquinas plantillas de paz de nuestros Cuerpos, cuadruplicándolos rápidamente con hombres, que si algo aprendieron en su corto pasar por el cuartel, sobradamente lo olvidaron ya desde que lo abandonaron, con preparar batallones para la guerra. El soldado es algo más que un individuo á quien horas antes de usarlo en trances duros, se le entrega un fusil que apenas conoció en sus buenos tiempos de servicio militar activo, y en los que hasta otra táctica regía para su (falta texto en el original)

Un conjunto de individuos así encuadrados en número tan exorbitante entre las ridículas plantillas normales de nuestros Cuerpos, reducen en grado alarmante el valor medio del conjunto de las tropas, siendo muy de tener en cuenta que, como muy bien dice el Coronel Banus, «el Ejército es el instrumento de que el General se vale para realizar la campaña; si es deficiente, no debe culpársele de que no obtenga con él buenos resultados».

El segundo de los hechos deducidos de los combates del 23 y 27 (especialmente de este último), era que, defendido como se había comprobado, lo estaba dicho día por numerosos y bien armados contingentes el macizo del Gurugú, que por su estructura constituye una posición militar formidable, había de resultar costosísimo en sangre y en tiempo el atacarlo por cualquiera de los frentes de la plaza, y tratar de conquistarlo á viva fuerza.
       
   

No desaprovechó el General Marina las dolorosas enseñanzas del mes de Julio, y convencido era preferible pecar quizás de prudente á no arriesgarse de nuevo en combates serios sin la preparación debida en el personal y en los servicios, decidióse á abrir un paréntesis en las operaciones activas, no cerrándolo hasta tanto que contara con los elementos adecuados para realizar metódica y rápidamente el nuevo plan, que no podía consistir más que en envolver el Gurugú, amenazando las comunicaciones principales de éste con el interior del país. El Gobierno, por su parte, debió aprobar esta línea de conducta del General Marina, toda vez que le autorizó para ponerla en práctica y le dio con largueza cuanto creyó oportuno dicho General solicitar de la Nación.

  Operación del 27 de julio, recogida de cadáveres en septiembre
(NUEVO MUNDO)
 
   
  Croquis del terreno y combate del 27 de julio de 1909.    
    Reseña histórica de la kabila de  Mazuza.1921.P.20-24

El martes, día 27 de julio de 1.909, antes de amanecer, toda la harca del Rif se distribuyo por las laderas del Barranco de Tagsut, llamado también Barranco de Uxen o del Lobo; no bajaron de 7.000 el número de los que la componían aunque no todos estaban armados; a eso de las 12 vieron salir el convoy que iba a la segunda caseta y casi al mismo tiempo una fuerza que por delante del café del Cabo Moreno avanzaba en dirección al Gurugú; la gente de Guelaia que estaba en Ait Aisa por medio de gritos, anunciaba a las harcas el avance de la guerrilla. Los jefes principales impedían hacer fuego, pues querían que la fuerza llegara cerca. Los Beni Urriaguel que estaban en el flanco izquierdo del frente rifeño, rompieron vivo fuego sobre un Batallón que quería escalar la Loma de Taxarut Bu  Hal-la (la que domina a la llamada del General Pintos), extendiéndose ya el fuego.  
 

Bajas rifeñas, fotografía procedente
de Argelia (1909)

   
 

Los soldados, despreciando el peligro, avanzaban; los flancos eran en seguida cubiertos;  veían a los Oficiales con los sables en la mano, dirigiendo a la fuerza y esta avanzaba a la carrera sin detenerse, arrollando a los primeros puestos rifeños; durante las primeras horas la harca retrocedía,  hubo momentos de pánico, la harca se declaraba en huida, los cafés que había Ait Aisa eran quitados a toda prisa por sus dueños, lo mismo efectuaban los que tenían haimas, los muertos eran abandonados y un tropel de indígenas marchaba barranco arriba perseguido por nuestras guerrillas que llegaron hasta la casa de Hammed Hemmi el Hach,  en el Barranco del Lobo, rebasando una trinchera de mas de 300 metros que los indígenas habían construido con piedras,  trinchera que fue tomada por asalto habiendo quedado allí varios indígenas muertos que no quisieron ser retirados; delante de esta trinchera fue herido un indígena (hoy ordenanza de la Oficina de Nador, Aanan Mustafa de Beni U  Brahim), que por sus deseos de coger un fusil avanzo mas de lo conveniente y su padre también fue herido (Mustafa el Boe Ali). Sid Mohammed Schaldy y demas jefes a caballo, entre su gente vociferaban obligándoles con el sable a volverse a las posiciones que habían abandonado. El Mizzian iba negro  como un esclavo de los gritos que daba, una granada cayó cerca de su caballo que encabritado desmontó a su jinete y cayó por el suelo, haciendo creer a los que estaban en sus inmediaciones, que había sido muerto. Pronto se rehizo la harca y pendiente abajo atacaron a las fuerzas que estaban mas avanzadas manteniendo sangrienta lucha con ella, llegando en muchos sitios a la lucha cuerpo a cuerpo, en particular en el momento de iniciar la retirada los españoles, que puede decirse la hacían todos mezclados, soldados y moros, estallando las granadas en medio de ellos. Se registraron muchos actos heroicos. Soldados hubo que tenían que rematarlos para quitarles el fusil. Otro, escondido en unas peñas, próximo a unos huertos, hacia correr igual suerte a los moros que se acercaban a los caídos para arrebatarles el armamento, hasta que fue víctima, siendo muerto por los harqueños. Al iniciarse el repliegue los indígenas, fue gravemente herido, falleciendo a los pocos instantes, el Hach Tukuk, principal Jefe de los Beni Urriaguel, hombre de gran valor y prestigio, y que tenia pendientes 15 deudas de sangre. Se hallaba en una de las trincheras animando a los suyos a no retroceder.   La harca enardecida ante el repliegue de las fuerzas se aproximo tanto a las mismas que llegaron casi a confundirse con las tropas que llegaban en auxilio de los suyas, retirando en aquel momento a recoger el armamento y municiones que habían dejado los muertos.

Cuentan que cogerían unos 400 fusiles mauser, bastantes cajas de municiones, camillas, etc. etc. y unos 40 mulos. La harca tuvo un gran numero de bajas que se calculan en unos 475 muertos y unos 1200 los heridos, y ante este numero de bajas tan grande, Sid Mhammed Amizzian puso un pregón en la Mehalla para animarles. En el Cementerio próximo al Morabito de Sidi Ahamud y Sidi Dris fueron enterrados, durante esta operación, mas de tres días y no pudiendo abrir tantas fosas sacaban los restos de los que llevaban mas de 15 años y allí depositaban uno o dos cadáveres que no eran lavados ni envueltos en tela como es su costumbre.       No obstante las crecidas bajas de la harca reinaba alegría, pues decían que habían vencido al Gobierno, distinguiéndose Sid Mohamed Amizzian por las exhortaciones que les hacia para seguir peleando con igual bravura.    A cuantos se ha preguntado respecto al numero de indígenas que en dicho día se encontraban en la harca, dicen que era enorme, que no se podían contar y como mil dicen, teniendo en cuenta que aquel lugar es un conjunto de pedriscos, lejas y acantilados. Que había tantos moros como piedras y que tras cada una de ellas había uno o dos indígenas escondidos, siendo tan grande el fuego que hacía la tropa que no podía levantar la cabeza para ver a los soldados, teniendo que guiarse de los gritos que les daban los que situados mas a retaguardia eran menos batidos. En este día quedaron asombrados del valor de nuestra tropa, que avanzó a pecho descubierto y se lanzo al ataque rápidamente haciéndoles retroceder no obstante favorecerles tanto el terreno que los ocultaba.
(el capitán Gallego presenció el combate, con el general Marina)

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Columna Larrea

       
   

OPISSO .- La conquista de África. P. 376-378

He aquí ahora una detallada descripción de la excursión de la columna Larrea, desde el 3 al 8 de septiembre, hecha por el competente africanista señor Albéniz, que se hallaba presente en el teatro de operaciones.

«La marcha de esta columna ha formado un exágono, que el lector puede  trazar sobre el mapa de la provincia en cuestión con los siguientes términos:
»Puntos de partida: Cabo de Agua.
»Un lado: De Cabo de Agua á Bufadis.
»Segundo lado: De Bufadis á Tamadit.
»Tercer lado: De Tamadit á Talfraut.
»Cuarto lado: De Talfraut á Buab-becid.
»Quinto lado: De Buab-becid á Sidi-Maimón-Hassán.
»Sexto lado: De Sidi-Maimón á Cabo de Agua.
»Claro está que ese polígono es irregular, como se verá en la siguiente descripción:

 

La columna Larrea en Bufadis 
(NUEVO MUNDO)

 
 
La columna Larrea en Quebdana
(BLANCO Y NEGRO)
 
 


   
 

»Primer lado: De Cabo de Agua á Bufadis. Se invirtió una jornada. Recorrieronse 13 kilómetros: 10 hasta Sidi-Brahim y 3 á Bufadis, donde se hizo en cuatro horas un blocao como centro de aprovisionamiento, por estar este cerro de Bufadis situado á orillas del mar, á 8 kilómetros este de Cabo de Agua. En Bufadis se izó la bandera española á las cuatro de la tarde, en presencia del general Marina, que llegó en el cañonero General Concha de la Restinga. El Extremadura quedó protegiendo el blocao, donde se instaló una compañía de cazadores de Las Navas. En la marcha se atravesaron las cábilas El-Bach, Aied-Dim y Eulad-el-Hach, quedando en la de Beni-Kiaten.

»Segundo lado: De Bufadis á Tamadit. Se invirtió una jornada de 9 kilómetros por terreno quebrado, abandonando la orilla del mar y acampando en Tamadit, poblado situado á 4 kilómetros del mar, al pie del monte Boassan, cabila de Beni-Kiaten.

»Tercer lado: De Tamadit á Talfraut. A través de la sierra de Quebdana. Fue esta la jornada más penosa. Invirtiéronse seis horas y media en recorrer doce kilómetros. Alcanzamos alturas de 700 metros sobre el nivel del mar, y la subida al monte Boassan, de 620 metros de elevación, con desarrollo de un kilómetro, es una página gloriosa. Las piezas de artillería y cargas de los mulos fueron subidas por los soldados. En Talfraut se hicieron cinco jefes prisioneros, quitáronse fusiles y ganados en rehenes de la multa impuesta á la cabila..

»Cuarto lado: De Talfraut á Buab-becid. Dos jornadas: una, de Talfraut á Ulad-Daud (dos horas y media, 9 kilómetros de terreno montañoso), donde se pagó la multa impuesta, haciéndose actos de sumisión por parte de los moros, y otra de Ulad-Daud á Buab-becid (dos horas de marcha, 10 kilómetros por desfiladeros y llanos de orillas del Muluya). Buab-becid dista unos 40 kilómetros del mar, siguiendo el curso del Muluya. En esta jornada se atravesaron las cábilas de Talfraut, Ulad-Daud y Beni-bu-Abecid.

»Quinto lado: De Buab-becid á Sidi-Maimón. Dos jornadas, siguiendo el curso del Muluya en una extensión de 16 kilómetros durante cinco horas. No se encontró poblado alguno. Se atravesaron terrenos de El-Garma, Quesu, Dardar, Jebara y Tasaguin.

»Sexto lado: De Sidi-Maimón á Cabo de Agua. Dos jornadas de cinco horas y 16 kilómetros, atravesando las cábilas y montes de Tasaguín, Eulad-el-Hach, Aied-Deni y el Bosch.

»La columna, en los seis días, hizo un recorrido de 76 kilómetros, encerrando en él once cábilas, todas las cuales hicieron señales de sumisión, dando los rebeldes rehenes en anticipo de pago de las multas impuestas y trayendo á Melilla siete jeques prisioneros, una treintena de fusiles y unas cuarenta cabezas de ganado. Se quemaron siete casas de jefes rebeldes, y los enemigos tuvieron que atravesar el Muluya.

»Queda encerrada en este exágono la totalidad de la provincia de Quebdana, y de los 76 kilómetros recorridos, 50 lo fueron en terrenos aún no explorados, sobre los que se levantaron planos é itinerarios.»

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Ocupación de Nador y Zeluán

       
   

TOMA DE NADOR
ASHMEAD.-The passing...1910.P.461-466

El éxito de las operaciones  en el territorio de Beni Sicar dejaban libre ahora al general Marina para ocuparse de la reunión de kabileños en los alrededores de Zeluan y Beni bu Ifrur, y no perdió el tiempo en concentrar su ejército a la espera de un último y decisivo avance. El 24 de septiembre se llevó la Brigada Aguilera desde Zoco del Arbaa a un punto al sudoeste de la Mar Chica llamado Pozo de Aograz, donde había algunos manantiales . Este movimiento fue acompañado de muy escasa oposición y se construyó un campamento fortificado . El 20 de septiembre se llevó al Pozo de Aograz a la Segunda Brigada de la División Orozco, y el 25 de septiembre  toda la División, menos un batallón que dejó en Zoco del Arbaa, descendió por la Mar Chica sobre Nador.

 

Una columna camino de Nador
(NUEVO MUNDO)

 
   
  Bombardeo del poblado de Nador
(NUEVO MUNDO)
   
 

No pude cabalgar los 60 kilómetros hasta Pozo de Aograz a tiempo de juntarme con Orozco, por lo que tomé la vía férrea hasta el  Atalayón desde podía obtener una buena vista del avance . La Primera División se encontró con muy débil oposición ya que el llano abierto por donde avanzaba no ofrecía facilidades para la defensa. Antes de ocupar Nador el objetivo de la División Orozco fue tomar una loma baja llamada Tauima, que parecía haber sido puesta por la naturaleza como puesto defensivo intermedio para cualquier avance  de Nador a Zeluan. Desde el Atalayón tenía una excelente vista sobre la concentración de tropas que avanzaban apoyadas por el fuego de ocho cañones Schneider y que eliminaban los pequeños grupos enemigos como moscas de la lisa superficie de una ventana. Tauima fue rápidamente tomada y para sostenerla se dejaron dos batallones del Regimiento del Rey con alguna artillería montada. Los moros, viendo que era imposible salvar Nador, se aproximaban algunas veces  hasta situarse muy cerca de la división, pero los cañones Schneider se giraron y se fueron rápidamente. En ese momento eran las cuatro en punto, aunque Orosko no perdió el tiempo y avanzó inmediatamente sobre Nador que es un poblado muy bonito, amplio y disperso, densamente cubierto de chumberas. También hay allí algunas hermosas huertas, olivos e higueras. Nador es, de hecho, el principal y más próspero poblado del territorio del Rif y el terreno que le rodea está muy cultivado, aunque ofrece pocas facilidades para la defensa al estar dominado a retaguardia por el fuego de gran alcance del Atalayón  e incluso de Sidi Hamed el  Haj. Las tropas avanzaron directamente desde Tauima, los cañones de aquellas dos posiciones  abrieron un duro fuego sobre el poblado y los moros abandonaron rápidamente  cualquier idea de defenderlo, dispersándose en pequeños grupos entre las lomas de Beni bu Ifrur. Sus mujeres y niños habían sido retirados el día anterior. A las 6 en punto la División Orosko se hallaba en la completa posesión de Nador y se elegía un campamento para pernoctar. Las tropas se encontraron con que, tras su larga permanencia en Zoco del Arbaa y Pozo de Aograz, tenían para ellos un verdadero Jardín del Edén . Había allí agua excelente, una reconfortante sombra y un ilimitado suministro de chumbos, higos y aceitunas, aunque el enemigo había huido  con tal prisa que había dejado tras él  miles de pollos que constituían un más que bienvenido añadido a las duras galletas y excelente carne de vaca en la mochila de los soldados. Apenas llevaban las tropas en Nador cinco minutos cuando ya surgían un centenar de incendios y todas las casas se hallaban en llamas. A través de mis gemelos pude ver pequeños grupos de hombres talando los árboles y destruyendo las chumberas, y un cuarto de hora más tarde  todo el escenario quedó oculto a la vista por la inmensa capa de humo negro que oscurecía el horizonte  y casi ocultaba el sol. Después cabalgué hacia Melilla al enterarme por el coronel Lewis que la División Tovar avanzaría hacia Nador al amanecer del día siguiente.

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Toma del Gurugú

       
   

GARCIA ÁLVAREZ Y GARCÍA PÉREZ .- Diario de las operaciones …P. 95-96

Dia 29 de septiembre
A las cuatro de la madrugada reúnense en el campamento del Hipódromo fuerzas de los Regimientos de Melilla, África, Disciplinario, Las Navas, Tarifa, Estella, Alba de Tormes, baterías de montaña, Escuadrón de Treviño y 150 moros de la policía indígena, mandados por el Gato. La concentración de estas tropas tiene por objeto la toma del Gurugú. He aquí cómo se organizan:
En el Hipódromo queda el General Del Real con una Compañía de Alba de Tormes, otra de Barcelona y cuatro de Tarifa El Coronel Axo, con cuatro Compañías de África, dos de Estella, dos de Alba de Tomes, una batería de montaña y 50 moros, se dirige por la línea del ferrocarril á la segunda caseta; para comenzar desde este punto la ascensión por las famosas lomas de BeniEnsar. El Coronel Primo de Rivera, con cuatro Compañías de Melilla, dos de Las Navas, el Disciplinario y 100 moros mandados por el Gato, avanza por la derecha del Barranco del Lobo. El General Arizón, al frente de los de Treviño, marcha por el centro, dirigiendo personalmente la operación.

 

Columna subiendo al Gurugú

 
   
 

El Disciplinario en el pico Basbel
(NUEVO MUNDO)

   
 

Al amanecer, las tres columnas comienzan á escalar las lomas siguiendo sus escabrosas ondulaciones; á las siete de la mañana corona las eminencias del barranco de Alfer una da África mandada por Feliú, y no lejos, en las estribaciones de la Loma Roja, la Compañía de González Nandín, protege á una batería que emplaza sus piezas; el Comandante Moratinos, con otras dos Compañías África, avanza por la izquierda trepando por los riscos. Las restantes fuerzas penosamente van salvando las escarpadas laderas del Gurugú, que obvian con admirable entusiasmo.

A las ocho de la mañana ocupan los dos picos más altos del Gurugú las primeras fuerzas avanzadas; el Disciplinario y una compañía de Las Navas, al mando del Teniente Coronel Aizpuru, sitúase en el de Busten; cuatro Compañías de Melilla, á las órdenes del Coronel Primo de Rivera, se establecen en otro inmediato y más elevado, situado a la izquierda del anterior.

A las diez de la mañana llegan los gruesos de las columnas, descansando en los dos picos más altos del Gurugú; entonces ízase 1a bandera; el General Arizón la saluda, los soldados presentan sus armas  y atronadores vivas llegan á sus pliegues como incienso perfumado.

Desde ambos picachos dominase inmenso campo y apercíbense grandes barrancos; mas como son muy escarpados, carecen de agua y sus planicies no permiten el establecimiento do una obra defensiva, son abandonados á las cuatro y media de la tarde; y cuando a costa de penoso descenso retíranse nuestras tropas, tirotean algunos muros con inusitado ardor, siendo rechazados por el Disciplinario.

Mientras permanecen nuestros soldados en las mas altas cumbres del Gurugú, la posición de Ait Aissa fortificase con rapidez; dicha posición, que se extiende paralelamente á la línea férrea, domina todas las lomas y barrancos peligrosos del monte, singularmente el barranco del Lobo; la distancia de esta posición a los mencionados picachos, es de unos 200 metros. En dicho lugar, considerado como reducto, queda el Coronel Primo de Rivera con cuatro Compañías de Melilla, el Disciplinario, una batería de montaña y una  sección de Zapadores-minadores; las obras avanzadas de la defensa, se inician en Gorro Frigio.

En las últimas horas de la tarde regresan las columnas á sus campamentos; el Disciplinario y los moros adictos del Gato, han contenido la osadía de los enemigos con nutrido fuego, lamentando le perdida de 3 moros leales muertos y 4 heridos (2 del Disciplinario y 2 de la harka del Gato); entre éstos cuéntase el Teniente del Disciplinario D. José Borbón.

ASHMEAD.-The passing...1910.P.467-470 (traducción de F. Saro)
A las 5 de la mañana la fuerza se puso en marcha y , bajo el mando del coronel Prima de Vera , en unas tres horas  las dos cimas fueron escaladas y ocupadas  ; a las 8 todos los telescopios y prismáticos de Melilla se dirigían hacia los dos picos del Gurugú  donde flameaba el pabellón . Las tropas que ascendieron iban precedidas por la policía indígena  que exploraba el terreno y sufría grandes pérdidas en su tarea. Naturalmente, se esperaba que, tras haber izado las banderas  y ocupado efectivamente el lugar durante una hora  o así, las tropas serían retiradas, pero predominaron otros consejos  y la evacuación se fijó para las 2 de la tarde  con el inevitable resultado. Solo por curiosidad, sin tener en cuenta la probabilidad de que estuvieran exasperados, se atrajo a un cierto número de rifeños que exploraban desde el pico más cercano a Melilla. El coronel Lewis comenzó a ascender esta pendiente a las 11,40. Oyó el primer disparo a la 1,20  de la tarde. A las 2 de la tarde estuvo como unos 4 minutos de marcha por la cumbre del pico, pero el descenso ya había comenzado. El fuego fue duro a lo largo de un cuarto de hora. La evacuación se llevó a cabo de forma loable. Dos secciones desplegaron  a lo ancho de la estribación que flanquea la cima cóncava  mientras las otras dos bajaban rápidamente  al barranco. Estas, a su vez, ocuparon los primeros espolones que se encontraron y las secciones así cubiertas las seguían hasta el barranco. Apoyos y reservas  estaban bien situados, las dos baterías habían ascendido bastante por la ladera  y el descenso fue inteligentemente  ejecutado y sin excesivo apresuramiento. Pero la compañía  que había izado triunfalmente la bandera por la mañana se retiró bajo un fuego duro, siendo seguida por 20 o 30 rifeños que brincaban tras ellos de roca en roca. La policía indígena tuvo dos muertos y tres heridos, y la compañía  que coronó la montaña tuvo dos heridos y unos ocho hombres lesionados con contusiones. Un soldado herido fue llevado a cuestas por voluntarios casi todo el camino de bajada de la montaña, hazaña no pequeña para los porteadores. El ascenso y el descenso  se hizo por el espolón al que el malogrado Pintos había restringido su demostración del 27 de julio. Esta proeza estuvo protegida por la ocupación de la loma de Ait Aissa , ya mencionada, que domina los dos barrancos que van desde el Gurugú hasta la vía del ferrocarril . En el mismo día 29 de septiembre se construyó allí un buen blocao. Muchas vidas hubiesen podido ser salvadas si se hubiese ocupado tan pronto como llegó el primer refuerzo, y el desastre del 27 de julio no hubiese ocurrido nunca.

LA CIERVA .- Notas de mi vida …P. 146
Entretanto continuaban las operaciones en Marruecos, y la campaña de Prensa contra ella. Después de algunos contratiempos, el General Marina se apoderó de una parte del Gurugú, famosa montaña, muy extensa, que domina Melilla. Se tuvo por resuelto, casi, el problema guerrero; Maura me aconsejó que recomendara se engalanasen e iluminasen Madrid y las grandes capitales; yo le objeté que me parecía algo prematuro, pero lo gestioné; y a los dos o tres días en un avance hacia Zeluan que no habíamos autorizado tuvimos un serio encuentro que, al retirarnos, nos causó muchas bajas. La opinión volvió a ser pesimista.
(Juan de la Cierva era ministro de la Gobernación en el  Gobierno Maura)

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Reconocimiento ofensivo del 30 de septiembre

       
   

ASHMEAD.-The passing...1910.P.471-474 (traducción de F. Saro)

Marina estaba determinado a hacer que los rifeños se descubrieran en la dirección de Suk-el-Khemees, y ordenó un reconocimiento ofensivo para la mañana del 30 de septiembre. Las líneas de comunicación vía Tauima y Nador habían absorbido un considerable número de hombres pertenecientes  a las dos divisiones  que fueron empleadas en Zeluan el día 27, por lo que disponía de unidades un tanto disminuidas.

Al amanecer del día 30 de septiembre se ocuparon las lomas avanzadas por dos batallones  con una batería de campaña y otra de montaña. El camino a Suk-el-Khemees pasa al este de esta sierra, y sobre el camino se pusieron, a las 8 de la mañana, la División Tovar y las dos brigadas, estas reducidas  de seis a tres batallones  cada una. La Primera brigada (general Morales ) se componía de los batallones de Catalunia, Ciudad Rodrigo y Chiclana. La Segunda Brigada (general Alfau) por los batallones de Madrid, Figueras y  Lleran. En reserva quedaba la Segunda Brigada de la Primera División, al mando del general Díez Vicario, compuesta por dos batallones  del Regimiento Saboya n º 6, un batallón de Wadras  y el batallón del Regimiento León. Dos escuadrones del Regimiento Reina Cristina  de caballería iban por la derecha, y a retaguardia, manteniendo las comunicaciones  con el camino de Nador en la parte baja del llano, mientras que por la izquierda iban los tres escuadrones de los Húsares de la Princessa.

 

Croquis del combate de Zoco el Jemis.

 
   
 

Avance de la columna  Díez Vicario  (NUEVO MUNDO)

 
   
  Repliegue de la infantería
(NUEVO MUNDO)
   
 

Suk-el-Khemees está protegido al norte por una hilera de tres montículos en tobogán que cubren una milla y media de frente, y a unas 700 yardas del frente derecho de esta línea hay un alto pico rocoso que la domina y más o menos lo enfila todo. Esta línea de montículos fue ocupada poco después de las 10. La Primera Brigada se colocó a la derecha y la Segunda a la izquierda, y en la loma central se situaban las cuatro baterías. Hasta entonces los rifeños no habían hecho acto de presencia  en absoluto. Gradualmente, sin embargo, fue aumentando el tiroteo, y a las 11 de la mañana apareció una gran fuerza sobre la alta montaña, en terrenos cercanos a Suk-el-Khemees. Numerosas pequeñas columnas descendieron a la carrera por los muchos barrancos secundarios del Este en cuanto aquellas se pusieron en marcha, amenazando con envolver el flanco izquierdo de Alfau; por ello, la Brigada de Reserva avanzó hacia el escalón por detrás de aquel flanco. Rápidamente entablaron batalla. Entretanto, los cañones estaban haciendo una gran demostración desde el centro. Sobre las 2 de la tarde continuaba el combate con intensidad variable, momento en que  descubrieron que la cima rocosa había sido ocupada, experimentando una gran contrariedad debido el fuego que hacían el corto número de rifeños que la habían coronado. A la derecha de la Primera Brigada  estaba el batallón de Chiclana. Eran todos montañeses del alto territorio que rodea Málaga y fueron enviados contra aquella cima. Su avance fue admirable, la cobertura muy bien hecha y el fuego bien controlado. Sin embargo, no llegaron a alcanzar la cumbre de aquel pico puesto que el general Marina  se dio cuenta al final de lo que era obvio desde mucho tiempo antes: era evidente que  su reconocimiento ofensivo se había vuelto demasiado comprometido, y  Tovar  ordenó la retirada a partir de la izquierda de las brigadas. El orden de los batallones fue, de izquierda a derecha. Primera Brigada: Catalunia, Ciudad Rodrigo, Chiclana; Segunda Brigada: Lleren, Madrid, Figueras.

Catalunia y Lleren se retiraron primero, mientras Ciudad Rodrigo avanzaba para hacer posible  la retirada preliminar de Chiclana, después Madrid y Ciudad Rodrigo y finalmente Chiclana y Figueras; una compañía del último y excelente batallón  presionó directamente  sobre las lomas a la izquierda del batallón de Chiclana  que se retiraba, para permitir el desenganche final, siendo el último de los cazadores en retirarse. El general Díez Vicario había dejado el batallón de León como reserva divisionaria  sobre una loma a la izquierda del camino a Zeluan  y la presión final de los perseguidores rifeños cayó sobre él. Los accidentes del terreno llevaron al enemigo hasta las puntas de sus bayonetas, pero fueron rechazados y se retiraron con buen orden por compañías sucesivas. La compañía de la izquierda fue la última en retirarse bajo un intenso fuego, cayendo once hombres de una sección. El teniente De Villa, que la mandaba, volvió atrás rápidamente con el resto de la sección. Doce hombres más fueron heridos  y se le dejó con cinco hombres cubriendo la retirada del convoy de heridos hasta que volvió a reunirse con su compañía. Cuando se retrocedió la última compañía de Figueras la retirada se hizo un tanto precipitada. El capitán, con ocho hombres, resistió sobre el terreno mientras ordenaba a su compañía que se detuviera. Pararon y avanzaron de nuevo hasta que el capitán se reunió con ellos y luego continuaron la retirada ordenadamente. Muchos batallones consumieron toda su munición. El teniente coronel de Chiclana  estaba muy orgulloso de que su batallón solo había disparado 30 cartuchos por hombre (aun siendo duramente atacados) y podía regalar muchos cartuchos  a los demás cuerpos. Las pérdidas fueron duras, el general Vicario fue muerto justo cuando al Regimiento de León se le ordenó retirarse, alcanzado por una bala perdida. Había sido director de la Academia de Infantería de Toledo y era muy estimado. Las bajas fueron cifradas en: un general, cinco oficiales y 25 soldados muertos; 9 oficiales  y 220 soldados heridos. Pero supe que el Figueras tuvo 81 bajas (un oficial y 10 hombres muertos, 70 heridos) y el León tuvo 70. El Chiclana y Ciudad Rodrigo también tuvieron duras pérdidas, por lo que el número total debió ser más elevado. Los rifeños dijeron haber tenido 103 muertos y 167 heridos, aunque solo contaron huesos rotos y heridos graves. La retirada española se hizo con buen orden. Los rifeños se retiraron también, no pudiendo hacerlo con seriedad bajo el fuego de las tropas sobre las lomas avanzadas. Pero el combate del día fue completamente inútil. En Zeluan había ocho escuadrones; las pendientes atravesadas fueron bastante accesibles  a la caballería.  Un general de caballería con empuje  podría haber desenmascarado a la fuerza rifeña  y podría haber atraído al rifeño a la carretera de Zeluan, donde hubiese encontrado su destino en las manos del ejército de Marina, escondido tras las últimas lomas. El general Marina ocupó las lomas avanzadas con tres batallones, una batería de campaña y dos de montaña y, por supuesto, esta fuerza impidió la presión sobre Tovar cuando se retiraba. Se dijo también que  los Húsares de la Princesa, desmontados en el extremo izquierdo, habían prestado algún servicio.

       (el capitán Ashmead-Bartlett, corresponsal de guerra, fue testigo presencial del combate)

Reseña histórica de la kabila de  Mazuza.1921.P.28-30
Sid Mohamed Amizzian seguía en  Beni  Bu Ifrur, teniendo el campamento en el río próximo al Zoco del Jemis (30-9-09) sus guardias estaban en los picos altos entre Bugenseim y el Zoco; el jueves día 30 ya entrada la mañana las guardias antes dichas empezaron a dar gritos y señales de jaique a llamar a la harca diciendo que avanzaban los cristianos, el pregón de orden del Mizzian descongregó y animó a la lucha y montando él el caballo se puso al frente de la harca que dividida en pequeños grupos y con un gran frente, salió al encuentro de las fuerzas; unos 200 a caballo y 2.000 a pie habrían en la harca en los primeros momentos; pronto acortaron la distancia. Moh Ben Duduh (Batata) Jefe de Mazuza avanzaba por el flanco izquierdo tratando de envolver el derecho de la fuerza; mas los cañones de Bu Guen le obligaron a refugiarse en el Barranco de Bu Haragua que perpendicularmente cortaba los dos frentes, encontrando a la fuerza que cuerpo a tierra hacia fuego intenso; al poco rato vieron avanzar a los que estaban en el centro, que coronó pronto varias lomas que la harca tuvo que abandonar, siendo el empuje tan grande que llegaron a la casa de Sidi Abdelah Uariachi a unos 100 metros del centro del campamento de la harca, casa que quemaron después de haber sido tomada a la bayoneta; el fuego era intenso, el cañón, ametralladoras y fusil no cesaban y la harca engrosaba por momentos, siendo los primeros en llegar los de Beni Sicar, Beni Sidel, Mazuza y Metalza que encontraron la fuerza en retirada del Zoco el Jemis; esto dio lugar a gran numero de disgustos y luchas parciales heroicas. Una pequeña loma rocosa fue ocupada por los moros que por dos veces la tuvieron que abandonar ante dos contraataques, viéndose perfectamente a los oficiales de pies tras las guerrillas y los esfuerzos que se realizaban para retirar algunos heridos o muertos. Los Beni Urriaguel eran los que estaban mas próximos a las fuerzas y luchando con grandes denuedos se acercaron tanto que hacían difícil la retirada, habiendo momentos en que estaban mezclados, no obstante dicen que la fuerza se retiraba con orden y que el cañón y el haber agotado los cartuchos muchos de ellos les obligo a retirarse perdiéndose el contacto. Dicen que recogieron unos 100 fusiles, 4 o 5 mulos, una caja de municiones, camillas y barriles de agua, teniendo la harca mas de 120 muertos y 300 heridos. Causo tanta impresión este hecho que la harca casi se deshizo como lo prueba que dos días después avanzo una fuerza de Zeluan a retirar unos muertos y no le hicieron fuego. El caíd Amar, jefe principal de los Beni Urriaguel, cogió la mano de plata que tenía un oficial y que con el guante puesto la enseñaba por el lugar de la harca. Estos hechos de armas causaron tal impresión a los indígenas, que la mayoría de los rifeños escaparon, no obstante siempre había unos 3.000 harkeños que diseminados par las tapias atacaban unas veces en conjunto y otras en pequeñas partidas a los servicios

KABILA DE BENI BU IFRUR.1921.P.20-24
Según la versión indígena, la harka se encontraba reunida en el poblado de  “Mesteca” (Ulad Haddu U’rahu ), sito en el camino del Jemis, lugar conocido también con el hombre “huerto de los olivos”, cuyo dueño se llamaba Mohamed El Guemus  y estaba integrada por contingentes de Beni Bu Ifrur, Beni Sidel, Beni Bu Gafar, Temsaman, Beni Tuzin, Beni Bu Yahi, M’Talza, Beni Said  y Beni Urriaguel, siendo el Jefe supremo de ella Sidi Mohand Amezian, que habitaba  en la Zauia de Segangan, el cual tenía como Jalifa al indígena del Aomel Amar Haddu U’Ali; todos los musulmanes de prestigio que se incorporaban a la harka  traían provisiones abundantes, con arreglo a los medios de cada uno y los entregaban al referido Amezian, y este daba órdenes a su mokaden para distribuirlos equitativamente  entre los muyahedin  (guerreros por la religión). Los Chiujs que tenían mando eran:  Hammu ben Mohamed ben el  Hadi, de Segangan; Amar U’Sarichi, de Ulad Tahadit, Amar Laarbi, de la Azara; Chaldi Ben Tieb, de Hayanen; Si Dris Ben Mimun Joya, de Bokoia, Si Laarbi Ben Yuzar, de Uixan, Fakir Amar, de Agamir; Haddur, de Ibarudien, Mimun Si Hammu, de Ihaduhumen; Al-lah Si Lahsen, de Segangan, Hamada Ben Si Mohand, de Atlaten, y el Mokadden Chand, de Ishaseriuen.

Los harkeños tenían noticias de que nuestras fuerzas tenían propósito de ocupar Ain Ben Rahal y Zeluan, y se trasladaron a dicho sitio para oponerse a nuestro avance, sin lograr siquiera entorpecer la ocupación de los referidos lugares, por lo que regresaron muy desanimados al “huerto de los olivos”. Con motivo de la pascua Ait el Kebir se volvió a levantar algo el espíritu de los harkeños, influyendo mucho en esto el que la kabila de Beni Bu Ifrur celebre una especia de asamblea magna, y convinieron grandes y chicos en atender de cuanto fuese necesario a los combatientes, y les dieron en gran cantidad cus-cús, manteca, miel, pan, carne, cebada, trigo, etc, coincidiendo con esta plétora  de buena alimentación el avance de nuestras tropas sobre el Jemis.

Se inició la marcha en las primeras horas de la mañana, y los primeros que salieron a hostilizarnos tuvieron que retirarse dejando en nuestro poder varios muertos y heridos, terminándose el fuego próximamente a las doce; pero la harka, que se conservaba casi intacta, envió desde la misma emisarios urgentes a Beni Sidel, Beni Bu Gafar y Beni Said, solicitando la incorporación inmediata de todos los hombres útiles.

Entretanto Sidi Mohand Amezian arengaba a cada momento a sus huestes, inculcándoles el desprecio a la vida y haciendo comprender que la muerte ocurrida en ocasión de combatirnos era una gran gracia divina.

Poco antes de las tres llegaron contingentes del Rif que se encontraban en otras harkas que había en el Gurugú, y los mandaba el morabito del Garb Sidi Bu Mehedi y Sidi Ben Aisa. A la llegada de estos importantes refuerzos se produjo gran júbilo entre los combatientes  y nuevamente fueron exhortados al sacrificio de la vida por defender la religión, y los pregones bélicos se sucedían unos a otros, partiendo todos los reunidos hacia donde se encontraban aún nuestras guerrillas, llegando rápidamente a entablar la lucha cuerpo a cuerpo, y el referido morabito fue uno de los que se mezcló con nuestros soldados, y no pudiendo hacer uso del Mauser utilizó una pistola, y a pesar de ser herido tres veces su caballo y tener él atravesado el caftán siguió combatiendo para demostrar a los que le seguían que no temía a las balas; por último fue herido en la mandíbula derecha y se puso de venda su turbante (rezaa), siendo proclamado como gran Cherif por los Muyahedin después del combate.

Tuvieron los indígenas grandes bajas, sin poder precisar el número, pues los de cada kabila se llevaban los suyos.

Refiere como episodio de heroísmo y valor supremo el de un soldado de cazadores que, a pesar de retirarse su compañía, seguía él solo combatiendo y mantenía a raya a un grupo de más de 50 harkeños, a los que hizo 7 bajas a medida que se iba retirando, hábilmente y sin apoyo alguno, pues su compañía se encontraba a más de 1.500 metros. Siempre que los moros pasan por la piedra donde el valiente soldado hizo su principal ofensiva, recuerdan el glorioso episodio y le rinden culto por valiente y astuto, pues no lograron alcanzarle, y detrás de cada piedra que le guarecía, elevaba el gorro con un palo y tan pronto le tiraban escondía el gorro y se asomaba seguidamente haciendo fuego.

Después del combate fue encontrado un capitán (Ripoll) muerto junto a un espino y tenía una mano de metal que le cogió un indígena de Beni Sidel  y la entregó al mokadden de dicha kabila, Si Mohamed, y este la llevó y entregó al general Marina.

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Ocupación de Atlaten

       
   


OPISSO .- La conquista de África P. 440-444

Amaneció el 26 de noviembre; tocóse diana en los campamentos,y tal seguridad había en el feliz éxito de la operación que se dispuso que las tropas llevaran únicamente un rancho frío, pues debían estar ya de vuelta á sus respectivos campamentos á la hora del segundo rancho, excepto las fuerzas que quedaran para ocupar las posiciones conquistadas.

El plan consistía, como ya hemos dicho, en simular un ataque al monte Uixan, y para ello debía el general López Herrero, con los regimientos de Saboya y Wad-Ras, tomar una loma de forma cónica, que se levanta en el valle de Barraca á la izquierda del poblado de Ulad-Unar; mientras esto hacía el general López Herrero, los cazadores del Campo de Gibraltar, á las órdenes de Morales, debían realizar el verdadero objetivo; la división del general Huertas (brigadas Milans del Bosch y Carbó), debía permanecer en la llanura, como reserva.

 

Columna subiendo el collado de Atlaten (NUEVO MUNDO)

 
 
Segangan; el santón de Beni Sidel con Marina ( NUEVO MUNDO)
 
       
  ***
  Revistadas las tropas por el general Marina, á las siete de la mañana pusiéronse en marcha, llenas de resolución y entusiasmo.

Dos escuadrones de María Cristina y uno de Treviño, al mando del coronel Sr. Calvo, jefe del primero de los citados cuerpos, practicaron detenidos reconocimientos por entre las chumberas, que en inmenso número rodean las huertas de Nador, y terminado su cometido, incorporáronse á sus respectivas brigadas, desplegáronse las columnas y comenzó el avance.

A las nueve y media de la mañana llegaba la brigada López Herrero al cerro cónico, y practicado un reconocimiento por la caballería, púdose abrigar la seguridad de que no había peligro. Subieron á la cumbre los regimientos de Saboya y Wad-Ras y las baterías de montaña y de Schneiders, quedando al pie de la loma la impedimenta y el parque móvil de artillería. Poco después llegaban allí los generales Muñoz Cobos y López Herrero, y el coronel jefe de Estado Mayor Sr: Jordana, enviado por el general Marina para conferenciar con aquéllos.

El cerro cónico resultaba ser una posición admirable, á la derecha de Izgangan, en medio de un valle hermosísimo (el del río del Caballo), cuya lozanía contrastaba con el aspecto general del paisaje rifeño, imagen de la desolación. Veíase enfrente, hacia el Norte, un pelado cerro y más allá un caserío, entre las históricas ruinas rumí ó romanas de Tazuda; al Sur la mole rojiza é ingente del férreo Uixan, y más allá las primeras estribaciones de la elevada sierra de Benibu-lfrur.

Entretanto, avanzaban los cazadores de la brigada Morales, trepando por unos cerros á dos kilómetros del collado del Atlaten; el general Muñoz Cobos, que continuaba en lacumbre del cerro cónico, dispuso que el regimiento de Saboya pasara á ocupar unas alturas próximas al collado, y la brigada Brualla hacia lo mismo en otra altura separada de Atlaten por una profunda cañada.

El globo Urano seguía el avance de las columnas.
A la una de la tarde los lanceros de la Reina cruzaban la cañada y comenzaban á subir por las laderas de Atlaten, y una hora después quedaba el collado en poder de nuestras tropas, y terminaba la operación.

Ya en nuestro poder Atlaten, llegó un importante convoy con víveres, municiones y material campaña, comenzando en seguida la obra de atrincheramiento.

La operación había sido admirablemente realizada, con la feliz circunstancia de no habernos costado ninguna baja; ya fuese porque la jarka no contase con bastante activo ó con bastantes municiones para oponer resistencia, ya por cansancio o por tener que atender á sus faenas agrícolas, los rifeños no daban señales de persistir en su hostilidad.

Reseña histórica de la kabila de  Mazuza.1921.P.30
Con la ocupación de Atlaten el 26 de noviembre, quedaren envueltas fracciones de Barraca y Mesemer, cuyos habitantes fueron regresando paulatinamente a sus casas dando por terminada la actuación de la cabila de Mazuza contra España. El general Tovar llevaba en su escolta a Jarbachi, Hameduch y Batata cada vez que salía de operaciones.

KABILA DE BENI BU IFRUR . 1921. P.24
Quedaron muy quebrantados los rebeldes al ser tomado Atlaten ; se presentaron los Chijs Hammu Ben Mohamed El Hadi, Hach Al-lal y Fakir Mohand Musa, los tres de Segangan . A los tres días de la referida ocupación fueron estos Jefes a Beni Sidel y se pusieron de acuerdo con otros Jefes de allí y decidieron comprar un toro y sacrificarlo en honor del general Marina. Se llamaban los Jefes de Beni Sidel : Kaid Al-lal, Tahar Hammu, Mohamed Ben Hadi, Aixa Ben Hach Amar, Amarux y el referido mokadden que entregó la mano del capitán citado.

Una vez las tropas en las kabilas ocupadas, empezaron los indígenas a darse cuenta de que no íbamos contra su religión ni contra sus propiedades y que vivían mucho mejor que cuando se gobernaban por sí solos, y sin tardanza de tiempo empezaron a volver todos a sus casas, donde se veían respetados, y transcurrido el tiempo se han convencido por completo de la transformación beneficiosa que han experimentado.

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Convoyes

       
   

ASHMEAD.-The passing...1910.P.389-390 (Traducción de F. Saro)
El objetivo del mando al facilitar escolta a los convoyes  era salvar a  estos de contrariedades. Bajo el fuego se producía  una enorme confusión  entre los mulos cargados  con provisiones, que era tremendamente desmoralizadora  para los hombres a su cargo,  ya que no llevaban armas consigo  y por esto  no podían disfrutar de la excitación que produce la emoción de estar tomando  realmente parte en el combate.  Por eso la infantería de escolta que protege el flanco del convoy debería colocarse  a una distancia suficiente  como para permitir una relativa tranquilidad  posterior, si exceptuamos las balas perdidas. Los cañones se colocarían  en una posición desde la cual pudieran abrir un fuego eficaz sin  estar demasiado expuestos  a los tiradores enemigos, y la caballería, en general, estaría situada fuera de los accidentes, salvo que fuera necesaria para los reconocimientos.

 

La llegada del convoy
(NUEVO MUNDO)

 
   
  Protección del convoy
(ACTUALIDADES)
   
 

Pero en Melilla, el más entusiasta admirador de los españoles  no dejaría de admitir  que su utilización del convoy  era del género más rudimentario y acientífico. El tren cargado de provisiones, el transporte a lomo, los cañones, la caballería  e infantería de protección, salían día tras día  en una larga columna, inútilmente mezclados, y todos igualmente expuestos  al fuego enemigo. Cuando pasaban por el punto más peligroso  frente al barranco, la infantería entraba en fuego individual en el flanco expuesto, a una distancia de la columna  de unas 50 yardas, con la misión de defenderla. Cuando el enemigo hacía fuego echaban cuerpo a tierra  y replicaban individualmente  o por descargas; pero el enemigo estaba escondido  a demasiada distancia  como para que esta demostración le hiciera el más mínimo efecto, y solo se conseguía un absurdo despilfarro de munición. He visto   como dos o tres tiradores moros, en un pequeño poblado a 500 yardas de distancia, acosaban  a la columna durante tres o cuatro horas, y, aunque armados solo con viejos fusiles,  a menudo causaban varias víctimas. He visto la artillería de montaña, resguardada de aquellos  en las posiciones, cubrir el poblado con shrapnel hora tras hora sin alterar con ello la tranquilidad de los tiradores moros. Además de todo aquello, se necesitarían  un batallón o un par de compañías  para desplegar en orden abierto y ocupar la ventajosa posición que los moros hubiesen dejado en su poder. Esta misma representación  se escenificaba día tras día, aunque  en justicia habría que decir  que muchos de los oficiales españoles  regimentales comprendían su insensatez, e incluso que solamente estarían dispuestos a aceptar  el sistema que he sugerido; pero las órdenes del Cuartel General eran taxativas  y no ir hubiese puesto en entredicho al mando. Además se enviaba con la columna  medio escuadrón o un escuadrón  de caballería que presentaba a los moros el mejor blanco de todos. No podían utilizarse,  pues el terreno era excesivamente áspero y quebrado como para permitir  su empleo, y solamente pudieron ser empleados  de una forma  más segura y oportuna . Escoltar un convoy era un trabajo excitante, pues nunca se sabía en que momento podían ser atacados o de donde podrían salir  los avezados tiradores para disparar. La parte más peligrosa del camino estaba justamente antes de llegar a Sidi Musa, pues aquí las estribaciones  inferiores del Gurugú están a unas yardas de distancia de los caminos  y allí  es imposible escapar de los disparos  de fusil pues por detrás está la Mar Chica.

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UNIDADES

 
     

  Divisiones
 
  La columna Orozco en los pozos de Aograz
 


PRIMERA DIVISIÓN ORGÁNICA ( REFORZADA) (también conocida como División Orozco)
CAPITAN X.-Verdades...1910.P.88-89

Del 4 al 8 de Agosto desembarca, en Melilla la primera división (llamada reforzada) a las órdenes del general D. Enrique Orozco, y constituida por:

Infantería.—Dos brigadas de dos regimientos de dos batallones. Cada regimiento tenía 1.062 plazas y cada brigada un grupo de dos ametralladoras. La primera brigada, á las órdenes del general Aguilera, la formaban los regimientos del Rey núm. 1 y León número 38, y la segunda, á las órdenes del general San Martín, los regimientos de Saboya núm. 6 y Wad-Ras núm. 50.

Caballería.- Dosescuadrones del regimiento María Cristina, con 324 caballos.

Artillería.- Un grupo de tres baterías del segundo regimiento montado (12 piezas Schneider-Canet de 75 milímetros, tiro rápido), con 875 de tropa y 418 caballos.

Ingenieros.- Ungrupo de dos compañías; una de zapadores minadores y otra de Telégrafos, con 300 de tropa, 13 caballos y 61 mulos.

Administración.- Una compañía montada.

Sanidad militar.- Unasección.

Sección ciclista.- Unoficial y 16 hombres.

La división constituía un conjunto de: tres generales, 25 jefes, 255 oficiales, 7.892 de tropa, 12 piezas, 864 caballos y 523 mulos.

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Brigadas

       
   

TERCERA BRIGADA MIXTA DE CAZADORES (DE CATALUÑA)

GALLEGO.-La campaña del Rif.1910.P.103-104
…el 11 había comenzado en Barcelona el embarque de la tercera brigada mixta de Cazadores, y el 16 su jefe el General D. Miguel de Imaz se presentaba en la referida posición.

La tercera brigada mixta de Cazadores estaba formada por los batallones de Barcelona, número 3, Alba de Tormes, número 8, Mérida, número 13, Estella, número 14, Alfonso XII, número 15, y Reus, número 16. Un escuadrón del regimiento cazadores de Treviño, número 26, un grupo de tres baterías del primer regimiento de montaña, un grupo mixto de dos compañías del 4° regimiento mixto de Ingenieros, una compañía de la cuarta Comandancia de tropas de Administración Militar y la ambulancia de montaña número 3 de la Brigada de tropas de Sanidad Militar, fuerzas todas de la guarnición de Cataluña. La mandaba el General de brigada Sr. Imaz, que tenía como jefe de Estado Mayor al Comandante D. Gonzalo Calvo Conejo.

 

Embarque del Batallón de Barcelona en la ciudad condal
(NUEVO MUNDO)

 
 
Embarque del batallón de Mérida en el
puerto de Barcelona
 
       
 

Tanto el escuadrón de Caballería como el grupo de Ingenieros y fuerzas auxiliares, reforzaron su contingente, como ya se ha indicado, con individuos de sus propios Cuerpos; al grupo de montaña le bastó con llamar á filas las clases y soldados que se encontraban en sus casas con licencia temporal é ilimitada, pero los batallones de Cazadores, como casi cuadruplicaron su contingente de tiempo de paz, necesitaron la incorporación no sólo de los individuos con licencia ilimitada, sino de los de la primera reserva (tercero á sexto año de servicio), los cuales en España, a consecuencia de lo raro de las maniobras de unidades superiores, se consideran poco menos que libres prácticamente de toda obligación militar.

ALARCÓN.-Melilla.1909.P.113
La resolución completa del combate del 20 de julio y sus gravísimos resultados motivó la organización de la línea exterior con la base de los contingentes de la brigada de Cataluña, bajo el mando supremo del general Imaz.

Razones conocidas de todos a estas fechas hacían de la tercera brigada una tropa poco apta para la guerra, por la falta de aquella preparación que debe anticiparse a toda operación de guerra...              

RUIZ ALBENIZ.- La verdad de la guerra.1909.P.40
No pensó en la Brigada de Andalucía, más cercana que otra alguna, ni siquiera en la de Madrid. Escogió como más patriótica, más pacífica y de menos peligro a Barcelona, a Cataluña...

Cuando a diario la opinión pública reclamaba más fuerza en Barcelona y un capitán general enérgico...al señor Maura no se le ocurrió sino sacar los primeros batallones de la capital del Principado y dejarla desguarnecida....

NOEL.- Lo que vi en Melilla. ESPAÑA .NUEVA.3-1-1910.P.3
(Por la avenida) Los soldados trascurren muy numerosos, limpios los de la División reforzada; descuidados, como abandonados, los cazadores de Cataluña....

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  Artillería
       
    GALLEGO.- La campaña….1910 P. 162-163
Cada batería cuenta con cuatro piezas Schneider Cannet de 75 milímetros, tiro rápido y 16 carruajes (cinco cajones del primer escalón de municiones, cinco del segundo, tres de la sección de municiones, uno de víveres y dos furgones). Dispone cada pieza de 357 disparos repartidos como sigue : 38 en el armón, 245 entre los 10 cajones del primero y segundo escalón y. 73 en la sección de municiones.

Este tipo de piezas adoptado para nuestros regimientos montados desde 1906, era la primera campaña en que iba á probarse
  Pieza de una batería Schneider
(NUEVO MUNDO, agosto 1909)
 

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Ingenieros

       

       
      Aerostación
   

CAPITAN X.-verdades amargas.1910.P.83-84,91,174

…anunciada la llegada de la compañía de Aerostación a Melilla, recibió de esta, plaza, a su llegada a Málaga, un telegrama en que se le ordenaba no embarcase, por no considerar necesarios sus servicios, aunque afortunadamente nuevas órdenes de Madrid obligaron a que lo hiciese, desembarcando en Melilla el 30 de Julio.

Como se ve por ambos datos, el jefe de las fuerzas de Melilla aún no se había enterado de la importancia del movimiento en el campo enemigo.

La compañía de Aerostación desembarcada, como queda dicho, el 30 de Julio, se componía de cinco oficiales, 115 de tropa, 61 mulos, 18 carruajes y dos globos cautivos, uno cometa (Reina Regente) y otro esférico (Urano).

NOEL.-Notas...1910.P.81

Domingo. Hay misa de campaña. Formamos el cuadro ante el altar. Aguilera salió con su media brigada; y cuando rendíamos armas, con el cáliz del castrense se elevaba el globo cautivo, hinchado como un himenóptero formidable, de color gajo de naranja. Gordejuela, en la barquilla, saludaba. Era el globo nuestra más grata esperanza; él era el verdadero general, el único en quien de veras confiábamos. Recordábamos su silueta bellísima al avanzar á Aograz desde Arbáa; y recordábamos también que no estuvo en Ullat Settut y el Jemis el día amargo.

 

El globo Urano 
(NUEVO MUNDO)

 
   
 

Elevando el globo (agosto de 1909)

   
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      Ferrocarriles
   


MARVÁ.- Las tropas de Ingenieros..1910.P.23-27,36-37
El 30 de julio salió de Madrid la Compañía de Ferrocarriles con destino á Melilla, desembarcando en esta Plaza el 1.° de agosto por la tarde.
Señalósele el Huerto de Melilla para acampar; allí armó las tiendas; pero como había de procederse inmediatamente al arreglo de la línea del Norte Africano, solicitó el capitán trasladarse á las proximidades de la estación, en donde el día 5 quedó ya establecido el nuevo campamento.

El día 8 de agosto se presentaron en Melilla 50 hombres del Batallón de Ferrocarriles que, á las órdenes de un segundo teniente, iban destinados á aumentar la fuerza de la Compañía; este refuerzo permitió organizarla, provisionalmente, en tres secciones de asiento de vía y una de arreglo del telégrafo.

Más adelanto, cuando se encargó la Compañía de todo el servicio de la línea, además de proceder con los equipos necesarios á la limpieza de las máquinas, encomendó el capitán á los tres oficiales de la Compañía, como jefes, el material de tracción, el movimiento y telegrafía, y el asiento y reparación de vía.

 

Líneas de ferrocarril
(Capitán Goñi, Los ferrocarriles en el Rif)

 
   
 

Soldados de Ingenieros en el ferrocarril (ALBUM DE LA CAMPAÑA)

   
       
 

Además, y antes de encargarse del servicio por completo, prestó personal al Director de la Compañía Española para montar las máquinas que acababa de recibir.

MATERIAL DE LÍNEA.-La línea férrea de la Compañía Norte-Africano es de 0,60 metros de anchura, con carriles de 7 metros de longitud y 15  kilogramos de peso por metro corriente. Las juntas, apoyadas en las traviesas, estaban colocadas con poco cuidado.  

El material móvil componíase así:

Dos locomotoras de 4 ejes acoplados, de 16 toneladas
Una locomotora do 2 ejes acoplados, de 8 toneladas.
Dos jardineras abiertas.
Un furgón para la escolta.
Dos bateas do bojíos, de 8 toneladas de carga.
Nueve bateas medianas, de 6 toneladas:
Nueve bateas pequeñas, de 3 toneladas.

Las locomotoras estaban descuidadísimas. Los engrasadores de los cilindros no funcionaban y la mitad de las válvulas tampoco. Los. dos Giffard que lleva cada máquina, alimentaban con mucha irregularidad.

En el personal civil encargado del servicio de la línea no existía siempre la mejor armonía, y fue preciso algunas veces sustituirlo por el de la Compañía de Ferrocarriles, hasta que, encomendado á ésta por completo el servicio en 19 de agosto, y de acuerdo con la Empresa, quedaron los maquinistas civiles á las inmediatas órdenes del Capitán Goñi, con autorización para imponerles multas, y aun para expulsarles, en caso necesario.

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      Transmisiones
   


GALLEGO.- La campaña del Rif . P. 179 , 318-321
P. 179. La sección de campaña radiotelegráfica (mandada por el Teniente Arbex), comenzó á funcionar el 8 de Septiembre comunicando la Restinga con Melilla y con los barcos de la escuadra; estaba formada de una estación móvil sistema Telefunken, con dos carros, y estuvo servida por dos Oficiales y ocho telegrafistas.

P. 318-321. Comunicaciones telegráficas y telefónicas.—Se patentiza en la reciente contienda, la importancia extraordinaria de los servicios que puede prestar en las guerras de ocupación de territorios, y en las de país montañoso la telegrafía óptica, que en tan gran escala habíamos ya empleado en la guerra de Cuba.


 

Ingenieros, red óptica

 
   
 

Ingenieros, red eléctrica

   
       
 

En Melilla han llegado á concentrarse seis compañías de telégrafos (de las 90 que hay en nuestro Ejército) más la sección de la compañía de Zapadores de la plaza. Las estaciones ópticas que han quedado como permanentes al terminar la campaña son 34, repartidas por las provincias de Guelaya y Quebdana desde Cabo del Agua hasta Tres Forcas y enlazadas todas con la central establecida en el palomar militar, sito en la parte más alta de Melilla. Puede afirmarse que cualquier posición donde haya pernoctado una sola noche alguna columna ó fuerza destacada, quedó unida por telegrafía óptica con la red general y por lo tanto con sus Jefes naturales y Comandante en Jefe, y que del mismo modo toda columna de alguna importancia al practicar cualquier operación que la separase de nuestras posiciones fue siempre acompañada por una estación óptica, de la que nunca prescindía el Comandante en Jefe al seguir los movimientos de avance de las tropas. El material empleado ha. sido el reglamentario con Mangin de tamaño variable entre 30 y 10 centímetros (0m,30 ; 0m,24 ; 0m,14 ; 0m,10) y teléfonos de alta voz.

En el ataque á las posiciones de Sidi-Amet (18 de Julio), Sidi-Musa y segunda caseta (20-21 Julio), en el del blockhaus Velarde (2 de Agosto); en las operaciones de la columna Aguilera y división Orozco en Quebdana (Agosto y Septiembre), y finalmente durante todo el combate del 30 en Beni-buifror, los telegrafistas ópticos no interrumpieron su servicio, prestándolo importantísimo para la mejor combinación de los movimientos de las tropas y conducción del combate, permitiendo en este último la constante transmisión de órdenes del Comandante en Jefe al General Tovar y la oportuna intervención de la brigada de reserva: Para sacar de la telegrafía óptica el mayor rendimiento, conviene no olvidar sus verdaderas características sobre velocidad de transmisión y funcionamiento, reduciendo en consecuencia á lo indispensable la longitud de los despachos y usando el lenguaje propio del telégrafo y no el de la correspondencia escrita, detalles interesantes frecuentemente olvidados en la pasada campaña. Háse también comprobado en ésta la conveniencia de llegar á un acuerdo el Ejército y la marina de guerra, adoptando un alfabeto común, para los casos de operaciones combinadas de las columnas con la escuadra. Recuérdese, en efecto, que en la marcha sobre Taxdirt tuvieron que acompañar al General Marina cuatro señaladores de la escuadra, para poderse poner al habla con ésta durante la operación, é igualmente en las marchas por tierra desde Cabo del Agua á la Restinga, que eran seguidas de cerca por buques de guerra, fue preciso ponerse previamente de acuerdo, para combinar un número corto de señales con banderas, y establecer por este primitivo medio la comunicación de los Comandantes de los barcos y de las fuerzas del Ejército.

       
   

Las comunicaciones telegráficas eléctricas fueron más limitadas que las ópticas. En Julio y Agosto, respectivamente, quedaron montadas con cable de montaña las líneas de Melilla á Sidi-Amet y á Restinga, prolongándose la primera hasta Nador en Octubre, y estableciéndose en Septiembre la de Cabrerizas Altas al Zoco del Had y posiciones intermedias. Posteriormente, el cable en vez de ir enterrado ó tendido se suspendió de aisladores sobre postes permanentes, para evitar las derivaciones procedentes de la excesiva humedad del terreno y tránsito grande por los caminos y cortaduras del enemigo.

 

Ingenieros, estación radiotelegráfica 
(La Ilustración Española y Americana)

 
     
 

Las comunicaciones telefónicas se han empleado para comunicar los fuertes del campo exterior con la plaza, y los campamentos y posiciones destacadas con las principales ó puntos donde acampaban los cuarteles generales. Algunas veces se han tendido siguiendo la marcha de las columnas como ocurrió en el reconocimiento del 17 de Octubre. Utilizando las líneas telegráficas se ha sostenido la comunicación telefónica de Melilla con Restinga y Nador. En general la mayor aplicación se ha hecho de las comunicaciones ópticas.
Radiotelegrafía.—La estación Telefunken de campaña, funcionó muy bien mientras estuvo montada en Restinga y en Zeluán, comunicando con la fija de la plaza y los pocos barcos de la escuadra que disponían de este medio de transmisión. El material está bien acondicionado para los transportes y ha salido airoso de la prueba á que se le ha sometido, no obstante ser relativamente anticuado y de llevar seis años de uso constante en escuelas prácticas y experiencias.

ASHMEAD.-The passing...1910.P.497,498  (traducción de F. Saro)
P. 497. Naturalmente, es difícil para un extranjero formar un juicio exacto del trabajo del Estado Mayor. Uno solamente puede opinar desde lo que se ve y desde lo que le cuentan. Pero en el campo parecía haber una falta de comunicación  tanto entre las unidades individuales como entre las distintas brigadas, divisiones y cuarteles generales. El principal medio de comunicación  era el heliógrafo que, gracias al sol africano, generalmente funcionaba muy bien.
P. 498. Se tomaron un tiempo verdaderamente largo para conectar las diversas posiciones con un telégrafo de campaña, y aquí los españoles pusieron de manifiesto, una vez más, su acostumbrada desidia.

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Automovilismo

       
   

ALARCÓN.-Melilla.1909.P.211

Como estamos haciendo una guerra en favor del progreso, quiero anotar un hecho de poca monta en sí, pero muy importante, por lo que alcanza á significar. Hoy ha cruzado por la Marina, por los paseos y las calles, el primer automóvil que corre por estos campos de África. El transatlántico lo ha traído aquí. Es propiedad del duque de Medina de Rioseco. Lo dirige un chauffeur moreno, andaluz, despecherado y sucio, como un chauffeur en tiempo de campaña. El coche es reducido, ligero. Va pintado de blanco. Con su bocina, que contrasta con el agrio balido de las trompetas, de los clarines de Artillería, ha dado una nota grata, afable, á esta vida de Melilla, donde se hace ahora una guerra en favor del progreso.

(Luis de Elizmendi y de Ulloa, Duque de Medina de Rioseco, ingresó, con motivo de la campaña,  como soldado voluntario del Batallón de Chiclana, y, pasando por los empleos de cabo y sargento, dos meses más tarde fue ascendido a oficial de la Reserva gratuita con antigüedad de 18-6-1909)

 

Furgón de Artillería
(La Ilustración Española y Americana)

 
 
Sección Automovilista
(ACTUALIDADES)
 
       
 

GALLEGO.- La  campaña del Rif . P. 178-179, 321-322

P.178. Para facilitar los transportes, especialmente los de municiones á los parques fijos, se organizó una sección.de automovilismo pesado á cargo de la Comandancia de Artillería de la plaza (Comandante Carranza) á la que inició en su manejo el Capitán Gazque- de la comisión de experiencias. La sección empezó á funcionar en Agosto con dos camiones de 40 caballos (marca S. A. G.), sumándose á éstos en Septiembre dos furgones de 28 caballos (tipo Delahaye) prestados por S. M. el Rey, y en Octubre otros dos camiones de igual potencia que los primeros (marcas Schneider y Daimler); la carga útil llegaba de ordinario á tres y la máxima á cuatro toneladas por camión

P. 321-322. Automovilismo. —Elpesado ó de transportes ha corrido á cargo de Artillería ; el ligero ó de comunicaciones rápidas lo ha servido Ingenieros.

La sección automovilista de Artillería, disponía., como ya se dijo, de seis camiones de 40 caballos y dos furgones (de la Real Casa) de 28. El coche que mayor recorrido ha hecho en los meses de Agosto á Octubre ha sido de 1.211, kilómetros, transportando una carga útil de 657 toneladas con un consumo de 1.500 litros de gasolina y 260 kilos de grasas.

En total la sección en dichos meses ha transportado 1.915 toneladas de carga y 1.624 personas, haciendo un recorrido, de 4.226 kilómetros.

El éxito de este servicio excede á cuanto pudiera pensarse, pues los camiones han recorrido toda clase de terrenos, marchando por donde no existían caminos; baste decir que al siguiente día de ocupada la alcazaba de Zeluán, llegaban á ella dos camiones, y que antes de estar construido el camino del Zoco del Had, fueron también dichos vehículos á dicha posición. Los recorridos hacíanlos siempre dos coches para que uno de ellos actuara como tractor cuando se hundían las llantas del otro por falta de firme.

El automovilismo ligero ha respondido también perfectamente en la campaña, prestando importantes servicios el coche de Sanidad y mucho más el cedido por el Sr. Duarte, con el cual el Comandante en Jefe y Estado Mayor han recorrido todas las posiciones, incluso la de Restinga, siendo de pequeña importancia y rápidamente reparadas las averías sufridas en su penosísimo y constante empleo.

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Administración Militar

       
   

GALLEGO.- La campaña del Rif . P. 178, 314-316
   P. 178. Para mejorar el servicio de transportes de víveres y efectos de Administración Militar, se destinó á Melilla, con independencia de las compañías afectas á las unidades superiores, una nueva unidad de 150 hombres con 150 animales de tiro y 30 carruajes, y aparte de esto se contrataron 150 camellos procedentes de la Argelia y de Ulat-Setud, abonando un tanto por tonelada kilómetro de recorrido, haciéndose así ajeno el Estado, de la prueba en el Rif de este medio de transporte empleado ya en la guerra del 1859-60. También quedó organizada otra compañía de Administración Militar para el servicio de una panadería, disponiendo de dos hornos dobles de campaña; su plantilla era de cuatro Oficiales, 200 individuos de tropa, 150 mulos y 36 carruajes.

 

Convoy de camellos

 

 
   
  Convoy en marcha
(NUEVO MUNDO)
   
 

P. 314-316. Servicios administrativos.—Es opinión general de cuantos  han seguido con alguna atención la campaña reciente que en ella los servicios á cargo de Administración Militar han funcionado de manera mucho más perfecta que en nuestras anteriores guerras. El disponer cada brigada mixta y división de una compañía de transportes, el haber reforzado tan valioso elemento constantemente en actividad, con las dos compañías (una de panadería de campaña y otra de material rodado) independientes, el amplio uso que se ha hecho de la vía férrea del Norte Africano, la oportuna y acertada organización  de los convoyes por Mar Chica, combinados con los de camellos, el cuidado que se ha puesto en ir constituyendo depósitos de importancia en puntos adecuados con anterioridad al avance de las tropas, en una palabra, la buena dirección y relativa abundancia de material y elementos, han determinado el funcionamiento, si no perfecto, muy aceptable del conjunto de los servicios administrativos, que se dificultaban por ser preciso transportar de España, la paja, cebada, harina, leña, raciones de etapa y, en una palabra, todo lo necesario para la alimentación de personal y ganado, sin olvidar el aprovisionamiento de agua, al que ha contribuido, así como el material de campamento, que no ha escaseado, ciertamente.

Las compañías de transporte divisionarias y de brigada han prestado tan útiles servicios que alguna de aquellas unidades superiores como la del General Sotomayor, que nunca se alejó más de diez ó doce kilómetros de Melilla, ha podido arreglarse con sus propios medios para el racionamiento de sus tropas y ganado. Las panaderías de campaña se han establecido rápidamente en los campamentos, y bien sea con tales hornos, ó con los permanentes construidos por Ingenieros en la plaza, la Restinga y alguna otra posición, siempre ha dispuesto el Ejército de pan diariamente cocido, en todos los destacamentos de alguna importancia, como Zeluán, Nador, etc., etc.

Se han empleado en la campaña  un forraje comprimido que reducía el peso de 10 kilos de ración ordinaria á 3,750 con el mismo valor nutritivo, así como diversos tipos de ración de etapa. En este último particular parece haberse notado deficiencias, por carecerse de alguno de los artículos que las integraban (que no es posible substituir por otros duplicando el peso), ó formar parte de ella; conservas alimenticias de procedencia yanqui, que á la tropa no agradaban, inutilizándolas en consecuencia. Merecía la pena de hacer durante la paz estudios serios, que permitieran elegir productos nacionales en conserva, para formar parte de las raciones de etapa reglamentarias, constituyendo éstas después de comprobada la bondad de cada uno de sus elementos componentes.

El mucho ganado de que han dispuesto en esta campaña todos los Cuerpos, facilitaba de modo notable el racionamiento de las fuerzas, habiéndose reunido con frecuencia para hacer convoyes, todo el ganado libre de las columnas, destacamentos, etc. La Administración Militar, aparte de los carros y elementos de transporte contratados á paisanos de Melilla, utilizó también, no pocas veces, los camiones automóviles de Artillería, cuando este Arma no los necesitaba para sus servicios de municionamiento.
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  Sanidad Militar
       

       
Hospitales


ESTADO MAYOR CENTRAL. ORGANIZACIÓN  de las fuerzas del Ejército de operaciones en Melilla, de las preparadas en la Península y de los servicios administrativos y sanitarios, con expresión del material. (al 20-9-1909) P. 8

 

Llegada de heridos al Hospital Central

   
 


PRIMER GRUPO DE HOSPITALES


HOPITAL CENTRAL (205 camas)

 
  Sala de los Sres. Jefes y Oficiales (24 camas)  

Médico mayor D. Nicolás Fernández Victorio, jefe de clínica
Idem. 2º . D. Fidel Pagés Miravé, médico auxiliar y de guardia

 
  Sala 2ª de heridos (59 camas)             

Médico mayor D. José Potous Martínez, jefe de clínica
Médico 2º D. Fortunato García Gómez, médico auxiliar y de guardia

 
 

Sala 3ª de heridos  y sala 4ª de mujeres y paisanos (62 camas)

 

Médico mayor D. Diego Naranjo Moreno, jefe de clínica
Médico 1º D. Aurelio Díez Fernández–Fontecha, médico auxiliar

 
 

Jefe de Servicios, Subinspector médico de 2ª D. José González Ávila
Farmacéutico mayor D. Antonio Roa García, jefe de las farmacias
Farmacéutico 1º  D. Francisco Alonso Pulido
Farmacéutico 2º  D. Francisco de Cala y Martí

 
         
 

SEGUNDO GRUPO DE HOSPITALES

ALCAZABA (72 camas)

 
  Primer barracón de heridos (24 camas)
Segundo barracón de heridos (24 camas)
Tercer barracón de heridos (24 camas)
Farmacia
  Médico mayor D. Manuel Molín Guerra
Médico mayor D. Justo Muñoz García
Médico 1º D. Rafael Merino Lorenzo
Farmacéutico 1º D. José Arranz y Arce
 
         
 

HOSPITAL PROVISIONAL DEL DISCIPLINARIO Clínica única (63 camas)

 
     

Médico mayor D. Antonio Martínez Carvajal, jefe de clínica
Médico 1º  D. Juan Barcia Eleicegui, médico auxiliar

 
  Farmacia  (la de la Alcazaba, que está muy próxima)  
         
 

HOSPITAL PROVISIONAL DEL TEATRO ALCÁNTARA Y CASINO MILITAR (En el mismo edificio)
(68 camas)

 
  Salones del Casino (43 camas)   Médico mayor D. Felicísimo Cadenas y Gutiérrez, jefe de clínica  
  Patio del teatro Alcántara (25 camas)   Idem. 2º D. Miguel Roncal Rico, médico auxiliar y de guardia  
  Farmacia  

La del Hospital Central, que es la más próxima.

 
         
 

IGLESIA PARROQUIAL ( 50 camas)

     
  Dos naves de la misma   No tiene asignado personal, porque se reserva para heridos en casos extraordinarios.  
         
 

ESCUELA DE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA (30 camas)

 
  Sala baja (14 camas)
Sala alta (16 camas)
 

No tiene asignado personal, porque se reserva para heridos en casos extraordinarios

 
         
 

ENFERMERÍA INDÍGENA (60 camas)

     
  Pabellón nº 1(sala de comprobación y afectos comunes)   

Médico mayor  D. Paulino Fernández Mariscal

 
  Pabellón nº 2 (Ídem)      
  Farmacia   D. José Zapico Álvarez  
         
 

TERCER GRUPO DE HOSPITALES

HOSPITAL DE TRIANA (Está terminándose la instalación, para enfermos) (180 camas)

 
  1ª nave (70 camas)
2ª nave (70 camas)
3ª nave (40 camas)
Farmacia
  Médico mayor D. Valentín Suárez Puerto, jefe de clínica
Idem. 1º D. Manuel Díez Bádenas, médico auxiliar

Farmacéutico 1º D. Hermenegildo Aguaviva Tudor
 
         
 

BARRACÓN-HOSPITAL DEL BUEN ACUERDO (Próximo a terminarse) (80 camas)

 
  Única nave

Farmacia
 

Médico mayor D. José Barreiro de la Iglesia, jefe de clínica
Idem. 1º  D. Diego Bru Gómez, médico auxiliar
La del Hospital Indígena, que es la más próxima

 
         
   

Jefe de este Grupo de Hospitales, Subinspector  médico de 2ª D. Manuel Rabadán Arjona

TOTAL DE CAMAS…………..      808

Enfermerías instaladas provisionalmente en los fuertes para enfermos de venéreo y sífilis, con del doble fin de aislamiento y procurar vacantes en los hospitales (Los enfermos de esta clase ingresados hasta la fecha, han sido 121, algunos de los cuales se han evacuado a Chafarinas)

 

Hospital del Teatro Alcántara

 
   
 

Hospital del Cuartel de la Alcazaba

   
     
 

Fuerte  de Rostrogordo (16 camas)
Fuerte de Cabrerizas altas (19 camas)
Fuerte de Cabrerizas bajas (56 camas)
Fuerte de San Lorenzo (8 camas)

 
Médico 1º D. Enrique Obregón Cappa
Idem. D. José Hernández Pérez
 
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      Ambulancias
   


ASHMEAD.-The passing..1910.P.501 (traducción de F.Saro)
Los preparativos  para reunir a los heridos en el campo eran sobre todo regimentales. Había tres camilleros por compañía y seis mulos con seis artolas por batallón  a cargo del oficial médico del mismo. Los puestos de acumulación eran regimentales. Los puestos de socorro estaban a cargo del oficial médico de la brigada quien disponía de plantilla para el servicio de la ambulancia. Los trenes-hospitales eran requisados cuando se necesitaban, pero no había vagones-ambulancia. Las autoambulancias disponían de ocho camas y parecía que las llevaba bien. El número normal de enfermos era muy bajo hasta que el agua salina de Zeluan trastornó las digestiones. No se dieron cifras más altas del 4 % hasta finales de septiembre, aunque se recurrió frecuentemente al traslado a Málaga;  de no ser así, el porcentaje, desde luego, hubiese sido mucho más alto. Gibbs me dijo que frecuentemente había de 40 a 50 hombres enfermos por batallón en los acuartelamientos.

 

Revista de ambulancia
(NUEVO MUNDO)

 
   
 

Conducción de heridos en Zoco el Arbaa (NUEVO MUNDO)

   
       
 

Los servicios sanitarios de 1ª línea...1913 P.8-9
Concurrieron al teatro de operaciones seis ambulancias de montaña  que, juntamente con  la montada que había en la plaza de Melilla,  llenaron cumplidamente su cometido, demostrando al personal médico afecto a estas unidades grandes aptitudes y entusiasmo.

La organización de las mismas, por lo que respecta al número de individuos y al material de dotación, dejó mucho que desear. Bien es verdad que en nuestro ejército, y aun en nuestro cuerpo, no se dio tiempo atrás la importancia merecida que al presente tiene este servicio. Para los más, el médico militar debe concretarse a reconocer quintos, a pasar el reconocimiento en los cuarteles, a  visitar unos cuantos enfermos  hospitalizados, y a tal o cual servicio  de la plaza. La verdadera misión, la de la Cirugía de Guerra, con toda la urgencia que estos tratamientos requieren  para curar, levantar y transportar heridos, para familiarizarse con efectos necesarios para remediar los accidentes inmediatos  y graves (hemorragias, síncopes, muerte aparente, conmoción, estupor general, asfixia, congestión, reducción de fracturas) y la no menos importante de la Higiene militar, tal como se entienden en el Japón, Alemania, Inglaterra y otros países, han tenido un valor muy secundario entre nosotros.

Componían  (como dejamos apuntado) el segundo escalón sanitario de esta campaña: seis ambulancias de montaña, tres de ellas divisionarias (la tercera División no llevó más que una sección, la correspondiente a la Brigada que concurrió) y otras tres de Brigada (afectas a las tres Brigadas de Cazadores)

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Policía Indígena

       
   

EL TELEGRAMA D. 15-7-1909 Policía marroquí

Ya anunciábamos que el General Marina  había ordenado que se procediese  a organizar una policía marroquí.

Realizados  los trabajos preliminares, la policía existe ya, puesto que está organizado bajo la base de de treinta moros de Farhana, los cuales, a las inmediatas órdenes del Capitán Barbeta, están prestando ya inmejorables servicios de reconocimientos, vigilancia y confidencias.

Esta naciente policía recibirá en breve gran impulso, pues la fracción de Beni-Ensar  está dispuesta a contribuir con un número de hombres igual al facilitado por Farhana, incluyendo el poblado de Mezquita.

 

La primera policía indígena
(NUEVO MUNDO)

 
   
  Cabo de Agua, policía indígena 
(NUEVO MUNDO)
   
       
 

Los servicios son prestados por los indígenas en la forma siguiente.

Un grupo de treinta moros  con sus jefes, se encarga todos los días de apostarse en los caminos que desde la vertiente Sur del monte Gurugú conducen a Mazuza, en cuyas alturas de Sidi-Ahmed-El-Hach se hallan nuestras tropas.

Además, veinte indígenas prestan servicio nocturno en los sitios más estratégicos, inmediatos al campamento y cuatro más avanzan  valerosamente, sirviendo de escuchas.

Es digan de alabanza la conducta de estas fuerzas indígenas, puestas decididamente del lado de España por su firme convencimiento de que la nación amiga no trata de hacer daño injustificado a nadie, sino de castigar con justicia y trabajar por el bien de todos.

CORRAL.- Crónica …P. 80,176, 559
P. 176. La policía indígena que se organizó en Cabo de Agua, después de haber tomado parte en las operaciones hechas por la columna del coronel Larrea, regresó á Melilla, alojándose en el cuartel de la Alcazaba. En la tarde del 17 practicó ejercicios de tiro con maúsers que se les entregaron el día anterior.
Iban uniformados con fez rojo con borla verde, chilaba de guerra y babuchas. Unos llevaban polainas y otros iban con las piernas desnudas.

Al desfilar frente á los campamentos los soldados indígenas, acudían las tropas españolas, llenas de curiosidad, á presenciar su paso, y comentaban el desgarbo con que llevaban los rifeños sus arreos de guerra. En cambio, á todos producía buen efecto la corpulencia y el aspecto de fortaleza de los moros.

Estos dispararon contra un blanco colocado á 400 metros de distancia. Estaban formados en línea, y desde luego se veía que todavía era deficiente su instrucción. En cambio, la puntería era admirable.

Cuando comenzó el ejercicio, animáronse los rifeños y charlaban y reían entre ellos. Primero hicieron fuego individualmente, y luego por descargas.

Cuando estaban en esta faena, pasó, cerca de ellos un escuadrón de caballería, y la marcialidad de los soldados impresionó visiblemente á nuestros amigos y auxiliares

      Indice

  Posiciones y campamentos
       
 

 

CORRAL.- Crónica de la guerra …  P.364-367 (al 31-10-1909)
Durante los últimos días de Octubre, cumpliendo órdenes del general Marina, hubo bastantes cambios en las fuerzas que guarnecían los puntos ocupados; á consecuencia de ellos, la situación de los cuerpos en 31 de Octubre era la siguiente:

En Melilla, siete compañías del regimiento de Melilla, cuatro del de África y el escuadrón de caballería de Melilla.

Además estaban en las inmediaciones de la plaza las brigadas del general Aguilera, formada por los regimientos de infantería del Rey y de León y el de caballería de María Cristina, encontrándose los infantes en el campamento de Rostrogordo y los de caballería en el huerto de Cañas.

 

Reducto de Nador y posición
de Monte Arbós

   
 


La del general Brualla, á la que pertenecían los regimientos del Príncipe y de Burgos, que estaban en los campamentos de Cabrerizas, y la caballería de Alfonso XIII en el huerto de Cañas también.

Dichas tropas descansaban de lo mucho que habían sufrido á consecuencia de los últimos temporales.

De la división de cazadores, mandada por el general Tovar, estaban en Melilla dos batallones, el de Llerena perteneciente á la brigada de Madrid y el de Chiclana á la del campo de Gibraltar, cubriendo la línea de campamentos que se extendían delante del fuerte de Camellos.

Los demás fuertes se hallaban guarnecidos por las quintas compañías de los batallones de cazadores de las brigadas de Cataluña y de Madrid; pues la del campo de Gibraltar tenía en sus filas muy pocos reservistas y no formó quintas compañías.

Los fuertes de Camellos y Purísima Concepción estaban guarnecidos cada uno, por una compañía del regimiento de África.

En Rostrogordo, la quinta compañía del batallón de cazadores de Llerena.
En Cabrerizas Bajas, la del de Figueras.
En Cabrerizas Altas, la del de Estella.
En Reina Regente, la del de Alba de Tormes.
En Alfonso XII (Alfonso XIII), la del de Barcelona.
En San Lorenzo y fortín de Triana, la quinta compañía del de Reus.

Total de fuerzas: dos brigadas de dos regimientos, dos batallones de cazadores y doce compañías de guarnición en Melilla, ó sea un regimiento completo de tres batallones, más dos quintas compañías de la brigada de cazadores de Madrid y cuatro de la de Cataluña y además seis escuadrones de caballería.

La brigada de cazadores de Cataluña, mandada por el general Imaz, seguía ocupando las mismas posiciones que se le confiaron desde el comienzo de la campaña o sea la línea de destacamentos que abarcaba desde el Hipódromo hasta Sidi-Amet-el-Hach; esta última posición la guarnecían el batallón de cazadores de Estella, dos compañías del de Reus, una del de Mérida, dos baterías de artillería y una compañía de ingenieros.

En la posición de Sidi-Musa, casi tan avanzada como la anterior, se encontraban dos compañías del batallón de cazadores de Reus, una de Alfonso XII, otra de África y dos piezas de montaña.

La quinta compañía de Mérida ocupaba el Atalayón.

Tres compañías de cazadores de Barcelona, otras tres de Mérida, una de Alfonso XII y una batería de montaña, estaban en el campamento de la segunda caseta del ferrocarril.

       
 

 

En el campamento del Hipódromo estaban la quinta compañía de Alfonso XII y el batallón cazadores de Alba de Toretes.

La línea avanzada de blocaos, desde Los Lavaderos hasta Mar Chica, la guarnecían una compañía de Barcelona y otra de Alfonso XII, distribuidas en secciones; otra compañía de este último batallón ocupaba la posada del Cabo Moreno.

 

Campamento del Hipódromo.

   
 

En Nador se hallaban las brigadas de los generales López Herreros y Carbó, compuestas de los regimientos de Saboya y Vad-Ras la primera, San Fernando y Ceriñola la segunda y además los de lanceros de la Reina y húsares de la Princesa.

El monte Tauima, lo guarnecía el batallón cazadores de Talavera.

En Zeluán se hallaba el resto de la división Tovar, que eran los batallones de Madrid, Barbastro, Figueras, Arapiles y Las Navas, de la brigada Alfau; y Cataluña, Ciudad-Rodrigo y Segorbe, de la de Morales; tres escuadrones de húsares de Pavía y los de Lusitania, Alfonso XII y Treviño.

Los regimientos de Cuenca y Guipúzcoa, al mando del general Ayala, guarnecían las posiciones del zoco El-Had; cazadores de Tarifa, una sección de ingenieros y otra de caballería de Lusitania, guarnecían á Taurit.

       
 

 

El regimiento de África, tenía destacadas una compañía en el cabo Tres Forcas y dos en Dar-El-Hach. La brigada Disciplinaria dos compañías del regimiento de Melilla y una batería de montaña, ocupaban las posiciones del Gurugú.

Cabo de Agua le guarnecían dos compañías del regimiento de África y las quintas de cazadores de Barbastro y Las Navas.

Ras Quiviana, una compañía del regimiento del Rey. En zoco El-Arba, una del de Melilla y en la Restinga otra de Arapiles.

Las posesiones menores de África las guarnecían la quinta compañía de cazadores de Madrid á Chafarinas; una de Melilla, al Peñón de Vélez de la Gomera y otra del mismo regimiento á Alhucemas.

 

Campamento de Zoco el Arbaa.

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Nador

       
   

EL TELEGRAMA DEL RIF  D. 25-5-1907 Leales y rebeldes
Nador, punto central de los Mazuza, está formado por la aglomeración  de unas ciento cincuenta viviendas, situadas en el flanco de la montaña  como a 500 metros del camino que conduce a Melilla.

Las construcciones son primitivas, formando sus paredes  desiguales piedras unidas por barro mezclado con cal.

Entre las casas se distingue una pequeña mezquita sin minarete.

Nador ha sido en dos ocasiones – 1903 y 1905 – saqueado por los partidarios del Pretendiente, viéndose todavía bastantes casas abandonadas

 

Nador, construcción del reducto Saboya,
donde se sitúa el actual centro urbano
(BLANCO Y NEGRO)

 
   
 

Situación del antiguo poblado de Nador, en
un croquis del teniente Edmundo Seco
Sánchez

 
       
 

EL TELEGRAMA. D.12-8-1909. De Melilla a Zeluan 
Antes de dar vista al poblado de Nador  (el camino que viene de Melilla), asciende , para ganar un montículo rocoso , desde el cual se distingue ya el caserío , terroso y sucio sobre un tapiz de verdura, y a lo lejos, la alcazaba de Zeluan y la mezquita de Sidi Ali el Hassani.

Por esta parte, la más accidentada, pueden marchar carruajes de cuatro ruedas, pues el único paso difícil, el acceso al montículo, fue allanado por la Compañía Española “Minas del Rif”. Durante los trabajos de las dos empresas circulaban a diario carros, transportando materiales.

Nador es el centro principal de Mezzuza (Mazuza), fracción de Guelaya. El caserío es grande compacto, como aldea cristiana, rodeado de chumberas, pero no cada casa, cual ocurre en otros poblados. Habrá unas ciento cincuenta, cuyas dos terceras partes no están habitadas: son edificios en ruinas. Solo la mezquita permanece intacta, con sus blancas paredes. La guerra civil se cebó en Nador, y la alegre aldea y sus barrios anexos, quedaron reducidos a un montón de escombros, albergue de mendigos, sobre todo de mujeres ciegas, que en el camino piden limosna  con la palabra Mulana (por nuestro Señor), extendiendo la mano derecha . A veces colocan en el suelo un pequeño platillo, al igual que nuestros pobres.

       
   

EL TELEGRAMA D. 28-9-1909. La toma de Zeluan. El teatro de operaciones
(De Zeluán a Melilla). Pasado este monte (Tangemert o Tauima), comienzan las frondosas y bien cultivadas huertas de Nador , abundantes en árboles frutales , cerradas por altos setos y chumberas que dejan entre sí estrechos caminos muy peligrosos. Cuando en pleno día los indígenas se aventuran por ellos, preparan sus fusiles, para evitar cualquier sorpresa. Durante la noche nadie osa atravesarlas.

 

Nador, campamento en el interior
del poblado
(ACTUALIDADES)

 
     
 

El río Salado, que desciende del Uixan , se pierde entre las huertas, y lo mismo algunos torrentes que tienen su origen en las proximidades del Afra.

Pasadas las huertas se encuentra a la derecha del camino el cementerio de Nador, cuyas tumbas de tierra se hallan recamadas de pequeñas conchas.

Nador tiene cuatro fracciones , que son : Yaala, donde se encuentran las descritas huertas, una de las cuales pertenece al Chaldy, finca magnífica regada por tres norias modernas, en la que su dueño ha invertido cantidades de importancia; la segunda fracción se llama Bu-Izit, constituida por las huertas próximas al café; Tazdart, situada detrás del cerro, frente a Beni-Bu-Ifrur, y la cuarta Yau-Naudar, el poblado que se divisa desde el mar, conocido generalmente por Nador, de compacto caserío en ruinas, con mezquita y escuela .Presenta el aspecto de nuestras aldeas.

En las huertas hay pozos de rica agua, y en el montículo que domina el café y la destruida estación del ferrocarril  existe un manantial, que proporciona agua abundante.

LAS NUEVAS  POSICIONES. Nador
El General Aguilera vivaqueó en Bu Serdun (padre de la mula) al pie de la posición principal para asegurar el aprovisionamiento por Mar Chica y establecer el contacto con Tangemert.

El resto de la división Orozco ocupó las Tetas de Nador, extenso anfiteatro en herradura, cuyos extremos lo constituyen dos cerros.

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VIDA MILITAR

 

  Campamentos
       
   

URQUIJO.-La campaña...1909.P.92-94

He visitado varios campamentos, esos campamentos en que permanecen las tropas inactivas hace más de un mes. ¿Qué he de deciros yo del  espíritu de los soldados y del entusiasmo de nuestros jefes y oficiales? Cuanto de ellos dijera seria poco.

Es un servicio penosísimo, bajo un sol que abrasa, sobre una tierra que arde, atormentados   por las moscas y por una legión de chupópteros que desfiguran las caras y asaetean el cuerpo.

 

Vida de campamento
(ACTUALIDADES)

 
 

Ni la escasez de agua, que por añadidura es salitrosa, y llena de tierra; ni el azote huracanado de los vientos, que levantando densas nubes de arena tabican los ojos:.. Nada de esto logra quebrantar el admirable espíritu de estas tropas bizarras y sufridas. ¡Pero cuánta deficiencia, cuanto abandono por parte de aquellos que, desde Madrid, tenían el deber, como gobernantes, de prevenir esta campaña!  

En una tienda duermen veinte o veinticinco soldados sobre el suelo, sin colchonetas, sin un lecho de paja siquiera, hacinados y sudorosos.

Los médicos militares han trabajado sin descanso, para hacer de los campamentos algo que no fuesen muladares.

Así y todo, repito, la falta de higiene por falta de medios es absoluta.

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Vestuario y Equipo

       
   

TORCY.- Los españoles...1911.P.36

El traje de los oficiales y de la tropa del cuerpo expedicionario, exclusivamente previsto para una campaña de verano, era, uniformemente en el momento de la movilización, de tela de algodón blanco, con pequeñas rayas azules, no distinguiéndose los grados sino por particularidades poco visibles: todos (salvo los oficiales y los soldados de la brigada de Melilla, se cubrían, por otra parte, con el casco colonial de funda kaki. Bajo el punto de vista de la visibilidad, como el de la ligereza, este uniforme ha dado completa satisfacción; por contra ha soportado mal la prueba de los malos días de otoño y hubo que reconocer su insuficiencia, cuando aparecieron numerosos casos de paludismo y desórdenes intestinales graves, consiguientes á dos ó tres días de abundantes, lluvias sobrevenidos hacia mediados de Octubre.

 

Revista de prendas 
(BLANCO Y NEGRO)

 
   
 

Cosiendo la ropa
(ALBUM DE LA CAMPAÑA)

   
 

Se proveyó entonces mal que bien á las necesidades más urgentes, prescribiendo á los depósitos que en la península quedaron de enviar á los  batallones de guerra túnicas de paño, primero (que se había ordenado de no llevar), y después capotes (que hubo que confeccionar activamente, pues no existían, ó solamente existían cantidades insuficientes). No es cierto que hasta este momento (1) se hayan distribuido pantalones de paño, ni menos zapatos de cuero. Los hombres calzan, pues, como equipo de invierno alpargatas de tirillas y los pantalones de tela, lo que puede parecer mediocremente protector, para un país donde la temperatura media no desciende apenas más bajo de 5°.

Como equipo, el infante español lleva: una mochila flexible, ligera,  sin duda, pero evidentemente de capacidad insuficiente para las necesidades de la guerra, y que lleva apenas paquetaje exterior (lo cual explica quizás que se pusieran en camino los hombres desprovistos de efectos de paño), una manta puncho, amplia y que parece impermeable, y mediocres cartucheras cúbicas que contienen mal las municiones.

GARCIA LAVIN.- La guerra...1911.P.214-215
La disminución en el peso se obtendrá no dotándole sino de lo estrictamente necesario, que seguramente lo determinará. una revista á los pocos días de operaciones activas.

Las tropas, sumamente embarazadas con objetos que no la son indispensables, tendiendo á su libertad y comodidad, habrán ido arrojando por los campos cuanto las estorbe, y casi seguro es que en ella sólo se hallarán algúnos útiles de aseo, el frasco para agua, la manta, el morral con pocas prendas de uso interior, los víveres (y muchas veces se los come de una vez para no tener que soportar su peso, aunque sepa le esperan días de ayuno), el fusil y las municiones ; estas últimas siempre en número mayor de la dotación, aumentadas con las recogidas á las bajas.

Y en realidad no es preciso más, si se exceptúan las gafas, que son indispensables.

Las prendas de cabeza molestan mucho, siendo la más apta el casco colonial, empleado por casi todos los ejércitos, aunque convenientemente modificado, porque el modelo no es perfecto, o el sombrero de paja usado en Cuba por nuestras fuerzas.

La manta es insubstituible, ¡ no hay cuidado que el soldado la abandone ¡ pues pronto conoce las ventajas de su posesión ; pero debería añadírsela una capucha en el centro de uno de los bordes más largos y un broche para mantenerla fija sobre el cuerpo.

CORRAL.- Crónica de la guerra … P. 583-584
Vestuario y equipo.— La manta única sin impermeabilizar para la tropa es inconveniente en alto grado, pues que se dio el caso de encontrarse el soldado seis ó más días sin poder abrigarse de noche por tener la manta empapada.

Rara vez, y para eso al final de la campaña, se le suministró al soldado paja para su cama; ellos de por sí se agenciaron sacos, los que, cuando podían, llenaban de paja, y con el macuto ó morral por cabecera arreglaban su lecho.

El ros como prenda de cabeza es de lo más molesto é inútil que se ha tenido en la campaña; si no sirve para el sol menos sirve para el agua. El salakof, si fuera un poco más ligero, llenaría perfectamente su objeto. Cuando el sol venía de frente se ponía la cogotera hacia adelante, lo que proporcionaba una magnífica visera.

El correaje de cartera y canana (llamado cubano) es más práctico y fuerte que el reglamentario, en el cual se descosen las carteras á cada momento. El soldado prefería decididamente el primero.

Muchos Cuerpos no han tenido durante la campaña otro calzado que las alpargatas, entendiendo este testigo presencial de ella que hubiera sido muy conveniente llevar también borceguíes, principalmente por las lluvias, las que formaban barrizales en donde se quedaba descalza la gente que acababa de estrenar las alpargatas.

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      Alimentación
   


ASHMEAD.-The passing...1910.P.487, 499

P. 487. El teniente Gibbs me proporcionó varios ejemplos de la forma en que han comido las tropas españolas. En el campo extraían de Administración Militar un cierto número de galleta y carne de vaca enlatada por hombre y día, se proveían del resto. El soldado hace dos comidas diarias  compuestas por su ración de galleta y todo aquello que compran los oficiales de compañía para ello. Consiste generalmente en arroz y carne, y se reparte en forma de guiso. No se distribuye ningún  otro artículo excepto una pobrísima taza de café al toque de diana. No se reparte vino sino en raras ocasiones. Cada batallón tiene una cantina  en la que la tropa puede comprar vino, cigarros y otros artículos, pero su paga es tan corta que pueden comprar muy poco.

P. 499. Cuando es preciso cada soldado lleva consigo tres días de ración de suministro, habiendo llevado hasta cuatro. No tenían transporte regimental y el transporte divisionario se disponía de acuerdo con las circunstancias. La ración de campaña consiste en carne de vaca de Chicago y galletas muy duras. En el cuartel y los campamentos permanentes el capitán de compañía da de comer a sus hombres, recibiendo una peseta por plaza en rancho diaria.

 

Comiendo el rancho
(NUEVO MUNDO)

 
 
Desollando una ternera
(NUEVO MUNDO)
 
 

 

   
   

NOEL.-Notas...1910.P.216
Cuecen ya los ranchos. El humo es cada vez más tenue y borbotean las calderetas; en torno de las cuales, se apiñan los grupos. Comen de pie, en corro, un caldero de patatas y carne, que con mucha frecuencia, por la prisa y la impericia, suelen no estar bien cocidas. Es un problema no resuelto la comida en los vivacs ante el enemigo; de todos modos, esta arcaica manera de distribuir la menestra, de cocerla y tragarla es antihigiénica indigna de un Ejército europeo. Todos los días veo partir la carne y me da náuseas; los mismos soldados no escasean sus quejas. Los capitanes de las compañías dejan hacer: tal vez no puedan hacer nada. Y yo, que he estado cinco meses viendo comer así a los soldados, he notado que les embrutece, les produce lesiones gástricas, les debilita y no les sustenta. Es un proverbio hoy que «el que come todos los días patatas está al poco tiempo imposibilitado de ganarlas».

 

Pelando patatas  
(ACTUALIDADES)

 
     
 


Claro es que el haber del soldado no alcanza á poseer, como el marqués y el duque de mi compañía, extractos de carne por las fórmulas de Liebig; pero con el plus de campaña y una verdadera administración, y un estudio .anatómico de lo que es el estómago humano, creo yo que podríanse mejorar los ranchos, hacerlos variados y, sobre todo, bien condimentados, que es el secreto de la nutrición.

CRÓNICA ARTILLERA...-P.11
En lo que a la alimentación se refiere, solo elogios merece la Administración Militar por las excelentes condiciones en que han practicado el difícil aprovisionamiento.

Nuestro soldado, aunque frugal como ninguno, se adapta, en cambio, difícilmente a alimentos desconocidos por él; así, por ejemplo, ha mostrado profunda aversión  a la carne conservada  en latas, de la que ha prescindido casi siempre. Este mismo detalle prueba que no se ha dejado sentir la  necesidad en forma bastante imperiosa para imponerle el uso de un alimento tan nutritivo como excelente, y que solo podían rechazar, por desusado, nuestros labradores.

CORRAL .- Crónica  de la guerra…P. 92-93, 583
P. 92-93. A Melilla seguían llegando buques conduciendo víveres y pertrechos hasta el punto de estar los muelles abarrotados, las mercancías hubo que amontonarlas formando pilas inconmensurables. Para regularizar la ración de las tropas, se dispuso que á partir del 1.° de Septiembre, la ración de África fuese sustituida por la ración normal de campaña, que se compone de 700 gramos de pan común, 250 de carne ó pescado fresco, 200 de legumbres secas, 60 de grasas, tales como manteca, tocino ó aceite, 15 de sal, 25 de azúcar y 10 de café.
Esta ración podía sustituirse por otra que específicamente fuese equivalente á ella; y el precio de cada ración se fijó en 75 céntimos de peseta.

P. 583. Suministros. — La galleta la considera indispensable para campaña, si bien reconociendo que es un último recurso; que solo debería utilizarse en operaciones activas que exijan movilidad constante, y no en campamentos, donde se puede recurrir á los hornos de campaña. Encuentra el inconveniente de que se desmigaja una parte de ella, efecto de los golpes y trepidación en los transportes.

En la ración de etapa se advirtió, al principio especialmente, un gran exceso de arroz, que hacía que el soldado lo aceptara ya con repugnancia; lo propio sucedió con la carne en conserva, la cual, acaso por falta de costumbre, era recibida por el soldado con menos predilección que el chorizo.

Cada Cuerpo antes de recibir sus ollas de la Península ha empleado un sistema distinto para la cocción de sus ranchos; el utilizado por este oficial fue el de cubos corrientes de hierro, dando buen resultado y siendo prácticos para los transportes, pues se metían unos dentro de otros y abultaban poco. El único inconveniente fue el de gastarse bastante leña en la calefacción.

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  Espíritu del soldado
       
   

ALBENIZ.-La verdad de la guerra.1909.P.41,48-51
P. 48 Salieron de la  Península nuestros soldados sintiendo en sus ánimos una lucha honda: el deber, su natural hidalguía, les hacía amar la guerra; el ambiente popular les hacía odiar la campaña del Rif, que no fue ni será nunca popular.

ALARCÓN.-Melilla.1909.P.351-352
Yo no sé si es la falta de agua, la trágica condición de esta guerra, pero nuestro Ejército, si la tuvo alguna vez, que yo creo que no,  ha perdido la alegría jaleosa, comunicativa, un poco violenta, un poco forzada, que todos creíamos encontrar aquí.

BURGUETE, Manuel.-Mis impresiones ...1910.P.3-4
Al aplanamiento moral que en los espíritus de toda España había producido la desgraciada operación realizada por el general Pintos el día 27 de julio, habíase sucedido en la guarnición del cantón de Leganes un cambio completamente radical. Gracias al levantado entusiasmo y espíritu de los jefes y oficiales de ambos regimientos de infantería Rey y León, se había transformado el soldado. Y aquellas

 

Botín de guerra
(BLANCO Y NEGRO)

 
     
 

caras antes lacias y tristes, se consiguió convertirlas en alegres y sonrientes, exteriorizándose este contento, con el ansia que demostraban por salir á campaña. Haciéndose justicia a los hechos, debo consignar lo mucho que contribuyó la población laborando en sentido muy favorable á levantar el decaído espíritu.

NOEL.-Notas...1910.P.68,129-130
P. 68. La guerra, impopular entre los soldados; entre los sargentos, más. Porque cien mil veces les he oído en la tienda maldecir de la campaña y suspirar por el solar patrio, el café con tostada y la tertulia caliente, donde transcurren las tardes junto á las cartas.

P. 75. El soldado ve déspotas en torno, se conoce ignorante, se ve desprovisto de medios intelectuales para hacer frente al capricho y tiranía de un superior, y como teme el castigo, obedece rugiendo, cumple con su deber blasfemando. Vienen de la escuela sin saber nada, y el cuartel sólo les adiestra en fatigas y humillaciones; han de fracasar en la guerra, naturalmente, porque la guerra exige íntima compenetración del soldado y sus jefes. Extraídos los sargentos de la masa neutra de los soldados, sin que sea preciso otro estudio que algunos artículos del Código y libros de estrategia, de parada, el sargento que ha sufrido imposiciones versátiles de los anteriores, se convierte en gallo del gallinero.

       
   

P. 129-130. Al entrar en mi tienda de campaña encontré á los soldados disgustadísimos. Me increpaban y zaherían  porque yo siempre, bondadosamente, les anunciaba un próximo embarque, y aquella tarde habían sabido una  mala noticia. Era la única manera de tenerlos á raya, y de que por las noches me dejaran un hueco junto á los fusiles, donde, en la postura de un idolillo japonés de jade, pasaba las noches. La mala noticia consistía en un nuevo avance á las minas. Sólo esta palabra producía en los soldados una decepción singular; no cobardía, sí repugnancia. El fracaso del 30 de septiembre les perseguía como un fantasma; como la batalla de Friedlan al granadero bretón. Además, no les  interesaba ni poco ni mucho la riqueza del suelo africano, debido á que nadie les había enseñado una palabra del problema español en Marruecos. Les disgustaba derramar su sangre por una Empresa particular, según ellos creían.

(Eugenio Noel era voluntario en el Regimiento del Rey)

 

El adiós del soldado

 
 

ASHMEAD.-The passing...1910.P.483
El soldado español es menudo, delgado, fuerte y valiente. En el físico recuerda mucho al japonés. Su vida frugal entre las montañas de España le hace vigoroso y activo, y capaz de subsistir sin molestia con la ración de campamento y de campaña. Su  natural alegre, de temperamento sureño, le permite encarar risueñamente los peligros, las privaciones  y las vicisitudes inseparables de la vida del soldado. En ninguna ocasión, durante la campaña, se debilitó su valentía, y podía haberse sacado mayor ventaja de esto de haber estado bajo mandos más expertos .

CAPITAN X.-Verdades amargas.1910.P.202
La materia prima, el soldado, es excelente; de él se puede sacar el partido que se quiera; son subordinados, y cuando e1 jefe ú oficial que los manda, les sabe inspirar confianza, llegan á donde ni se ha soñado puedan llegar.

       
   

TORCY.-Los españoles...1911.P.36
Las características morales de las tropas españolas, sea el arma á la que pertenezcan, son un gran espíritu de disciplina, asaz poco sensible en la forma, pero que parece general y sincero, una gran sobriedad, una singular resistencia á las privaciones, y de un modo general, una sumisión un poco pasiva á las circunstancias.

ALBENIZ.-España en el Rif.1921.P.113
El general Marina solicitó el día 11 refuerzos de España. Conocidos son de todos los sucesos que en la Metrópoli se desarrollaron al salir las primeras fuerzas, y la campaña de insubordinación que se realizó para evitar que los soldados fueran a defender las minas de Romanones y Comillas, como se decía a voz en grito, y  aun se escribía en los periódicos de más varia significación. De ahí que los refuerzos solicitados tardasen en llegar, y cuando desembarcaron en
Melilla, su espíritu distaba mucho de ser aquel tan necesario al soldado que acude al terreno de la lucha por la Patria.

 

La jota en el campamento (ACTUALIDADES)

 
     
 


MARTINEZ CAMPOS.-Ayer.1946.P.61-63
Pero lo más grave —según Juan— no será quedarnos en la Caseta, olvidados por todo el mundo, sino el hecho de que la tropa se entristezca de su inacción. El soldado lleva en filas el tiempo necesario para estar identificado con su oficial. Quiere la verdadera guerra por contagio de un interés que apenas sabe comprender. Nadie le explica claramente la razón de ese interés. Nosotros mismos recurrimos —al tratar de hacerlo— a unas cuantas expresiones muy corrientes, con las cuales procuramos inculcar nuestra afición, pues no es otra, en este caso, la verdadera causa de nuestro deseo de asistir a las operaciones que se proyectan.
Pedimos al soldado que tenga ganas de luchar contra los moros, y que —llegada la ocasión— se lance furiosamente contra el hombre de la chilaba, al cual respeta, sin darse cuenta de ello, ni saber que la razón de ese respeto está en el hecho de que a ciento contra uno llevamos más de un mes en la Caseta.

MAURA, Duque de.-Por que cayó Alfonso XIII.1948.P.138
Tampoco nuestro Ejército estaba por entonces adiestrado para luchar en anfractuosidades montañosas con harcas rifeñas. Faltaba a Generales y Jefes aun el rudimentario conocimiento de las modalidades de esa guerra particularísima, que no habían ellos podido adquirir en Cuba ni en Filipinas, frente a enemigo tan diferente del bereber como el mambís y el tagalo. Ellos y sus oficiales adolecieron de exceso de arrojo, que faltó en absoluto a los soldados bisoños, y todavía más a los reservistas incorporados con festinación deplorable a causa de que la aversión del país al servicio en filas no había permitido aún modificar en ese respecto la
vigente ley de Reclutamiento y reemplazo del Ejército.

OPISSO .- La conquista de África P. 429-430 ( según  López Alarcón, en El Mundo)
«De esta guerra se deben deducir una gran cantidad de enseñanzas. Yo no sé cuales son, pero si sé que la tropa, cuando se la dirige bien, se bate con una corrección y un arrojo admirable; que la oficialidad—toda ella: la de línea, la de cazadores, la que había aquí en Melilla—toda, sin excepción, se bate con un arrojo, con una conciencia de sus deberes, con una reflexión y un conocimiento de la operación que están realizando, que impresiona a los que les ven metidos en fuego. Aquí está la base de un gran ejército, de un ejército de gran potencia, de mucho prestigio y consciente y valiente, con todas las condiciones de una tropa moderna.

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  Marina
       
   

GALLEGO.- La campaña del Rif .P. 327-328
Colaboración de la Marina de Guerra. —Raro seráel barco de guerra de nuestra Escuadra que estando en disposición de navegar haya dejado de prestar servicio en la campaña. Los cruceros Carlos V, Princesa de Asturias y Extremadura; el transporte Almirante Lobo; los cañoneros General Concha, Martín Alonso Pinzón, Hernán Cortés, Ponce de León, Alvaro de Bacán, Doña María de Molina. y Vasco Núñez de Balboa; el cazatorpedero Audaz y el guardacostas Numancia, han recorrido y, cañoneado frecuentemente la costa y contracosta de Melilla, vigilando el contrabando y castigando á ciertas cabilas hostiles; transportado tropas á Tres Forcas, Restinga y Cabo del Agua, así como á la Península y á las plazas de Alhucemas y Peñón de Vélez, desembarcando en éstas su personal bajo el tiroteo de los moros; se han movido en combinación con las columnas, tanto durante las operaciones de Quebdana del General Aguilera y Coronel Larrea, como los días del combate de Taxdirt y marcha por Benisicar del General Sotomayor, el 10 de Diciembre; han facilitado los reconocimientos desde la costa, de Comisiones y del propio Comandante en Jefe, que constantemente ha utilizado los cañoneros

 

Crucero  Carlos V 
(La Ilustración Española y Americana)

 
   
 

Crucero Princesa de Asturias 
(NUEVO MUNDO)

 
 

(y con especialidad el Concha) para la mejor dirección del conjunto de las operaciones y oportuna presencia en un punto determinado, y en una palabra, han colaborado con la mejor voluntad y entusiasmo á la labor del Ejército, resultando su labor todo lo eficaz y provechosa que podía esperarse, dada la índole de la campaña, en la que por carecer el contrario de barcos y de Artillería, no podía caber á la Marina gloriosa participación en los combates. Independientemente, el personal de la Cartagenera y lanchas automóviles de la Mar Chica, procedentes de la escuadra, han prestado útiles servicios, secundando la acción de la columna del General Orozco en el avance de Arbaa á Tauima y Nador, y en el penoso é indispensable servicio diario de convoyes.

      Indice

       
      Flotilla de la Mar Chica
   


CORRAL.- Crónica de la guerra … P. 94 , 152-153
P. 94.A fuerza de muchísimos trabajos y penalidades se había conseguido meter en la laguna un bote de vapor de la Numancia, otro automóvil del Carlos V y varios lanchones.

Cuando se completase esta flotilla, tendría además dos botes de vapor del Carlos V provistos también de ametralladoras, y que remolcarían, respectivamente, dos botes sencillos del Princesa de Asturias, armados con cañones Vickers y Maxim, de tiro rápido.

A la flotilla se uniría la lancha Cartagenera, armada con ametralladoras Nordenfeldt y dotada de un potente reflector.

En la flotilla prestarían servicio marinos de los barcos á que pertenecían los botes, mandándola el teniente de navío, segundo comandante del Pinzón, y un alférez de navío del Princesa.

 

Lancha cañonera en la Mar Chica
(NUEVO MUNDO)

 
   
 

Paso de la  Cartagenera a la Mar Chica
(La Ilustración Española y Americana)

   
       
 

Total, 71 hombres, sin contar la dotación de la Cartagenera.

La base de operaciones de la flotilla era el muelle instalado en la Restinga.

Las operaciones se hicieron con dificultad, por ser el terreno fangoso en las orillas

P. 152-153. (10 de septiembre) Después de ímprobos trabajos, consiguieron trasladar, desde el Mediterráneo á Mar Chica, una lancha automóvil del crucero Carlos V de siete toneladas de peso.

La operación de trasladarla de uno á otro mar se hizo arrastrándola sobre tablones, colocados en el canal en construcción. Primero, arrastrándola mulos; después hubo necesidad de emplear hombres.

El destacamento de la Restinga y los marineros del Carlos V y del Princesa de Asturias consideraron un honor ponerla en Mar Chica en el menos tiempo posible, y trabajaron de verdad. Cuando flotaba sobre las aguas del lago, se izó la bandera española, y soldados y marineros prorrumpieron en atronadores vivas á España, al rey, á la marina y al ejército.

Parecía que todos comprendían con claridad los preciosos servicios que una flotilla en la laguna de Bu-Erg podía prestar al ejército.

El comandante militar de la Restinga, señor García Carrasco, y la oficialidad que estaba á sus ordenes, obsequiaron á cuantos tomaron parte en el transporte de la lancha.

Los oficiales de la Armada encargados de dirigir la operación podían estar orgullosos del acierto con que la realizaron, pues sin que les ocurriese el menor contratiempo vencieron cuantas dificultades se les presentaron.

En Mar Chica se reunió una flotilla compuesta de dos botes lanchas de trece metros de eslora por tres y medio de manga, armados de cañones Vickers de 75 milímetros, dotados cada uno de un oficial, los alféreces de navío D. Ramón Gómez y D. Rafael Calvo, un contramaestre, un condestable, dos artilleros, un cabo de mar para patrón y otro para señales, veinte marineros, un ajustador y un maestro armero. Llevando además estas lanchas fogón para cocinar, agua, aparato para señales de día y farol Coulorl para de noche.

A estas embarcaciones había que unir una lancha de vapor de la Numancia y la automóvil del Carlos V.

Con la ayuda de dichas embarcaciones, podía tenerse á raya los avances de los rifeños de Zeluán y Nador, pues el alcance de los cañones de la flotilla era de 5.000 metros.

GALLEGO .- La campaña del Rif . P. 172-173
Perdidas las esperanzas de que los barcos pudieran entrar en Mar Chica, antes de emprenderse las operaciones activas hubo que pensar en reunir elementos para facilitar el servicio de convoyes por la laguna, y al efecto, el día 17 llegaba la lancha de vapor Cartagenera de 60 caballos, que con ímprobos trabajos se consiguió flotara en Mar Chica el 20 de Septiembre, cuando ya navegaban en dichas aguas desde el 3 de dicho mes la lancha automóvil del Carlos V (peso siete toneladas, radio de acción 14 millas), los botes artillados del Princesa de Asturias desde el día 5 y varias gabarras (1).

(1) En el mes de Noviembre prestaban servicio en Mar Chica las siguientes embarcaciones:
Lancha de vapor, Cartagenera, de 6o caballos (armada en el arsenal de Cartagena), Idem íd., Europa, de 45 caballos (de la Comandancia general de Melilla)
Idem de gasolina, Estopiñan, de 25 caballos (de la ídem íd.)
Idem de vapor, Sevillana, de 25 ídem (de la Junta Obras del Puerto.)
Tres gabarras de la Compañía Transatlántica, dos de la Comandancia general del puerto, y cinco alquiladas

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      Canal de la Mar Chica
   


GALLEGO.- La campaña del Rif . P. 172-173
El aprovisionamiento de la Restinga se hizo, como antes se dijo, por Mar Chica, extensa laguna cuyo nivel por efectote la evaporación constante, estaba entonces 2m,10 más bajo que el Mediterráneo. Intentóse abrir la comunicación entre éste y aquélla, en el sitio denominado la bocana (á unos cinco kilómetros de Melilla) donde existió hasta hace cinco años en que fue cerrada espontáneamente por algún movimiento sísmico inapreciable al exterior, y al efecto el 9 de Agosto llegaban al puerto las dragas de Cartagena y poco después las de los puertos de Almería y Huelva y el tren completo de dragado de Sevilla que lo forman los remolcadores Carlos Pastor y Landero, la draga Brea y los gánguiles succionadores Guadianar y Guadiana.

Los Ingenieros de Obras públicas habían hecho al General Marina la promesa de abrir ese canal (de unos 900 metros de longitud) en plazo brevísimo, y el Comandante en Jefe aspiraba á utilizar vía tan importante para sus .próximas operaciones ; pero otro Ingeniero de Caminos (el Sr. Cervantes) le convenció bien pronto del error de sus compañeros, dándole el tiempo por completo la razón, pues allá hacia el final de Octubre casi todas las dragas se retiraron, y aunque los trabajos no se han interrumpido, continúa sin establecer la

 

Canal de la Mar Chica (1909)

 
   
 

Draga de la bocana 
(ACTUALIDADES)

   
       
 

referida comunicación, aunque es de esperar se consiga tal objeto en corto plazo. Perdidas las esperanzas de que los barcos pudieran entrar en Mar Chica, antes de emprenderse las operaciones activas hubo que pensar en reunir elementos para facilitar el servicio de convoyes por la laguna, y al efecto, el día 17 llegaba la lancha de vapor Cartagenera de 60 caballos, que con ímprobos trabajos se consiguió flotara en Mar Chica el 20 de Septiembre.

CORRAL.- Crónica de la guerra ... P. 6, 16
P. 6. Se creyó ser factible abrir en pocos días un canal que pusiese en comunicación Mar Chica con el Mediterráneo, bastaba con que permitiese el paso á lanchones de carga, para que con poco esfuerzo y rapidez se pudiesen acumular sobre Nador cuantos víveres necesitasen las tropas.

A pesar de la actividad, que trató de imprimirse á los trabajos, empleando dragas de succión, escavadoras, etc., no pudo abrirse el canal; las tierras movedizas en exceso se desprendían con rapidez á medida que les faltaban puntos de apoyo, la más leve agitación del mar era suficiente para que volvieran á rellenarse los espacios vaciados por las dragas.

No pudiéndose emplear directamente la vía marítima desde Melilla á Nador, Mar Chica era una vía secundaria, pues había que recurrir á los transportes á lomo ó en ferrocarril hasta las orillas  del gran lago, y para que éste fuese utilizable transbordar embarcaciones y construir muelles.

No eran solamente las fuerzas acampadas en Nador las que había que abastecer, se necesitaba también hacerlo con las que por nuestro flanco derecho habían de envolver al enemigo y en una región en donde todos los transportes han de hacerse á lomo, la operación presenta una serie de dificultades que no pueden vencerse con la premura necesaria para que un ejército pueda maniobrar con rapidez.

P. 16.Los trabajos que se realizaban para la apertura del canal de la Mar Chica quedaron provisionalmente suspendidos y se dio orden para que la draga regresase á Almería.

La apertura del canal de la Restinga se hizo á brazo hasta una profundidad de cerca de un metro. A partir de este calado era necesario escabar  de manera que la draga se fuese abriendo su propio camino.

Dicha operación fue forzoso comenzarla por el lado del mar siendo necesario estuviese tranquilo, pues en cuanto soplaba el Levante cogía á. la draga de través impidiéndola funcionar.

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  Confidentes
       
   

ALBÉNIZ.- La verdad de la guerra . P. 60

Desde antes de empezar la actual campaña era tema de eternas controversias el juicio que a cada uno merecía la actitud y forma de apreciar la amistad de los que hemos dado en llamar moros confidentes.

A decir verdad, en Melilla pocos son los que miran con buenos ojos la constante presencia en las calles de la plaza española de buen número de indígenas que, so pretexto de confidencias o tráfico, pululan entre las tropas nacionales, viéndolo todo y de todo enterándose.

Algunos cabileños ( Checha, Mohatar, Maimón, etc) han prestado incuestionables buenos servicios al Ejército, más como guías de nuestras vanguardias que como confidentes, pues, en realidad, nosotros no tenemos noticias exactas del enemigo, y, en cambio …bien pudiera suceder lo contrario.

 

Confidentes
(NUEVO MUNDO)

 
     
 


Enseñanzas de la campaña del Rif.1911.P.11,21-22

P. 11. Tan desconocido el territorio como el alma marroquí, infieles y reservados los confidentes hasta que la lucha se presenta claramente favorable de nuestras parte, es acaso la mayor dificultad de estas guerras la incertidumbre y confusión que en el ánimo producen  las noticias más contradictorias, que es preciso someter a contraste y depuración por personal muy práctico y capaz de este difícil trabajo.

P. 21. Siendo imposible realizar una exploración adecuada a grandes distancias, que permita a los Estados Mayores informarse directamente de las circunstancias  del enemigo, recursos del país, exacto emplazamiento de los núcleos de población, aguadas y posiciones, la información indirecta basada en noticias y confidencias, adquiere gran importancia, y hay que vencer las dificultades que su práctica ofrece, tanto más cuanto que no todos los indígenas que parecen servirnos  lo harán con lealtad  y desinterés, pues algunos, si no traidores, tenderán al menos a llevar las cosas a donde y por donde sus intereses les aconsejen .

EL TELEGRAMA D. 29-8-1915

Policía que se impone
…con el llamado policía secreto sucede lo que con el famoso confidente, que no había en el campo fronterizo quien ignorara su condición y cuando del campo venía, contaban  por regla general lo que habían convenido los jefes indígenas que relatara…

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  Recompensas
 


DUQUE DE MAURA y FDEZ. ALMAGRO.- Por que cayó Alfonso XIII. P.162

La crisis de 1910 encabeza la lista de graves consecuencias  imputables a la insensatez caciquil con que se administraron entonces, y después, las recompensas.

(Ampliación del 27-07-2009)
GALLEGO.- La campaña del Rif . P. 291 

Deseoso de no separarme de la verdad al escribir este trabajo, me ha faltado decisión para incluir entre esas virtudes el desinterés, que no escaseó, ciertamente, en la masa general de los Oficiales. Fue ésta á la campaña sin más ilusión que contribuir con su personal y entusiasta esfuerzo al bien de la Patria; pero, por desgracia, un grupo, aunque no muy numeroso, se dejó influir por esa epidemia que se inicia tan pronto como comienzan las recompensas, y atacados del mal se desarrolló el ape­tito en forma desconsoladora, trabándose la lucha sorda entre los que se creían con derecho al codiciado galardón (léase empleo), y los que, por designios de la suerte en todas sus varias manifestaciones, quedaron en la Península ó no encontraron ocasión de significarse oficialmente en los campos del Rif. No faltó periódico militar que abultase los hechos, tras­cendiendo á los ajenos á la profesión ese pleito de dentro de casa, ganan­do con ello bien poco el prestigio de la colectividad que tan alto había quedado.

Durante los meses de Julio y Agosto nadie habló en Melilla de recom­pensas, y todos se excedieron por natural y patriótico impulso en el cum­plimiento del deber. A partir del 21 de Septiembre se inició ese apetito de que antes se habla, y comenzaron las comparaciones y con ellas el dis­gusto de algunos de los que fueron al Rif y de muchos de los que en España se quedaron, sin que fuera suficiente para aplicar á los excitados la jus­tísima fama de rectitud y entereza del Comandante en Jefe para apreciar y valorar los méritos, aprobando ó desaprobando los juicios de votación.

Ha sido may de lamentar que no se haya esperado á que la campaña finalizase para dar á cada uno de los que en ella tomaron parte la re­compensa única á que por la totalidad de sus servicios se le considerase  acreedor, sistema muy recomendable que se ha seguido con las guarnicio­nes de Alhucemas, Peñón de Vélez y Restinga.
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Repatriación

       
   

DOCUMENTS DIPLOMATIQUES.1910.P.289

M.W.MARTIN, encargado de negocios de la República francesa en Madrid, a M. Stéphen PICHON, Ministro de Asuntos extranjeros

Madrid, 11 de diciembre de 1909

Con fecha 5 de este mes, el Gobierno ha decidido licenciar los reservistas actualmente bajo las banderas de Melilla o en la Península. Inmediatamente se ha procedido a la repatriación de estos reservistas, comenzando por los de Cataluña y Castilla que habían salido los primeros.

La vuelta de las brigadas de cazadores de Madrid y Cataluña, que igualmente habían salido las primeras, debe seguir  a continuación y estar terminada antes de las fiestas de fin de año. Han sido dadas las órdenes necesarias para enviar un relevo de 3.500 hombres, lo que dará un efectivo de unos 35.000 hombres alrededor de Melilla; pero se cuenta con restablecer poco a poco estos efectivos a la cifra de 20.000 hombres.

 

Barcelona, llegada de reservistas (ACTUALIDADES)

 
   
 

Madrid, llegada de la brigada de Cazadores (NUEVO MUNDO)

   
       
 

Las numerosas sumisiones de los rifeños e incluso de ciertos caides influyentes hacen efectivamente la tarea del Ejército cada vez menos difícil. Los convoyes circulan ahora sin ser inquietados, columnas móviles recorren sin encontrar hostilidad en los lugares donde se desarrollaron los combates más sangrientos de este verano. Los ingenieros se dedican a los trabajos de las carreteras. No se ha decidido aún que puntos serán abandonados o más seriamente protegidos.

                                                                                        William MARTIN

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Bajas

       
   

GALLEGO.- La campaña del Rif . P.333-337

Las bajas de la campaña.

Los datos estadísticos recogidos en Melilla (El Telegrama del Rif), acusan las siguientes:

 

    Muertos Heridos Total  
  Generales 2   2  
  Jefes 11 9 20  
  Oficiales 38 78 116  
  Total Jefes y Oficiales 51 87 138  
  Soldados 208 1.457 1.665  
  Total 259 1.551 1.803  


 

Evacuación de heridos
(NUEVO MUNDO)

 
   
 

Médico y capellán junto al herido
(BLANCO Y NEGRO)

   
 

En la anterior campaña de África las bajas de sangre (desde el 19 de Noviembre de 1859 al 24 de Marzo de 1860) fueron1.152 muertos y 4.994 heridos; en total, 6.146. El número de Jefes y Oficiales heridos fue de 354, de los cuales fallecieron 28 en los hospitales y además 83 en el campo de batalla.

La campaña de Melilla arroja como proporción entre muertos y heridos las cifras de 0,58= 1 (muerto) / 1,7 (heridos) para Jefes y Oficiales y 0,14 = 1/7 para tropa.  Esta última cifra no se separa de la obtenida en las últimas campañas modernas donde el número de muertos oscila entre 1/4 y 1/8 de los heridos; en la guerra del 1859-60 dicha proporción fue de 0,13=  1/7,69 y en la anglo-boer de 0,23= 1/4,3. En cambio la proporción  de Oficiales es elevadísima debido á la influencia que en ella ejercen los 21 muertos en el combate del 27 de Julio ó de sus resultas; si se hace abstracción de las bajas de este hecho de armas, la proporción es poco superior á la normal. Tomando como base el máximo contingente que ha tenido el Ejército de Melilla ó sean 1.770 Jefes y Oficiales y 46.000 individuos de tropa, resultan las siguientes proporciones del total de bajas con el efectivo en campaña: para jefes y Oficiales, el 7,79 por ciento ; para individuos de tropa, 3,62 por ciento ; cifras que guardan también entre sí la relación corriente de producirse en Oficiales un número de bajas del doble al triple que en tropa, y que son ambas insignificantes comparadas con las que se hubieran obtenido en una campaña entre ejércitos regulares, pues sólo en una cualquiera de las grandes batallas de los siglos pasado y presente, el número de bajas varía entre un 9 á un 12 por ciento del efectivo total, Gravelote (franceses), 9 por ciento ; Monte-Muro (carlistas) y Maggersfontein (ingleses), 10 por ciento ; Liaoyang (rusos), 12 por ciento, y un 30 por ciento del mismo Caney (españoles) y Mukden (rusos). La proporción entre heridos curados y heridos muertos, ha sido muy pequeña, en Oficiales 0,07=  1/14, es decir, que de cada 14 Jefes ú Oficiales heridos ha muerto uno á consecuencia de dichas heridas y menor aún en tropa 0,04= 1/25 ó sea que de cien heridos, han curado 96, mientras que en la anterior campaña de África de cada 100 Oficiales heridos, sólo curaron 59,3 y de cada cien soldados 68,7.

       
   

Bueno será agregar, para que quede palpablemente demostrado, que la reciente campaña del Rif, ha sido, como en otro capítulo se afirmó, poco mortífera; que en la guerra del 59-60, para un contingente máximo que tuvo el General O'Donell de 55.000 hombres, murieron de enfermedad 2.746 y curaron 25.268, cifras aterradoras que en nada se parecen á las que seguramente han de acusar las estadísticas de esta campaña de Melilla, que hasta ahora no son conocidas, pero de las que con bastante fundamento puede adelantarse que el de muertos procedentes de aquel Ejército no habrá quizás llegado á 350 y que el máximum de enfermos no pasó,

 

Lugar del atentado del 9 de julio
(NUEVO MUNDO)

 
     
 

cuando más se elevó, de 1.300 (durante las lluvias torrenciales de Octubre), cifra que representa el 25 por mil del efectivo y es muy poco superior á la corriente que en la estadística sanitaria del Ejército figura para la guarnición ordinaria de Melilla (el 22 por 1.000) ; pudiendo evaluarse en unos 4.000 el de los hospitalizados durante toda la campaña, ó sea un total forzado de 6.000 bajas de tropa por todos conceptos que representa el  del efectivo total contra el  en la  Bueno será, antes de terminar esta segunda parte, hacer constar que no cabe establecer comparación entre las bajas que nuestro Ejército ha tenido durante la campaña del Ríf y las que sufrió el Cuerpo expedicionario (15.000 hombres) que al mando del General Drude primero y D'Amade después, operó desde el 7 de Agosto de 1907 al 16 de Mayo de 1908 en las proximidades de Casablanca contra los Chauias, bajas que según estadísticas publicadas por el Sr. Romeo en La Correspondencia de España y no rectificadas fueron de 10 Oficiales muertos y 15 heridos ; 70 de tropa muertos y 297 heridos, ó sean en total 392. Y tal comparación no cabe, porque aun admitiendo que la Chauia sea territorio tan accidentado como Guelaya (de lo que dista algo), ninguna de las doce tribus que forman dicha provincia reúne ni con mucho las condiciones guerreras ni el armamento que los guelayas. Los mismos franceses reconocen que el enemigo que han tenido enfrente, estaba formado en su mayoría por jinetes, que no echaban pie á tierra para hacer fuego, y que carecían de armas blancas, siendo en consecuencia poco peligrosos, tanto por no poder llegar á la carga como por la escasa precisión de su único medio de combate: el fuego á caballo. Estas condiciones de luchar, le imposibilitan de toda acción defensiva, para la cual se consideran incapaces. Y tan es así, que uno de los Oficiales que han seguido la campaña, dice textualmente comentando los procedimientos de combate: «Esta incapacidad es tal, que nunca hemos encontrado dificultad en apoderarnos de posiciones naturalmente muy  fuertes y que nos hubieran costado muy caro si hubieran sido sostenidas por  un enemigo resuelto. Ninguna cresta, por abrupta y rocosa que fuere, y por dificultades materiales que presentase á los asaltantes, ó que estuviera, por el contrario, unida á la llanura por un glasis en pendiente dulce, favorable al tiro de la defensa, nos ha sido disputada por los marroquíes. Por el contrario, cuando nuestras tropas subían la pendiente de una colina no recibían un solo tiro, pero cuando coronaban la altura el enemigo los fusilaba desde la contra-pendiente ó desde el valle. »

Compárese este enemigo, abandonando las lomas y alturas por su poca aptitud defensiva, con los rifeños, que parapetados tras de piedras y cercas, defendían valerosamente un palmo de terreno en las vertientes del Gurugú, y véase si es posible que las bajas de los franceses en Casablanca, se acerquen á las de los españoles en Melilla.

HISTORIA DE LAS CAMPAÑAS….P. 298.
Los datos oficiales sobre las bajas que del 9 de julio al 26 de noviembre de 1909 se produjeron a causa de los combates y agresiones aisladas, son inseguros. En una «Relación nominal por Armas y Cuerpos, de los señores Generales, Jefes, Oficiales, clases e individuos de Tropa, fallecidos durante la Campaña en acción de guerra o de heridas recibidas en ella», sin firma ni sello que la autorice, pero existente entre la documentación de la Comandancia General de Melilla Año 1909. Legajo 1, se da nombre a nombre y por empleos el siguiente número de muertos: Generales de Brigada, dos; Coroneles, uno; Tenientes Coroneles, cuatro; Comandantes, seis; Capitanes, 18; Primeros Tenientes, ocho; Segundos Tenientes, 15; Maestros de Banda, uno; Sargentos, 18; Cabos,33; Cornetas, seis; Tambores, uno; Guardias Civiles de segunda, uno; Policías Indígenas, ocho; Soldados de segunda, 427. En otra «Relación de bajas habidas durante la Campaña», aunque sin fecha, ya con sello del Estado Mayor de la Capitanía General de Melilla Año 1910. Legajo 1, se hace ascender el número de bajas —muertos y heridos—a 2.517, con expresión de los combates y citando también las agresiones a convoyes y atentados aislados. Los fallecidos en los hospitales de Melilla y Plazas Menores a consecuencia de enfermedades adquiridas en la Campaña fueron, según nota del Gobierno Militar de la citada Plaza Mayor y las Menores, 211 (Comandancia General de Melilla. Año 1909. Legajo 1).

Como muertos del enemigo enterrados, aparte, por tanto, del número impreciso de desaparecidos, parece ser que las cabilas remitieron a Muley Hafid la siguiente relación numérica; según nota constante en el legajo citado: Bocoya y Beni Urriaguel, 350; Beni Tuzin y Beni Yahi y Metalza, 885; Beni Said y Tensaman, 200; Beni Sidel, 120; Beni Sicar y Beni Bu Gafar, 110; Beni Bu Ifrur y Mazuza, 100. En total, 1.765.

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Coste

 


BANÚS.-Reflexiones...1912.P.10
Hemos dicho que el factor económico tiene hoy en la guerra capital importancia y ni puede ni debe prescindirse de él. Siempre se ha dicho que para hacer una guerra hace falta dinero, dinero y dinero. Las naciones en que escasee, han de tener esto muy en cuenta y sobre todo hacer un balance entre lo que la guerra puede dar y los gastos que ocasiona. Arruinarse tras una guerra cuyos provechos no resultan manifiestos es desacertada política. Que la campaña del Rif resulta muy costosa es evidente y es tarea propia del hombre de Estado, del político, fijar el límite de los gastos que la nación puede soportar.

Según Ciges Aparicio (Entre la paz y la guerra .1912) la campaña costó 110 millones.

Según España Nueva  (Nº 1514, del 8-7-1910) , 171.002.857 , de los que 139.559.352 se aprobaron como gastos extraordinarios , sin aprobación del Parlamento.

Según Ruiz Albéniz, coincidente con el capitán Eduardo Gallego,  fueron 100 millones.

Según el capitán francés  Víctor  PIQUET (Les campagnes d' Afrique (1830-1910) .1912), un millón de libras esterlinas.

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Resumen de la Campaña

       
   

TORCY.- Los españoles... 1911 P. 247-248

La campaña, abierta el 9 Julio 1909, detenida el 26 Noviembre siguiente y definitivamente cerrada el 1 Mayo 1910—día del que data la transformación del cuerpo expedicionario en cuerpo de ocupación—se ha encontrado dividida por los acontecimientos militares mismos en los períodos de carácter bastante diferente para merecer ser reunidos separadamente.

El primer período, que se ha .calificado de preparatorio, y que se abrió bruscamente por la matanza de algunos obreros españoles á jornal de una compañía minera, se ha continuado por los combates muy rudos de los días 18, 20, 23 y 27 Julio, en los que los españoles, inferiores en número y casi reducidos á la defensiva, no lograron apenas sino salvar el honor, y se ha prolongado lentamente, en seguida, sin acontecimientos salientes, hasta que se terminó por reunir—hacia mediados de Septiembre, —alrededor de Melilla, un cuerpo expedicionario de un poco más de 40.000 hombres.

 

Marina y De Torcy en Zeluan
(NUEVO MUNDO)

 
   
 

La paz de Atlaten , final de la campaña
(NUEVO MUNDO)

   

 

El segundo período, llamado activo, aunque no lo merezca absolutamente, ha debutado, efectivamente, los días 20 y 22 Septiembre, por la pacificación del distrito N. de la península, obtenida sin demasiadas pérdidas, gracias á una hábil combinación de movimientos—cuya sola falta fue ser un poco acompasados. Este período se prosiguió los días 24, 25, 27 y 29 septiembre, por una serie no interrumpida de hábiles operaciones que hicieron caer en las manos del cuerpo expedicionario, casi sin efusión de sangre, Nador, Seluán y la cresta oriental del Gurugú, pero para terminar, desgraciadamente, el 30 Septiembre, en la acción mal entablada del Soko de Jemís, que causó, sin utilidad, demasiado numerosas víctimas. A continuación de esta penosa aventura, el mando, que pareció bruscamente renunciar á la esperanza, si no hasta al deseo, de obtener un éxito militar indiscutible que todo el mundo descontaba para terminar honrosamente la campaña, tuvo empeño en evitar toda ocasión seria de un nuevo choque y se comprometió bien pronto, hasta en una serie de negociaciones pacíficas, llevadas á cabo por partida doble, con los kalaias y con los representantes acreditados del Majzen. Estas lentas negociaciones, durante cuyo curso la acción militar no fue apenas reanudada, si no por forma, en dos ó tres veces fueron coronadas por la marcha no disputada del 26 Noviembre, en el valle del río del Caballo, ante la cual cayó toda resistencia abierta de los indígenas.

El tercer período, en fin, que sucedió inmediatamente á la ocupación de Atlaten, fue consagrado á la pacificación. Se le ve llenado por una larga y un poco monótona serie de movimientos, generalmente bien combinados y dirigidos con método, pero en los que dominan el temor excesivo de suscitar conflictos y la preocupación de no provocar pérdidas. Los éxitos que procuran, parecen, por consiguiente, carecer de un poco de solidez, porque han sido demasiado fáciles. Hacia el fin mismo, del período, el ardor del comienzo parece caer y los españoles revienen, en cierto modo instintivamente, a los antiguos métodos de defensiva, estrecha y diseminada, demasiado largo tiempo practicados en las colonias, de los que lo menos severo que puede decirse es que serán onerosos y probablemente ineficaces. Sin embargo, los marroquíes, empobre-cidos, fatigados y absorbidos por la preocupación de sus futuras cosechas, se mantienen desde entonces en una actitud de sumisión, que, tras haber parecido al principio demasiado solícita para merecer confianza, podrá transformarse en una sincera aceptación del hecho consumado si los españoles saben aprovechar la ocupación actual para asentar firmemente su influencia y hacer temer á sus nuevos administrados las consecuencias de otra recurrida á las anuas.

GALLEGO.- La campaña del Rif. P. 296-301
Desarrollo de la campaña.—Se observan en ésta tres períodos diferentes perfectamente caracterizados : comprende el primero todo el mes de Julio ; abarca el segundo desde pasada esta fecha hasta después de la acción del 30 de Septiembre, y termina el tercero con la ocupación de Atlaten o si se quiere con el año 1909 ; en cada uno de estos períodos la gestión política, ni un momento abandonada por el General Marina, actúa con intensidad inversa que la acción militar, aunque siempre caminan ambas paralelamente.

A raíz del ataque del 9 de Julio, el General Marina, con plena confianza en la calidad de sus tropas, avanza arrogante con unas cuantas compañías y se establece á diez kilómetros de los límites de la plaza, decidido á sostenerse en las posiciones ocupadas sin ocultársele lo expuesto del alarde; pretende auxiliarse en la acción política, para redondear el éxito del primer paso dado con la intervención militar, y lejos de responder los resultados á las esperanzas, se ve con gran vigor atacado por los moros, á los que victoriosamente, rechaza los días 18, 20 y 21, auxiliado con parte de los primeros refuerzos (brigada de Cataluña). Confía todavía plenamente en la acción militar, no obstante el empuje y cantidad del enemigo, para alcanzar con rapidez el objetivo propuesto y se limita á solicitar el envío de la segunda de las brigadas preparadas y ofrecidas; aun después del combate del 23, en el que (salvo la lamentable sorpresa de las compañías de Figueras) las tropas se batieron bravamente y el enemigo fué castigado, aunque no se le ocupara posición alguna á conservar, el General Marina no dudaba del instrumento que se ponía en sus manos, pero á partir del 27, perdió esa confianza tan indispensable para el mando, y sin perjuicio de mejorar el útil antes de emprender con él operaciones serias, buscó en la cantidad compensación á la calidad. Se vieron muy claros riesgos enormes, y España, observada por todo el mundo, debía á todo trance evitarlos. Comienza desde este momento el segundo período, caracterizado por el deseo manifiesto y preponderante de ahorrar vidas, aunque para ello sea forzoso derrochar millones, y clara la necesidad de acumular toda clase de elementos en hombres, ganado y material para que el triunfo así sea indiscutible. El cuerpo expedicionario se aumenta extraordinariamente; servicios antes rechazados por no considerarlos indispensables (el de aerostación, por ejemplo), se aceptan; el plan de campaña se varía, dándole mayor amplitud en su desarrollo ; la organización de todos y cada uno de los servicios se estudia detalladamente, completándola; la instrucción de las tropas se perfecciona y las operaciones se preparan para quebrantar al enemigo, asestándole golpe tras golpe; la acción militar adquiere su máxima intensidad con la ejecución del plan de campaña, mientras la política languidece, combinándose ambas perfectamente para alcanzar la pacificación y vuelta á la normalidad de la vida en Quebdana, y zonas de Guelaya que van quedando á retaguardia de nuestro Ejército en su avance, tanto por Mazuza como por Benisicar.

Castigada la harca duramente en Taxdirt, donde ya comenzó á darse cuenta de su impotencia, expulsados los re-beldes de la llanura de Zeluán por la división de Orozco, obligados á abandonar el rico poblado de Nador y su re-fugio del Gurugú, batidos en Hidum y Zoco del Had, rechazados en sus ataques á este campamento, y no atreviéndose á dar cara á nuestras tropas en su marcha sobre Zeluán, parecía lógico que su quebrantamiento moral fuera grande; pero el combate del 30 de Septiembre probó conservaban aún alientos suficientes para que la campaña durase y la sangre continuara derramándose, más de lo que sin protesta pudiera tolerar el dormido espíritu militar de la Nación; iníciase entonces el tercer período; en el que la acción política domina, debilitándose la militar en proporción idéntica, y cuando el terreno está por aquélla preparado, cuando el enemigo, cansado y aburrido de las consecuencias de la guerra, cede á su innata inconstancia, abandonando una parte el teatro de operaciones, y anhelando otra acogerse á la tranquilidad que brinda la paz, una operación de guerra, que realizada semanas antes hubiera constituido una de las páginas más sangrientas de la campaña, finaliza ésta sin deplorar una baja.

      Indice

     
  LA JARKA Y EL COMBATIENTE RIFEÑO  
     
  Combatiente rifeño
       
   

TORCY.- Los españoles...1911.P.40-41 (mediocre traducción del original editado en Francia, a cargo del Guillermo Rittwagen, también presente en la campaña, como corresponsal de La Correspondencia de España, y fotógrafo  de La Ilustración Española y Americana)

No se quisiera terminar esta exposición del estado de las tropas españolas sin dar, á falta de cifras de efectivos y de indicaciones sobre sus medios de acción, algunos detalles sobre el adversario que nuestros vecinos han sido, y puede que serán todavía, destinados á combatir. Casi todo lo que se ha dicho de ellos es fantástico, y la verdad sobre el asunto nos escapa, como á los españoles mismos.

  Supuesta foto de un campamento
rifeño en Guelaia, publicada en Argelia.
El atuendo, sin embargo, no se
corresponde con el habitual en la
zona del Rif
( NUEVO MUNDO)
 
 

¿Es exacto, como admite Duveyrier, que el total de la población de  los kalaias se eleva á 35.000 ó 40.000, almas, y que ha podido poner en pie de guerra 1.000 ginetes y 10.000 ó 12.000 infantes? Es posible, sin ser de ningún modo cierto. Es más imposible aún, saber qué concurso han podido dar á su resistencia las tribus del Rif central y occidental. Las cifras que se han dado, parecen notoriamente exageradas. Se creería, de buena gana, estar por encima de la verdad, estimando el efectivo total de los combatientes indígenas en la cifra de 8 000 á 10.000, haciendo observar todavía que nunca debieron combatir juntos. La topografía de la región les ayudaba, además, maravillosamente para hacer la ilusión sobre su número al permitirles mantenerse alrededor del nudo de comunicaciones de Atlaten desde donde vigilaban todas las direcciones peligrosas y podían maniobrar sobre las líneas interiores, sin cesar de guardar sus comunicaciones.

Los recursos de que los kalaias disponían no son menos difíciles á evaluar. No parece que, los víveres hayan podido faltarles en esta época del año y en razón de sus pocas necesidades. En cuanto á su armamento, que era en la cuestión la cosa esencial, ha parecido bueno y suficientemente abundante. Los rifeños tiran, además, mucho más tranquilamente que sus adversarios y, aparentemente, con más resultados. Se cree, á lo más, que existen entre ellos reservas de armas y municiones constituidas por contrabandistas que han sabido crearse y guardar relaciones europeas.

En realidad, la mayor parte de los combatientes indígenas se han mostrado armados de fusiles Remington (antiguo fusil de la infantería española), y algunos de fusiles Mauser. El viejo fusil árabe, cuyo uso hemos sabido mantener tan felizmente en Argelia, ha desaparecido casi de estas montañas. Los cartuchos nuevos para estas armas se venden relativamente caros; también muchos indígenas hacen uso de cartuchos recargados por ellos mismos.

¿Contaban los kalaias y sus aliados con numerosos ginetes? La respuesta es dudosa; en todo caso, se han visto muy pocos. Los españoles, que creían evidentemente encontrar muchos, se han mostrado bastante sorprendidos por ello. En realidad, la caballería del cuerpo expedicionario ha tenido poco que combatir. Salvo, en efecto, en el combate. del 20 Septiembre, en el que el escuadrón divisionario de la brigada Morales, cubrió activamente el despliegue de la vanguardia, atacando vigorosamente y en diversas cargas una fuerte banda de infantes marroquíes que intentaba una especie de contra ataque, y en una salida de la guarnición de Seluán, ejecutada el 18 Octubre, bajo el mando del Infante D. Carlos, esta caballería no se ha encontrado apenas en que emplearla activamente más que en el servicio de seguridad de las columnas y en la escolta de los convoyes.

En resumen, se sabía poco en principio, del enemigo que el cuerpo expedicionario había de combatir, y la campaña no ha enseñado gran cosa sobre ello. Después de haberse mostrado, al comienzo, muy bravo y muy emprendedor, convenientemente armado y haber parecido decidido á luchar enérgicamente para salvaguardar su independencia, ha cedido bruscamente, cuando oportunas maniobras, políticas y militares, le han convencido de su impotencia actual para triunfar. ¿Es esto para decir que se siente definitivamente vencido, sin haber sido realmente derrotado, y que no debe jamás volver á las andadas? Nuestros vecinos no cometerán la imprudencia de fiarse, y es probable que harán muy bien. Demuestran, en todo caso, por la actividad con la cual, después de la feliz maniobra del 26 Noviembre, sus columnas cruzan la península, que han comprendido al fin la eficacia de la acción. Perseverando en esta vía, es como, sin duda alguna, darán una base sólida á su ocupación, y como asegurarán eficazmente su desarrollo, como les deseamos, en el límite de las convenciones y acuerdos internacionales.

(El General De Torcy, del Ejército francés, estuvo en Melilla, siguiendo las operaciones militares, entre el 12 de septiembre y el 18 de octubre )

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  Táctica
       
   

EL TELEGRAMA DEL RIF. D. 31-7-1909
COMO COMBATEN LOS RIFEÑOS
 De todas los tribus del Imperio, las rifeñas san las másaguerridas, las más tenaces, las que más resistencia pueden oponer á un ejército europeo. Los rifeños son buenos tiradores, á cortas distancias: por ese dejan acercarse al enemigo. Desconocen el uso del alza y  en sus ejercicios de tiro jamás hacen blanco á distancias que pasen de 400 metros.

 

Pacos rifeños
( ACTUALIDADES)

 

 
 

Existen en el Rif algunas cofradías o sociedades de tiro. Las principales son la de Sidi Ali-ben-Nacer y la de los Ulad Sidi Ahmed-u-Musa, en las que adquieren nociones elementales. Estas sociedades tienen moqadden er remat, maestros del tiro, que se ponen á disposición de los que desean aprender  á tirar. Frecuentemente reciben la visita de sus compañeros del Sus, de la zauia madre de Sidi Ali-ben-Nacer.

Los moqad-den susis son recibidos con visibles demostraciones de alegría, y los rifeños escuchan con interés las leyendas bélicas que les relatan.

En la época del  Mulud, dedican algunos cartuchos á los ejercicios de fuego, pero donde adquieren verdadera práctica es en sus luchas intestinas. Los últimos cinco años de continua guerra, han hecho muy buenos tiradores.

El rifeño no rehúsa jamás tomar parte en los combates, pues si alguno se muestre reacio, la tribu le castiga en sus bienes y propiedades.

Cada fracción lleva una bandera. El  abanderado    es el jefe, o su primogénito, y tienen á gran honor el conservarla.

Los rifeños demuestran inmejorables aptitudes para la guerra de emboscadas, saben defender bien las posiciones y sacar partido de los obstáculos naturales. Ocupan en general un gran frente, con centinelas en los flancos y en las alturas, para prevenirles los movimientos del contrario. Con preferencia defienden los puntos dominantes.

Construyen trincheras bien desenfiladas; combinan el ataque de frente con uno de flanco y tratan siempre de envolver al enemigo: mas les falta disciplina y cohesión.

Desperdigados por las alturas, en una línea muy extensa, resulta difícil envolverles, pues a medida que avanzan las fuerzas y tratan de efectuarlo, se les ve prolongarla.

Cuando se hallan comprometidos se dispersan y ocupan los puntos de obligado paso; siempre puntos dominantes.

El botín es la finalidad que persiguen, y en busca de él marchan los de la porra, diseminados entre los combatientes, dispuestos siempre á despojar de sus armas a los muertos o heridos y recoger lasacémilas de la impedimenta.

Hasta que se está cerca, no se les ve. Permanecen ocultos, y sólo se oye el silbar de las balas. En el momento de la carga se desvanecen, para dar señales de vida una centena de metros más á retaguardia.

Casi siempre permanecen a la defensiva, en las posiciones que más les convienen, dispuestos en todo momento á arrojarse sobre los hombres aislados.

El ilustrado capitán D. Román Bayo dice: “Las líneas rifeñas no son como una barrera de acero que un fuerte choque puede hacer pedazos: son un cordón elástico que cede, pero no se rompe, á nuestro golpe, y que, si no tomamos precauciones, nos hace sentir el latigazo con que reacciona”.

El moro no es valiente sino tras las chumberas: es el chacal que acecha su presa. De él se apodera el pánico tan pronto ve amenazada su línea de retirada. Hordas sin disciplina, son incapaces de contener los movimientos rápidos, los ataques impetuosos por adversos puntos. Son fuertes, cuando luchan en los puntos que han elegido, cuando pueden relevarse cómodamente.

Aunque sobrios por naturaleza, la reunión de grandes contingentes asolan el territorio, y llega un momento en que la falta de víveres les dispersa. Hoy no disponen de las reservas que otras veces, porque las malas cosechas se han sucedido en los últimos altos.

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  Armamento
       
   

GALLEGO .- La campaña del Rif . P. 89-90
En poco tiempo ha variado mucho el armamento que poseía el rifeño. La pistola de chispa ha sido substituida por el moderno revólver. La célebre espingarda no le reporta más utilidad que lo que por ella le pague algún extranjero caprichoso. Todos los combatientes van armados de fusil; siendo, por lo menos, una tercera parte de éstos de sistema Maüser; el resto son en su mayoría Remingthon americano y los demás de varios sistemas entre ellos el_Lebel, el Chassepot y un Remingthon con cañón reformado para cartucho Maüser, que abunda entre los bocoyas y que por cierto les está dando bastante mal resultado.

Para comprender, la abundancia de fusiles Maüser, no hay más que fijarse en que hace poco tiempo, se pagaba en el campo moro por un Remingthon cuarenta duros; hoy no se da arriba de veinte y por un Maüser apenas si llega ya á pagar lo que antes por un Remingthon.

 

Observando el armamento
cogido al enemigo
(ACTUALIDADES)

 
 

La práctica, ha venido á demostrarles lo perjudicial de esta mezcolanza de armamentos en la línea de fuego y para disminuir esos inconvenientes reúnen los fusiles en varios grupos, cada uno constituido por los del mismo sistema.

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  Caballería
       
   

GALLEGO.- La campaña del Rif.  P. 91    
 En los llanos la caballería se encarga de esta misión ; á no ser que constituya el núcleo de las tropas de ambos bandos, como sucedió en el reciente combate de Arkeman entre leales y rebeldes, que formaban el centro las dos caballerías, llegando hasta la lucha cuerpo á cuerpo; mientras que las alas, compuestas de infantería, trataban de envolverse mutuamente sIn que nada útil realizasen, hasta que los cañones del buque imperial Saide trajeron la victoria á los leales.

 

Caballería rifeña
(ACTUALIDADES, foto remitida desde Argelia)

 
 

Combates como éste son raros entre los rifeños, pues su caballería no ataca de este modo más que cuando cree cada uno, como aquí sucedía, que las fuerzas del contrario son más débiles que las própias.

Hemos hablado de caballería porque así la llaman ellos, pero en realidad no puede dársele este nombre á la que poseen los rifeños. La clase de su terreno no les permite esa caballería que tanto abunda en las otras regiones de Marruecos y en ésta no pasa de ser una mala Infantería montada. En el citado combate de Arkeman algunos jinetes del Pretendiente iban montados en mulas.

La mayor parte de los caballos, destinados por sus dueños á las faenas agrícola, no reúnen condiciones para combatir; si bien acostumbrados al monte, sirven para trasladarse de un punto á otro con gran seguridad  y rapidez.

En general, esta caballería no hace más que cargar en grandes grupos para atemorizar al enemigo, llegando á disparar sus fusiles lo más cerca que les sea posible y retirándose sin efectuar el choque, con la misma velocidad que se aproximaron.

Estos ataques, poco temibles, no es fácil que los sufran nuestras tropas que operen por las montañas, como no sea que alguna circunstancia favorable del terreno les permita intentar una sorpresa.

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  Contrabando de armas
       
   

ALARCÓN.-Melilla.1909.P.95-98

Las armas de los moros.

En el ataque á Sidi-Ahmet no ahorraron los moros una sola munición. La leyenda de que estaban pobres y mal provistos de armas y municiones; la sorpresa de la opinión que había creído aquella impostura, fue desconsolada y llena de desaliento al ver que la harka estaba prevenida para mantener fuegos vivos de quince horas de duración.

 

Cañonero  Martín Alonso Pinzón
(BLANCO Y NEGRO)

 
 

Esta circunstancia fue una de las que más contribuyeron á cambiar lo que comenzó por operación de policía, en guerra formal y sangrienta.

Ello merece algún comentario, y antes de pasar adelante se ha de referir algo que con esto se pueda relacionar, sí no es que le concierne substancialmente.

El cañonero Pinzón zarpó un día urgentemente de la rada de Melilla. Se había recibido una confidencia afirmando que en la caleta de Cañaveral, cerca del Peñón, se preparaba un alijo de armas y municiones en cantidad importante.

       
   

El comandante Guerra salió con su barco, dobló el cabo Tres Forcas y se mantuvo á media máquina en aguas españolas, recorriendo el frente de las plazas menores.

Cárabos tripulados por moros astutos y fuertes navegaban de aquí para allá con una actividad sospechosa. El Pinzón, entre ellos, se mantuvo á la expectativa.

Luego apareció en aquellas aguas el Castelaccio, un vapor italiano de mediano porte que venía como de la parte del Estrecho, y trataba de  fondear en la cala. El Pinzón le habló, y el Castelaccio dijo que venía á Melilla, y enfiló la punta de la rada. El cañonero español avivó la marcha detrás de él. El día antes los cárabos moros amigos—y tan amigos—preguntaron al Pinzón si pasaría la noche en la cala y si querían víveres. Ante la respuesta del Pinzón, los cárabos se perdieron en el horizonte.

 

Venta de armas en un zoco
(THE ILLUSTRATED)

 
     
 

Seguido del Pinzón, el Castelaccio empezó á navegar con rumbo á Melilla. El Pinzón, con las piezas de artillería desenfundadas y cargadas y los botes de abordaje en zafarrancho, venía detrás, también con rumbo á Melilla.
Por fin fondeó el italiano, y el Pinzón, en escuadra con él, fondeó también.

Se tramitaron unos papeles, fueron y vinieron botes con oficiales, el comandante de este puerto, D. Bartolome Morales, anduvo y escribió mucho. Y se comenzó á vigilar al Castelaccio.

Dijo el capitán italiano que venía de Ceuta, donde había dejado mucho pasaje de moros; se telegrafió á Ceuta, y allí no conocen al Castelaccio. Entonces se acordó registrarlo, y poco después se escudriñaron todos los rincones de la atrevida embarcación.

No se encontró ni una carabina ni un grano de pólvora. Sin embargo, al anochecer, seguía el Castelaccio anclado en aguas de Melilla. ¿Qué misterio se guarda á bordo de él?

La gente del pueblo, las mujeres sobre todo, lo señalan con odio como sospechoso; así la opinión tiene por proverbial que la costa del Peñón es un depósito de fusilería y un enorme granero de cartuchos.

Ya sé yo, y el lector también, que la opinión va delante de los hechos. También sabemos que no se equivoca, sino raras y contadísimas veces. Es lástima que nuestras leyes y usos jurídicos y procesales no permitan que se fusile al sospechoso, aunque no tenga más pruebas en su contra que las acusaciones unánimes de la opinión pública.

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  Contingente
       
   

ALBENIZ.- La verdad de la guerra. P. 71

Se comprenderá por esto que es raro, muy raro, que haya quien afirme que en un combate se vieron de 12 á 20.000 enemigos en otro, de 8 á 10.000, y así sucesivamente. Esto es casi un absurdo, incomprensible para todo aquel que conozca la escasa población del Rif. ¡20.000 rifeños! El día en que la paz permita formar una estadística se verá que en todo el Rif no existe ese número de hombres capaces de empuñar un arma.

RIERA.- España en Marruecos.1910.P.14-15

No es posible saber a ciencia cierta el número de enemigos que será preciso combatir en el Riff; pero hay algunos datos que permiten dar una cifra aproximada.

Estos datos se deben un notable africanista que recorrió aquellas zonas muy detenidamente, apuntando en su libro de notas el número aproximado de combatientes que hay frente á Melilla.

 

Los pacos de Melilla
(La Ilustración Española y Americana)

 
     
 

A tres kilómetros de la plaza están Frajana, con 1.200 hombres y 100 caballos. Mexxusa y no Mazuza, como algunos dicen, y Mezquita, á siete kilómetros, 2.500 infantes y 500 caballos; Benisicar, á igual distancia, con los «aduares» de Said, Nandona y Sidasmar (¿), 4.000 infantes y 150 caballos. A una jornada de Melilla, Benibuyafar y Neotrám (¿), 4.500 hombres; Benisidel, con los «aduares» de Siraban é Iral (¿) 4.500 infantes y 750 caballos; Benibuifrur, 2.500 y 100; Eubdassem(¿) y Emtalsa, 12.000 (6.000 son jinetes); Benissaid, 6.000 hombres.

A dos jornadas, Kebdana, con 6.500 y 1.300 caballos; Tenazana (¿), y 400; Beniquirel (¿), 3.000 y 100; Benibricjú(¿), 2.500. y 1.000; Mujavabne (¿), 2.000 y 2.000, y Benibuxgo (¿), 3.000 y 2.000.

A tres jornadas están Benisnasseur, con 12.000 y 8.000; Araibis (¿), 1.500 y 3.500; Elgada (¿), 4.500; Igarvieu (¿), 10.000 y 10.000; Bocoya, 4.500; Tafersit, 15.000; Uriel (¿), 4.000; Beni-Tussim, 10.000; Beni-Sitam (¿), 5.000; Etmura (¿), 3.500; Ben-Humet-el-Tarquín (¿), 6.000, y Beni-bu-yacas(¿), 6.500.

A cuatro jornadas de Melilla se hallan Guerinaga, Con 40.000 y 10.000; Braus, 8.000; Makiusta, 1.600; Texa. ó Tazza, 4.000; Braus-Tesser, 8.000; Denitibel, 4.000 y 6.000; Deni-Sikar, 6.000, y Deu-Sabur, 10.000 y 2.000.

A cinco jornadas, Magayesse, 5.000 y 4.000; El Jahama, 7.000 y 7.000; Xafráta, con 6.500; AinMedina, 16.000, y Ain-Mosa-Barna, 20.000. ( Todas son erróneas)

No todas estas kábilas están contra nosotros, ni todas ellas, caso de luchar, podrán presentar los efectivos completos, porque siempre hay reducciones, y más ahora que muchos riraffas(ruafas?) se encuentran en las faenas de la recolección en Argelia, de donde no regresan hasta la entrada del invierno.

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  Medios de comunicación
       
   

GARCIA LAVIN .- La guerra en África . P. 93-95
Por lo que se refiere á los medios empleados para la reunión, se pueden reducir á dos.

1.º Escalonamiento sucesivo de correos; hombres montados en caballos ó camellos, marchan velozmente á los más próximos lugares, donde son relevados por otros, éstos á su vez lo son más allá y así sucesivamente, consiguiendo en poco tiempo, siempre con monturas frescas, una rapidísima transmisión.

 

Hogueras en el Gurugú

 
     
 

2.° Fuegos durante la noche.
El mecanismo de éstos no es bien, conocido, pues  aun los mismos indígenas á nuestro servicio, con una previsión y prudencia que les hace honor, rehúsan dar explicaciones; pero pueden, por lo observado, agruparse en dos órdenes.

A.—Fuegos en las cimas.
Si estos son aislados y forman en toda su duración una sola hoguera, indican reunión de fuerzas armadas.

Si cada uno de ellos se divide en tres hogueras cercanas, indica un combate próximo (dentro de las veinticuatro horas) para el que deben acudir con rapidez.

B.—Fuegos en las laderas.
Estos tienen siempre por objeto provocar una reunión, que tratará los asuntos más ó menos relacionados con la campaña; pero nunca indica combate, aunque de la deliberación salga después el acuerdo de entablarle.

En los tres casos, el crecimiento del número de fuegos indica mayor premura en la reunión, y con frecuencia se ven simultáneamente empleadas las señales en la ladera y en la cima, lo que indicará que es necesaria una conferencia preliminar que muy probablemente decidirá el combate inmediato, para el que hay que estar prevenidos.

El 17 de Octubre se ofreció á las fuerzas de la división Orozco, que acampaban en Nador, este espectáculo curiosísimo.

A las nueve de la noche empezaron á cubrirse las cimas de los montes vecinos de hermosas hogueras, que presentaban tres grandes focos. El Gurugú, el poblado de Barraca, Atlaten, el Monte Uixan y las montañas de los nómadas Ulad-Settut, formando un inmenso semicírculo, cuyo centro era el reducto de Nador, presentaban un fantástico aspecto con sus mil luminarias, que en las lejanías parecían farolitos venecianos de una inmensa verbena.

En la ladera del Uixan ardía un enorme fuego.

Todas las fuerzas españolas supusieron la inminencia de un ataque, y, en efecto, después de una junta celebrada en el Zoco del  Jemis, los riffeños atacaron furiosamente, en la noche del 18 al 19 (veinticuatro horas después), á la división, sosteniendo siete horas de fuego nutridísimo y llegando en algunos sitios é distancias tan cortas, que se oían perfectamente sus injurias en un español detestable.

Pero estos fuegos, si sirvieron para su reunión, tuvieron la virtud también de hacer que en nuestro campamento se redoblara la vigilancia y no fuera posible la sorpresa proyectada, pues las tropas cubrieron el terreno con tales granizadas de proyectiles, disparando sobre los sitios donde eran vistes los fogonazos del enemigo, que al amanecer tuvo éste que retirarse, excepto un pequeño grupo de fanáticos que, refugiados en las casas del poblado, obligaron con sus disparos á que una batería de artillería hiciera fuego repetidas veces y avanzase protegida por la 4ª compañía del 2.º batallón de Saboya, que en tal noche prestaba el servicio de seguridad exterior al reducto, sosteniendo ella sola el ataque contra la posición.

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  MARRUECOS  
     

  Sultán Muley Hafid
       
   

RIERA.-España en...1913.P.63

La actitud del Sultán

España no pelea contra el gobierno de Marruecos, sino contra tribus rebeldes al Sultán.

Cuando Muley Hafid se enteró de los sucesos del campo de Melilla, concibió el propósito de organizar dos mehallas y enviarlas con la mayor presteza posible al lugar de los acontecimientos.

 

Sultán Muley Hafid ( Zeys, 1908)

 
 

Se proponía, con ese recurso, intervenir directamente en la contienda, colocándose entre los españoles y los rifeños, para procurar de este modo una tregua, que se prolongase hasta que el asunto quedara satisfactoriamente solucionado por la vía diplomática.

Pero sucedió lo que tenía que ocurrir, dada la situación aflictiva por que el Imperio atraviesa.

El Sultán propone, pero las circunstancias económicas disponen.

Y como Muley Hafid carece de hombres, de armas y de dinero, no pudo en manera alguna realizar lo que se proponía.

Aún quiso intentar un recurso extremo, que fue recibir, un préstamo  de Manesman, á cuenta de concesiones mineras.

El préstamo ofrecido asciende á quinientos mil francos, con la garantía de las Aduanas.

Pero se cree que lo exiguo de la cantidad hará imposible la realización del indicado propósito de Muley Hafid, cuya situación presente dificultan más todavía los elementos hostiles que rodean la ciudad de Fez, pugnando por arrojarse sobre la propia residencia imperial.

Como no le es posible hacer otra cosa, el Sultán se ha limitado á escribir cartas al Rif.

En esas misivas recomienda á los rifeños que no ataquen á los españoles; pero al mismo tiempo les aconseja también que defiendan su propio territorio.

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  Gobierno (Majzen)
       
   

RIERA.- España en Marruecos. P. 216-217
Para nadie es un secreto que ya durante la misión del señor Merry del Val en Fez había pedido S. M. Jerifiana que las tropas españolas evacuasen los puntos que ocupaban en territorio marroquí. Al ocurrir los sangrientos hechos del 9 de Julio, el Sultán, por medio de sus representantes en Tánger y en Madrid, nos expresó el sentimiento que le producían. Su aspiración es, sin embargo, pacificar la comarca por la acción política de los emisarios que esperan en Tánger.

En todo caso, nosotros hemos explicado al Majzen las razones y la legitimidad de nuestra conducta, esforzándonos en poner de relieve á sus ojos cómo el incumplimiento de los tratados y la falta de representantes de la autoridad jerifiana en el Rif han puesto á España en el trance de apelar á sus propios medios para hacer respetar sus derechos, y de reclamar en lo porvenir garantías eficaces y positivas.

 

Sultán   Muley Hafid ( 1909)

 
 

CONVENIO DE 24 DE FEBRERO DE 1895
Artº 3º. S. M. el rey de Marruecos, conforme con el compromiso adquirido en el artº 4 º del Tratado de Marruecos, se obliga, cuando se ausente el Príncipe Muley Aarafa, a establecer inmediatamente y a mantener en las inmediaciones de Melilla un destacamento de 400 moros de Rey bajo el mando de un Caid, y asimismo se obliga desde luego a establecer las fuerzas necesarias en las cercanías de las demás plazas españolas, a los fines previstos en el citado artº 1º del Tratado de Marruecos.
(firmado en Madrid por Alejandro Groizard y Abd El Karim Brischa)

       
   

MORALES, Gabriel de.- Datos para la historia de Melilla. 1909.
(Movimiento rebelde del Roghi Bu Hamara, en 1903) Hasta ahora el movimiento rebelde no nos preocupa, por desarrollarse a gran distancia de nuestras plazas; pero en adelante se irá aproximando a estas y llegará a constituir un factor de que no se podrá prescindir en nuestra política africana.

El Bachir, valiente guerrero, pero de limitada inteligencia y sin más influencia entre los cabileños que la que le daba el Gobernador de Melilla, estaba completamente entregado a Mohammed Ben Alí El Farjani (a) El Fraile, moro de claro talento, amigo de España y enemigo irreconciliable de otros jefes del campo, entre ellos Mohammed El Schadly, de Mezquita, y Ben Chelal,  de Beni Buifrur, que en más de una ocasión tuvieron que sufrir las consecuencias de su enemistad.

Cuando llegó a Guelaya la noticia de estos acontecimientos, comprendieron estos dos jefes el provecho que de las circunstancias podían sacar, y ofrecieron al Pretendiente sus servicios, que fueron aceptados, comenzando bien pronto a notarse cierta agitación en las inmediaciones de Melilla.

Con objeto de contrarrestarla, llegó y se instaló en la Alcazaba de Farjana, a 400 m. de los límites, el Príncipe Amrani, pero como no trajo fuerzas con que imponerse, fue nulo el resultado de su presencia de su presencia y no pudo impedir que se alzasen por el Pretendiente los fronterizos, que, arrollando a los leales, pusieron el 6 de abril sitio a la Alcazaba, de la que había salido ya, refugiándose en nuestra plaza, el Príncipe, pero en la que quedaba El Bachir.

  El Amrani (1904)  
   
 

El Roghi Bu Hamara

 
 

Defendiese éste valientemente, a pesar de las malas condiciones de la fortaleza, construida en el fondo del estrecho valle de Farjana, atacáronla los cabileños con una mina, y en la madrugada del 13 una explosión que se oyó desde la Plaza, derribó uno de los ángulos de aquella, por lo que, viendo el Bajá que era imposible la resistencia, abrióse con los suyos paso a viva fuerza, y buscó sus salvación en nuestro campo, cesando las hostilidades desde que entró en él.
En la Plaza de Toros se alojaron las 600 personas entre soldados y mujeres que lo acompañaban, y al hospital se enviaron los 20 heridos que trajo, embarcando aquellos el 21 en el Emir  y el Etturqui con el Príncipe, el Bajá y los Administradores de la Aduana, a los que hizo comprender el Comandante General que no podían seguir recaudando en nombre de un Soberano que había dejado de serlo para los fronterizos; los partidarios del Pretendiente trataron de establecer la suya dentro de la Plaza como la había tenido Abd-El-Aziz; pero en General Hernández no lo permitió, y entonces colocaron dos en los límites, dentro de su territorio, una en la Posada del Cabo Moreno y otra en el Café de Mariguari.
(el 13 de abril de 1903, pues, dejó de aplicarse, por parte del Majzen, el artículo 3º del Convenio de 1895)

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DOCUMENTS DIPLOMATIQUES. 1910. AFFAIRES DU MAROC. P. 230  y ss. ( traducción de F. Saro)

M. REGNAULT, Ministro plenipotenciario de la República francesa en Tánger,

A M. Stéphen PICHON, Ministro de Asuntos extranjeros.
Tánger, 21 de septiembre de 1909

Adjunto tengo el honor de remitir a Su Excelencia la traducción de la carta que he recibido de Si Mohammed Guebbas, en mi calidad de decano interino del Cuerpo diplomático, y de la Nota cherifiana que venía adjunta, en relación con la acción española en el Riff.

 

Alfonso Merry del  Val, ministro plenipotenciario en Tánger
(La Ilustración Española y Americana)

 
 


REGNAULT

Anexo I
El representante del Sultán en Tánger,
A M. REGNAULT, Ministro plenipotenciario de la república francesa en Tánger.

Tras las expresiones de costumbre,
Su Excelencia no ignora, lo mismo que los Ministros de las Potencias representadas en Tánger, la concentración efectuada por el honorable Gobierno español de tropas cuyo efectivo sobrepasa los 60.000 hombres con su material de guerra, en la región del Riff; el hecho de penetrar en el Imperio cherifiano con tropas en número tan considerable debe inspirar vivas aprensiones, ya que no se conoce el objeto y por ello no pueden preverse los resultados.

Cuando esta noticia llegó a conocimiento de Su Majestad Cherifiana, se ha visto vivamente afectada, sabiendo a que agitación y a que estado de anarquía conduciría este estado de cosas en la región nordeste de este Imperio cherifiano, incluso en todo el Imperio. No es dudoso que la naturaleza de estos acontecimientos llevan a perturbar la paz general; y lo que ha añadido aún a la inquietud de Su Majestad Charifiana y de todos sus súbditos, es el ruido que se ha extendido de que la intención del Gobierno español  no se limitaba a perseguir, como había anunciado, el castigo de los autores del asesinato de los obreros de las minas en los alrededores de Melilla, cuando este Gobierno no tiene en absoluto derecho a obrar así desde el punto de vista de la justicia y la equidad, como puede usted darse cuenta por la nota anexa, en la que se expone detalladamente los acontecimientos del Riff hasta hoy, sino que la intención del Gobierno español era proseguir otros extraños proyectos, opuestos a lo que había anunciado, lo que se ha corroborado por el hecho de que un efectivo tremendo de fuerzas militares se halla actualmente en Melilla y sus alrededores.

En consecuencia, Su Majestad Cherifiana me ha dado orden de llevar lo arriba expresado al conocimiento de Su Excelencia para que tome buena nota de ello, y la tome igualmente el honorable Cuerpo diplomático del que usted forma parte, con el fin de que cada uno de sus miembros lo ponga a su vez en conocimiento de su Gobierno; de tal forma que se llame la  atención del Gobierno español, a título amistoso y en condiciones tales que no se puedan alterar las relaciones de buena vecindad entre dos Gobiernos vecinos, sobre el peligro que puede resultar de su acción en las regiones del Riff, acción que atenta contra los intereses generales, aunque el Gobierno marroquí continúa esperando por parte del Gobierno español  felices resultados de las negociaciones que se prosiguen entre los miembros de este Gobierno y los de la Embajada cherifiana, a la espera de una solución de estas dificultades, conforme y equitativa a los tratados y acuerdos respetados, concluidos entre las dos partes.

Al concluir, declaro a Su Excelencia, por orden de Su Majestad, que ninguna responsabilidad, pecuniaria o de otra clase, incumbe al Makhzen en los acontecimientos del Riff, como debe reconocer todo espíritu imparcial.

       
   

ANEXO II

NOTA que expone las causas de los acontecimientos del Riff

Tánger, 21 de septiembre de 1909

Sólo Dios sea alabado.
En primer lugar, ocupación por las tropas españolas de Ras el Ma (Cabo de Agua) en la tribu de Kebdana, ocupación que nada justifica en razón de la gran distancia que separa este punto de las fronteras.

Además, ocupación ilegítima de Mar Chica, causa principal del estallido de la insurrección en la región del Riff.

Además, control de la explotación de las minas de la tribu de los Beni Bu Ifrur, en los Guelaya.

 

La embajada marroquí en Madrid
(La Ilustración Española y Americana)

 
     
 

Además, salida de las tropas españolas y ataque a los Ulad el Hadj de la tribu de Kebdana, sin que ningún motivo justificara la acción.

Además, salida de las tropas de Ceuta y ataque al poblado de los Beni Mzala, de la tribu de Andjera.

Cuando nos dirigimos al Ministro de España, el honorable Señor Merry del Val, en relación con estos dos compromisos, respondió que debía llegarse hasta la Corte cherifiana y que el motivo principal de su viaje era el arreglo de las cuestiones de las fronteras de Ceuta y Melilla.

A la llegada del Señor Ministro de España a la Corte cherifiana, se procedió al examen de un cierto número de cuestiones. Su Majestad Cherifiana solicitó al Señor Ministro de España el negociar la cuestión de la retirada de las tropas españolas de Cabo de Agua y Mar Chica. El Ministro de España respondió que no tenía instrucciones de su Gobierno para entrar en conversaciones sobre este asunto.

Su Majestad Cherifiana respondió al Ministro de España que desde el momento en que no tenía órdenes, todas las cuestiones en curso de negociación quedaban suspendidas para ser negociadas entre el Gobierno español y la Embajada cherifiana y arreglar los asuntos no solucionados.

La más importante de estas cuestiones era la de las fronteras de las dos plazas fuertes  arriba mencionadas y particularmente la cuestión de las minas del Rif para las cuales el Señor Embajador de España había solicitado el privilegio de explotación; se le respondió a este respecto con una petición de aplazamiento de la solución, hasta el momento en que se haya elaborado un reglamento sobre la materia. En efecto, el Makhzen cherifiano tenía la certidumbre  de que ejecutar tales trabajos en el interior del país, sobre todo en las circunstancias presentes, sería provocar disturbios en esta región  y suscitar peligrosas dificultades entre  dos Gobiernos vecinos y amigos.

       
   

Posteriormente al viaje del Señor Embajador de España a la Corte cherifiana fueron comenzados los trabajos de la carretera de Ceuta a Tetuán  y otros puntos en el exterior de las fronteras.

El Señor encargado de negocios de España en Tánger respondió, cuando se habló con él sobre este asunto, que eran los propios indígenas quienes trabajaban en esta carretera y que el Gobernador de Ceuta no hacía más que prestarles su apoyo.

 

La Comisión marroquí en camino hacia
las kabilas

 
 

Se le escribió mostrándole las reservas sobre este particular y para liberar al Makhzen de toda responsabilidad con respecto a las consecuencias de estas operaciones.

Cuando el Ministro de España volvió de la Corte cherifiana y partió para Madrid, el Gobernador de Melilla llamó a los notables del Rif y les informó que había resuelto autorizar a las dos compañías que explotaban las minas en su territorio en el momento en que se producían desórdenes en el Rif, a reemprender los trabajos.

Los notables respondieron al Gobernador que darían cuenta de ello al Makhzen, pero el Gobernador no quiso no quiso aceptarles otra solución que la que consistía en dejar salir a los obreros con este fin, por la fuerza si era necesario. Los notables pusieron de manifiesto al Gobernador las graves consecuencias de su resolución y se fueron de su casa afectados.

Escribieron sobre este particular a Su Majestad Cherifiana, quien les respondió que debían permanecer en calma y tranquilidad y no cometer ninguna acción lamentable; Su Majestad les hizo saber también que el asunto sería examinado en tiempo y lugar y solucionado en condiciones satisfactorias.

No puede ignorarse que la asistencia prestada por el honorable Gobernador español a estas compañías, que alegan  haber comprado las minas al Pretendiente y a sus partidarios, no es conforme a las vías de la equidad y la justicia, ya que la cuestión de las minas está ligada a las cláusulas especiales que la rigen en los términos dispuestos en el Acta de Algeciras, que debe ser respetada por todas las Potencias y singularmente por el honorable Gobierno español cuyo territorio fue sede de esta asamblea.

Debido a  la carta escrita por las gentes del Rif y el hecho de que repetidas noticias señalaban la formación de una columna militar en Melilla, la concentración de tropas en esta plaza fuerte y el éxodo de musulmanes que se encontraban en este presidio, el 20 Yumada I 1327 y el 21 del mismo mes, que corresponde al 10 de junio de 1909, se dirigieron unas cartas  al encargado de negocios  de España con el objeto de atraer la atención de su honorable Gobernador  sobre el hecho de que las consecuencias esta expedición serían inoportunas; respondió de una manera que no permitía lograr el resultado previsto, a saber, la detención de los trabajos y la suspensión de la expedición militar motivada por la explotación de las minas, contraria a las estipulaciones del Acta de la Conferencia de Algeciras. Se escribió una nueva carta el 30 Yumada  I 1327, que corresponde al 19 de junio de 1909.

Se conservan estas cartas y todas están concebidas en términos muy corteses y muy correctos; hacen saber que el Makhzen cherifiano conserva los derechos que le garantizan las leyes religiosas y civiles sobre el territorio de su propio Imperio y que se desliga de cualquier responsabilidad consecuencia de esta acción que sobrepasa los tratados y viola las leyes establecidas.

El fin principal de todas estas cartas era solicitar la suspensión de los trabajos  de las minas hasta la elaboración de una reglamento concerniente  esta cuestión, y mientras espera que la Embajada cherifiana, cuyo envío a Madrid estaba oficialmente asegurado, pueda dedicarse a tratar todos estos asuntos por vías diplomáticas y conciliadoras, a fin de que esta cuestión concluya en una solución pacífica y un resultado satisfactorio para las dos partes. A pesar de todas estas precauciones  tomadas por el Makhzen para evitar toda posibilidad de acontecimientos enojosos para las dos partes, aconteció lo que aconteció.

En efecto, el Gobernador de Melilla no creyó poder hacer otra cosa que autorizar a los obreros de las minas a salir de nuevo para reemprender los trabajos, y esto antes de la llegada de la Embajada marroquí a Madrid.

Cuando las gentes del Rif vieron su territorio invadido  sin derecho alguno pese a los avisos y advertencias que habían dado, se produjeron entre algunos de ellos y los obreros de las minas, que salían escoltados por fuerzas militares, algunos altercados en el curso de los cuales murieron en los dos lados algunos individuos de los que se ha deplorado vivamente su muerte.

Este asunto se produjo inmediatamente después de la llegada de la Embajada cherifiana a Madrid; el Gobernador de Melilla tomó este pretexto para hacer una salida con las tropas que había preparado desde el principio para esta expedición, y ocupó los puntos sobre los cuales están aún instaladas las tropas en el momento actual. Hubo una importante cifra de pérdida de hombres en estas acciones, por las que todo el mundo está muy afectado y sobre todo el Makhzen cherifiano.

Durante el intervalo, el Encargado de Negocios de España escribió a la Delegación cherifiana, con fecha 27 de julio de 1909, para quejarse del proceder de los rifeños; se le respondió, el 10 Reyeb 1327, que corresponde al 28 de julio, y se le recordó lo que ya se le había expuesto en varias ocasiones, a saber, que el Makhzen no había sido en absoluto negligente  en advertir por los medios naturales, con el  fin de impedir que se produjeran acontecimientos a todas luces deplorables.

El principal de estos medios consistía en pedir el aplazamiento de los trabajos de las minas, que eran la causa principal de estos horribles acontecimientos; igualmente se había declarado al Señor Encargado de negocios, en la carta que se le dirigió, que sobre el Makhzen no caía responsabilidad alguna en esta cuestión del Rif, desde el comienzo hasta el fin.

Enseguida se enviaron cartas a todos los notables del Rif para exhortarles a volver a la calma y la paz y mantenerse dentro de las prescripciones que habían recibido a este respecto por correo especial, tras haber avisado previamente al Encargado de negocios de España en esta y a los miembros de la Embajada marroquí en Madrid, quienes a su vez han informado a los miembros del honorable Gobierno español.

A continuación llegaron numerosas cartas de Su Majestad Cherifiana destinadas a cada una de las tribus del Rif  en particular, al mismo tiempo que una carta dirigida a todas las tribus, cartas en las que nuestro Amo glorioso les prescribía el permanecer en la calma y la paz y no suscitar el menor asunto que inquietara al vecino, mientras se esperaba la llegada posterior allí de la misión cherifiana provista de instrucciones verbales sobre la línea de conducta que debían adoptar, línea de conducta en conformidad con las buenas relaciones y conexiones que se imponen entre vecinos.

El Makhzen había tenido ante todo la intención de enviar una misión compuesta por fuerzas militares para llevar la calma a la región; después Su Majestad estimó que el medio más útil y más eficaz sería enviar previamente a los jefes de esta misión que eran individualmente designados como Gobernadores de un cierto número de tribus rifeñas, con el fin de cada uno de ellos pudiese preparar los espíritus de sus administrados e incitarlos a observar la calma y la expectativa, sin que para esto hubiese necesidad de enviar con ellos una fuerza militar, a la vista de las circunstancias presentes.

Su Majestad Cherifiana ordenó que se fueran inmediatamente a Tánger, donde habría un intercambio de puntos de vista entre la Delegación cherifiana, el Encargado de negocios de España, los miembros de la Embajada cherifiana en Madrid y los del honorable Gobierno español, sobre la forma de envío de los jefes anteriormente citados por tierra y por mar, y que lo que fuera dispuesto de común acuerdo fuera puesto en ejecución; en el momento presente la negociación de este asunto no ha terminado aún .

Todo esto lo hace el Makhzen para reforzar y mejorar los lazos de amistad y las buenas relaciones con el honorable Gobierno español, como conviene entre vecinos, y por el cuidado de mantener en buen estado sus relaciones, por deseo también de permanecer en la observancia de los derechos establecidos por los tratados, las convenciones y los acuerdos, siendo el último el Acta que ha sido elaborada en Algeciras sobre territorio del honorable Gobierno español.
Salud.

Según lo expuesto en la presente nota, que está refrendada en la carta fechada el último día de Chaaban 1327, correspondiente al 16 de septiembre de 1909, dirigida por la Delegación cherifiana al honorable Cuerpo diplomático en Tánger por intermedio de Su Excelencia el Decano, aparece de forma certera que no hay razón alguna, ningún motivo que pueda justificar la concentración de una fuerza militar considerable que llame la atención, que inquiete los espíritus  y que espante por su efectivo, que alcanza a unos 60.000 hombres acampados en las posiciones situadas entre Melilla y la Mar Chica, así como en otras posiciones de la tribu de los Kebdana, que es una de las tribus rifeñas.
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  Embajada en Madrid
       
   

EL TELEGRAMA DEL RIF. D.6-7-1909

PALABRAS DE UN ENVIADO
No hay soberanía en el Rif

Interrogado en Tánger el enviado extraordinario de S. M. Cherifiana á la Corte de España, Si-Ben-Muhax ha manifestado lo siguiente:

“El objeto de nuestra embajada es por de pronto devolver al Gobierno español la visita de su Ministro.

En segundo lugar nuestra misión responde a una manifestación de simpatía por España y á nuestro deseo de reiterar las declaraciones de una amistad que debe reinar entre países vecinos.

La vecindad concede derechos y las potencias como Francia y España los tienen especiales en Marruecos, que nosotros reconocemos por el solo hecho de la citada vecindad.

 

Ahmed ben el Muaz en Madrid (1909)

 
   
 

Hemos sabido por los periódicos españoles y por la hoja árabe de EL TELEGRAMA DEL RIF, que España refuerza sus guarniciones de Melilla y de Ceuta que el Gobierno trata de sostener si es preciso, por la fuerza la seguridad en torno á dichas plazas, las transacciones comerciales y los intereses económicos.

Al hablar de esa seguridad es preciso distinguir. Si las plazas son amenazadas dentro de los limites determinados por los convenios, comprendemos este derecho de defensa; pero en realidad nunca los españoles han sido inquietados en sus límites”.

Como se ve, el Majzen sigue invocando á todas horas, cuando del Rif habla, una soberanía de que en absoluto carece.

El Acta de Algeciras tiene como piedra angular le independencia del imperio. Muy bien. Paro el Sultán no puede olvidar que donde no existe efectivo imperio no cabe real soberanía y que si les pueblos civilizados reconocen á los demás la personalidad con todos sus atributos, es a cambio del ejercicio regular de una autoridad verdadera y eficaz.

Tan cierto es esto, que si el Señor de los Cherifes se encontrase en todas las regiones del Majzen tan falto de fuerza, base de todo derecho, como en el Rif, el Imperio se le iría de las manos y si un nuevo Majzen no conseguía en plazo breve establecer una autoridad tangible, Marruecos habría desaparecido del mundo internacional.

Pedir el reconocimiento de derechos sin el cumplimiento de deberes, no es lícito, ni entre particulares, ni entre pueblos, y por eso cuando Muley Hafid alegue daños a su soberanía en el Rif, las chancillerías le preguntarán. ¿Pero qué soberanía es esa que no es capaz de sostener un caíd ni un soldado? ¿Qué imperio es ese que hace muchos años no puede cobrar un céntimo de tributo? ¿Qué Gobierno, cuyas mejallas hambrientas tuvieron que ser repatriadas y alimentadas de limosna? ¿Qué autoridad le de Fez, que después de desaparecer de Zeluán el Pretendiente ni siquiera ha intentado restaurarse, dejando que les tribus vivan en completa anarquía?

Por otra parte España, no atenta contra esa soberanía por muy teórica que le parezca, y si algún acto ha realizado en el Rif, ha sido para sustituirla, lo cual no significa un perjuicio para el Majzen sino un beneficio indudable, como habrá de reconocer el Imperio si algún día las cosas marroquíes mejoran, hasta el punto de que desde Fez irradie una autoridad que si es efectiva, nadie ha de pensar en estorbar.

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  Comisión Marroquí en Melilla
       
   

DOCUMENTS DIPLOMATIQUES.1910.P.230

M . REGNAULT, Ministro plenipotenciario de la República francesa en Tánger
A M. Stéphen PICHON, Ministro de Asuntos extranjeros.

 

El Bachir Ben Sennah en Melilla; el segundo
por la derecha, Cándido Lobera; entre
ambos, el intérprete)

 
 


Tánger, 18 de septiembre de 1909
Mi colega de España ha vuelto ayer a Tánger; le he visto hoy. Teme que la misión cherifiana en el Rif no obtenga  resultado útil alguno. Me ha afirmado que su Gobierno no tenía en absoluto intención de extender la zona de acción militar.
El señor Merry del Val me ha agradecido los sentimientos de camaradería testimoniados a los oficiales del ejército español por nuestros oficiales de la orilla derecha del Muluya.

REGNAULT
(traducción de F. Saro)

       
   

GALLEGO.- La campaña del Rif . P. 273-274

Al Gobierno   -como antes se dijo—debían agradarle en extremo estos planes del General Marina, pues asustado aún por los efectos deplorables de la nefasta campaña sostenida el mes de julio por gran parte de la Prensa, que afirmaba un día y otro no había más móvil para sostener la acción armada en Melilla que su deseo de proteger intereses particulares, temía se reprodujeran los alborotos, si se hablaba de emprender nuevas operaciones para ocupar ó dominar las minas, y de no poder llegar á esto por medios pacíficos, prefería retrasar aquéllas en espera de más favorables circunstancias para la sumisión á la que podrían contribuir en algo las excitaciones en este sentido, de las qué se prometía tan felices el Bachir-ben-Senach, enviado como delegado del Sultán de Marruecos a Melilla, donde desembarcó del Álvaro de Bazán el 25 de Octubre.

 

Los comisionados salen de Melilla
(BLANCO Y NEGRO)

 
   
 

Los comisionados camino de Beni Sicar; al fondo, el barranco del Lobo
(NUEVO MUNDO)

   
       
 

No opuso el General Marina la menor resistencia ni dificultad al envío con la indicada misión del que fué Jefe de la mehalla imperial refugiada en Melilla el 1908, el Bachir Ben-Senach, persona reconocidamente afecta á España y muy obligada al Comandante en Jefe, á quien mira con los mayores respetos, guardándole profunda gratitud por su ayuda desinteresada en las ocasiones de que ya se ha hablado.

Inició el Bachir sus gestiones sobre la escasa eficacia de las cuales no podía abrigar dudas el General Marina, que á los pocos días de ello recibía de algunas cabilas las propias cartas que el Bachir, en nombre del Sultán, les enviaba, y que ni siquiera querían abrir, manifestando no haber para ellos más Magzen que el de España. Pero en honor á la verdad, debe manifestarse, que si el Bachir no ha ayudado gran cosa  en la obra de la paz, tampoco ha estorbado para nada, ni ha sido su presencia en Melilla obstáculo para tomar las determinaciones que el Gobierno y el mando juzgaron en todo momento como convenientes. Es buena prueba, que á raíz de iniciar aquellas gestiones, decidió el General Marina, de acuerdo con el Gobierno del Sr. Maura, realizar en fin de  Octubre algunas operaciones modestas para tantear el  estado de ánimo de los moros, ocupando por segunda vez Hidúm, con lo que se cerraba definitivamente la península de Tres Forcas, y estableciendo nuevo destacamento en las lomas de Agui-el-Nerlash en el frente Norte del Gurugú, para la mayor seguridad del campo exterior de la plaza, y aunque a conocimiento del Bachir llegaron aquellos planes militares, y parece manifestó deseo de que se suspendieran esperando la sumisión, para nada fue atendido.

TORCY .- La españoles en Marruecos . P. 148-149

Para los miembros del cuerpo expedicionario que veían más allá de las preocupaciones de la hora presente y para los amigos, de España, que desde fuera seguían con interés y simpatía la lucha valientemente sostenida por su Ejército contra la barbarie y anarquía rifeñas, fué una sorpresa, acompañada de un verdadero desencanto saber, inopinadamente, el embarque en Tánger, el 21 Octubre, sobre un barco de guerra español, de una misión enviada á Melilla por el sultán Mulai Hafid, con el fin de tratar de poner fin al conflicto hispano-marroquí. Pero, por asombroso que pareciera que el gobierno del rey consintiese en dejar ó en hacer intervenir al Majzen en el arreglo de un asunto que había tenido á honor entablar sólo y sin admitir que nadie le discutiese sus agravios, era más sorprendente aún que creyese posible tratar seriamente de paz, sobre la base de éxitos militares aún tan incompletos.
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  MELILLA  
     
  Social
       
   

CRÓNICA ARTILLERA.-P.6-7
No hemos de desaprovechar la ocasión que se nos presenta de alabar como se merecen los esfuerzos realizados, con patriotismo admirable, por los elementos civiles de Melilla, que facilitaban á porfía sus carruajes y caballos para suplir las deficiencias de los primeros momentos, consecuentes á lo inesperado de la agresión sufrida, brindándose á transportar heridos y municiones; rasgos son éstos dignos del aplauso y gratitud de la nación entera, y más meritorios por las circunstancias en que, con unánime entusiasmo, se realizaban diariamente.

 

 

Melilla, entrada a la calle General Chacel,
hoy Avenida (1909)

 

 
     
 

COLOMBINE.- En la guerra. P.213
(novelado) Los paisanos, a retaguardia, avanzaban con denuedo; unos, llevados del ardor de defender a los españoles, empuñaban los fusiles abandonados en el suelo, y parapetados detrás de una piedra disparaban sobre los moros; otros se metían en la línea de fuego, deseosos de prestar auxilio a los soldados, llevándoles municiones o botijos de agua.

LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA D. 22-7-1909. Jueves. Informes de Málaga 
MALAGA (Miércoles, tarde). Ha llegado el vapor transatlántico Cataluña, que salió de Melilla a las 9 de la noche.

Me he avistado con algunos de los pasajeros que en el barco han venido, y estos traen impresiones muy pesimistas.

El propio capitán del Cataluña, según las referencias, estuvo dudando si telegrafiaría o no a la gerencia de la Transatlántica para que le concediese permiso para permanecer en la rada de Melilla a la expectativa por si era necesario.

Al anochecer comenzase a oír fuego de cañón, que luego se generalizó, siendo terrible e incesante cuando el Cataluña zarpó.

En el Menorquín también han llegado varios vecinos de Melilla, y los cuales, en sus conversaciones y en el modo de pintar la situación, reflejan el estado de verdadera angustia que siente la plaza.

Del comportamiento de las tropas todos hacen grandísimos elogios.

A cada momento circulan por Melilla noticias que causan grande alarma; pero de las que, como es consiguiente, se precisa ponerlas en cuarentena.

Cuantas familias habitan en los barrios exteriores de Reina Victoria, Polígono y Buen Acuerdo, viven en constante alarma, temiendo una agresión nocturna, aunque están defendidos por los fuertes exteriores  y por las patrullas, que ahora, como en todo tiempo, recorren el campo, apenas anochece.

También se han refugiado en el interior de la plaza  muchos hebreos de los que viven en el barrio judío y en las casas de los barrios extremos.

Son bastantes los que han embarcado, trasladándose a Tánger y otros puntos.
Continuamente se presencian en las calles escenas tristísimas, sobre todo a la llegada de los convoyes.

       
   

ALARCÓN.- Melilla. 1909 P. 273
(Agosto 1909)  A bordo del Cabo San Antonio han llegado a Melilla 100 trabajadores españoles. Hombres menesterosos, sin duda, y en su aspecto lo revelan; parece que allá en su tierra no veían tan claro como se desea el problema de vivir, que tal vez se les planteara rodeado de penalidades y fatigas. El hecho es que esos españoles  han supuesto que en la guerra todo es trajín y movimiento, y  que en Melilla, en guerra, había plaza, pan y trabajo para todos, y sin más informarse ni medir las consecuencias, vendieron lo poco que tenían, se echaron el hato a la espalda y se encaminaron al vapor que los había de conducir hasta aquí. Y el barco tomó tierra en la rada y los obreros comenzaron a desembarcar con una luz de esperanza en sus rostros curtidos por la fatiga del trabajo.

Ese día de desembarco, uno de los mil problemas que se presentan a la resolución inmediata y urgente del jefe de la policía, teniente  Gerardo Alemán, fue la llegada, cuidado y vigilancia de los 100 nuevos habitantes de Melilla.

  Paisanos conduciendo heridos
(La Ilustración Española y Americana)
 
   
 

Censo de Melilla, 31 de diciembre 1909

 
 

¿Hay trabajo actualmente para 100 hombres más de buena voluntad?  Lo hay, desde luego.

No hay más que recorrer la Marina para deducir la necesidad de brazos; los necesita el estado y los necesita también el comercio. Esta segunda demanda de hombres es la más importante para nosotros, ahora que los servicios militares tienen prontamente lo que necesitan por su previsión y por los recursos extremos que les facilita la ley. En el desembarco y transporte se han empleado hasta 100 obreros, trabajando día y noche, cobrando de  4 a 6 pesetas de jornal sencillo en las horas de sol, y doble en las horas de la noche.
El obstáculo está en la contratación particular.

EL TELEGRAMA D. 30-10-1909. NOTICIAS VARIAS. Obreros
También llegaron ayer gran número de obreros, que faltos de trabajo en la Península, vienen aquí confiados en que han de encontrarlo.

Como ha sucedido en recientes ocasiones, muchos de aquellos tuvieron que regresar a sus casas, por no encontrar colocación.

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  Barrio del Tesosillo.
       
   

MARTINEZ, Francisco.-Por los que lloran. (Apuntes de la guerra).1910.P.195-197

La aglomeración de braceros en Melilla y la falta de viviendas en que alojarlos, me obligó á establecer un campamento para obreros. El día en que lo inauguré dije á los mismos, señalando una colina inmediata: «El que ahí haga una casa, es dueño de ella; allí tenéis la piedra, gratuitamente podéis tomarla (la cantera dista unos 400 metros); pero ésta es la rasante: ya veis que hay mucho que desmontar; á los primeros que hagan la obra de albañilería les serán regaladas algunas vigas, puertas ó ventanas.»

 

El campamento obrero se comenzó a
levantar, sobre la zona  que se observa
en la fotografía, el 21 de enero de 1910,
y sobre la que, en el mismo año, surgiría
el barrio del Tesorillo.

 

 
 

Cuando me separé de ellos, un señor de los de mi acompañamiento me dijo: «Les pone usted una cucaña muy alta, muy gorda y muy ensebada, á la punta de la cual les coloca, es cierto, un buen premio: ninguno hará el tonto intento de treparla.» Pensé, lo confieso, que tenía razón.

Pues bien; siete empezaron á edificar inmediatamente, y lo afirmo: las veinte familias ocupantes de las veinte tiendas de campaña allí establecidas, serán veinte familias propietarias antes de finalizar el año. Si algo economizan de sus modestos jornales, en materiales para su casa lo emplean, no en vino. Regresan del trabajo que les proporciona el sustento, y no descansan: trabajan en sus casas. Sus mujeres, en vez de chismorrear en los ratos de ocio, ayudan á sus maridos; los hijos acarrean piedras, hacen las mezclas, contribuyendo, y no poco, á la obra; todos sudan, todos pasan fatigas; pero todos obtendrán compensación, todos triunfarán, todos lograrán realizar su propósito.

¡Nueva Jauja! dirán algunos al leer esto y se sonreirán burlonamente.
¿Sí? Pues les invito á que visiten el cerro de «El Tesorillo», seguro de que trocarán su burlona risa por otra más simpática, la bondadosa, que produce el deber (que no es virtud en este caso) de la caridad practicada, la fe, sentida y la esperanza realizada.

En tierra de fatalistas ocurre esto: ¡qué lección para los que niegan el libre albedrío y desconocen lo mucho que puede la voluntad! Y ¿quiénes lo realizan? Unos pobres de España (la tierra del pesimismo, peor que el fatalismo). ¡Qué otra lección! De ella deducen que nuestro pueblo puede mucho; sólo necesita ideales. Dárselos, y con poca, muy poca ayuda, los perseguirá y realizará.

Clases directoras, dárselos, repito. Pensad que vuestros brazos no sirven para realizar lo que realizan los de los dirigidos, y en que, por lo tanto, si no hacéis lo primero, sois inútiles, y los inútiles son perjudiciales.

Salvador Arizón
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  Economia
       
   

LOBERA.- El problema rifeño. 1909
Mientras el Pretendiente fue dueño del Rif, pudimos dar largas al problema rifeño; alejado hoy de estos territorios, no admite demoras ni dilaciones. La nueva peligrosa fase en que ha entrado, exige abordarlo de frente y sin desmayos.

En la Península no preocupa, porque se ignora su trascendencia; mas es opinión unánime de cuantos lo han estudiado de cerca que la peor de las soluciones sería no acometerlo con firme y prudentísima resolución.

 

Melilla, mercado cubierto del Mantelete (1904)

 

 
 

El país aplaude la conducta reflexiva y sensata del Gobierno en la cuestión de Casablanca, pero de igual modo aplaudirá cuanto tienda á defender y acrecentar los intereses nacionales en estas posesiones norteafricanas.

Si el problema rifeño se encerrase en las explotaciones mineras, podría discutirse la conveniencia de abordarlo; pero el problema rifeño es algo más vasto y de mayor importancia, como llevo dicho, que no afecta á una ó dos entidades, sino á muchas, y, lo que tiene más importancia, está íntimamente relacionado con el buen nombre de España en estos territorios.

Quienes todo lo empequeñecen, aquellos que desconocen la realidad de las cosas, alteran los términos de la cuestión y presentan el asunto de las minas como base del problema, siendo así que sólo es un accidente.
A la sombra del tráfico que por Melilla hace, viven muchos centenares de familias españolas; capitales nacionales, antes timoratos, afluyen, dispuestos á emprender negocios pesqueros é industriales; las mismas empresas Mineras atrajeron bastantes obreros, y, con la esperanza que hacían concebir, implantáronse pequeñas industrias; la propiedad adquirió extraordinario impulso ante el rápido crecimiento de población -  hoy cuenta 16.796 almas—, siendo buena muestra los hermosos barrios de Alfonso XIII y Reina Victoria; en una palabra, Melilla se desarrollaba y hacía concebir para España halagadoras esperanzas.

La actividad que comenzaba á surgir, la plétora dé vida que había antes de los sucesos de Beni-Bui-Frur, háse trocado en paralización y muerte. Los comerciantes no venden, las caravanas no concurren al mercado, temerosas de la anarquía que reina en el Rif; centenares de obreros huelgan y hasta las obras urbanas sufren las consecuencias del malestar general. De seguir esta crisis, quebrarán los comerciantes, buscarán otros aires los hebreos y emigrarán los obreros.

Lo que aquí se dilucida no es sólo la garantía de los trabajos de dos empresas, sino la protección de muchos intereses creados que tienen derecho á que se les proteja.

Razones políticas de otro orden aconsejan que el Rif no quede de nuevo cerrado á la penetración europea, cual quieren los fanáticos que laboran por levantar las murallas seculares que á fuerza de perseverancia logramos destruir.

Aunque quisiéramos cerrar los ojos á la realidad y dejásemos transcurrir impasibles los acontecimientos; aun cuando nos resignáramos á perder lo ganado y á ver por los suelos la influencia adquirida á costa de tanto esfuerzo, posible es que nos despertaran invocando el acta de Algeciras.

No olvidemos que hay en el Rif regiones ricas en yacimientos metalíferos, que avivan la codicia de sindicatos extranjeros.
El país, por temores infundados de complicaciones que es casi seguro no habrían de surgir, no puede querer que queden en el desamparo grandes intereses nacionales de vida muy robusta; antes al contrario, de estar en antecedentes, pediría se garantizaran, acometiendo el problema con enérgica resolución.

Nuestras plazas africanas no pueden vivir, como antaño, á merced de agitadores que en provecho propio excitan el fanatismo de las kábilas, ni cabe admitir en estos tiempos que se ponga dique á la expansión española. Es vejatorio que unos cuantos harapientos, violando todos los pactos internacionales, prohíban á los españoles internarse en su campo.

En suma, la misión de policía que á España se ha confiado en el Rif exija que cese la anarquía, y los grandes intereses que hemos creado en Melilla piden que la nación les proteja.

¿Qué son los intereses nacionales sino la suma de los intereses particulares?

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El Puerto

       
   

GALLEGO.- La campaña del Rif.  P. 75-77

…sin que quepa la misma benevolencia con las condiciones del puerto, pues ya pudo el Gobierno tocar bien de cerca, el 1893,  lo que supone la carencia absoluta de elementos disponibles para el desembarque de ganado, material y hasta de personal abundante,, y mejorar más aceleradamente tan deplorable situación de una plaza de guerra en los diez y seis años transcurridos desde aquella fecha hasta la actual campaña. Careciendo Melilla aun de puerto, queda cerrada su comunicación marítima, tan pronto como  se inician los, vientos del primer cuadrante (levante), que, soplan como promedio 150 días al año, y exigen a los barcos ir á buscar refugio en  las islas Chafarinas. Además,  en todo tiempo los buques tienen que quedar próximamente á una milla de los muelles, lo que retrasa los embarques y desembarques, sobre todo del ganado y del material, que tienen que acomodarse en lanchones y remolcarse. Ni el número de lanchones disponibles, ni el de grúas para la descarga era el necesario para el inusitado movimiento que supone la existencia en Melilla de un ejército de 40.000 hombres promedio del que ha albergado en los cuatro meses de máximos contingentes, y respecto

 

Muelle civil o del comercio (1909)

 
   
 

Muelle militar .Desembarco de la
3ª Brigada Mixta, de Cataluña
(La Ilustración Española y Americana)

 
 

de los muelles, basta indicar que durante toda la campaña y primeros, meses de la ocupación, tanto el denominado muelle militar como el civil (ninguno de los dos tiene 40 metros de longitud), han estado, constantemente repletos de mercancías, algunas de las cuales, como las sacas de paja, la harina y la leña, las apilaba Administración Militar en los mismos muelles y pequeños espacios libres, formando inmensos depósitos de 10 y 12 metros de altura que muy imperfectamente podían protegerse con encerados de los efectos de las lluvias. Sólo á la ímproba labor personal desarrollada por el General Arizón, acertadamente secundado por el Comandante del puerto y á los por todos conceptos relevantes servicios de la Compañía de mar, se debe el que el aprovisionamiento de las tropas.no sufriera grandes perturbaciones, y el que los `embarques y desembarques de los Cuerpos hayan podido llevarse constantemente á cabo con orden y relativa celeridad. No obstante, los muelles encontrábanse con frecuencia obturados, á pesar de trabajarse en ellos día y noche.para despejarlos de mercancías, y de  penetrar hasta los mismos el pequeño ferrocarril de las obras del puerto.

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  Correos
       
   

NOEL.-Notas...1910.P.218

Llega el correo cuando el sol se ha ocultado. Es muy tibio y muy dulce el airecillo que corre; quisiera que aireara mi cerebro y mi corazón. Los sargentos han desparramado el montón de las joyas en el suelo y los soldados forman un apretadísimo corro. Explotan en el silencio los felices nombres y vuelan los sobres por las cabezas. Váse el agraciado lejos de allí, á un lugar solitario, donde pueda sin testigos ni interrupciones dar de comer al corazón. El alborozo y el regocijo encantan y aturden. Un soldado que no sabe leer, me busca; es una carta de mujer…

 

Dictando una carta
  (ACTUALIDADES)

 
     
   

GARCIALAVIN.-La guerra...1911.P.167-168
El postal, aunque no indispensable, es conveniente sea establecido; lleva á los que combaten un recuerdo de los que aman, y esto, diga quien diga lo contrario, es de un gran efecto y ayuda á pasar los malos tragos, pensando en la entrada triunfal que al regreso se vislumbra.

Es alegría fugaz, pero alegría fuerte y sana.
La hora de más animación, aquella en que nuestros campamentos de Melilla cambiaban por completo su aspecto, era la de llegada de correspondencia.

De todas partes acudían jefes, oficiales y tropa, corriendo, riendo, saltando gozosos, esperando el momento en que fueran descargadas á la puerta de la tienda de correos las sacas que una hora antes ya habían reconocido con los gemelos por sus rayas rojas, en el convoy que á lo lejos avanzaba.

 

La carta a la familia
(NUEVO MUNDO)

 
 

¿Será preciso decir que jamás el personal á este servicio destinado consiguió hacer el reparto?

¡Vivos están aún los incansables Federico Leal  é Iglesias, dignísimos oficiales del Cuerpo de Correos, para recibir las expresiones de agradecimiento de todas las fuerzas que operaron en el sector Oriental!

De día, de noche, con sol u luz artificial, cien voluntarios, soldados y oficiales, vaciaban los paquetes, agrupaban las cartas por cuerpos; las entregaban á los brigadas y en diez minutos el inmenso grupo había desaparecido, fraccionándose en otros más pequeños é individuos sueltos, que gozosos leían aquellos perfumes del hogar que entre papeles enviaban madres, novias y hermanas, aquellas noticias de los amigos que esperaban el regreso de las tropas para colmarlas de agasajos.

RUIZ ALBENIZ.- La carga de Taxdirt.1914.P.178
Ni se durmió aquella noche, ni nadie esperó el toque de diana para estar dispuesto. De aquellos miles de hombres aprestados á la lucha, no quedó uno solo que por un momento, aislándose del bullicio general, no se recogiera en melodía de recuerdos queridos, y con pulso febril no escribiese dos líneas, á la madre, al hijo, al hermano de allá, de España. La estafeta de Melilla el 20 de Septiembre embarcó en el Ciudad de Mahón, ciento once mil envíos postales para la Península. ¿Qué carta de aquellas no llevaría entre frases de contento, de ardoroso patriotismo, de aliento heroico, un adiós patético, escrito, pensando en que quizás podría ser el último? La víspera de una gran batalla el soldado hace testamento de sus amores...

COLOMBINE.- En la guerra.1989.P.189-190
Los días de llegada los carteros de los regimientos acudían temprano al muelle, ansiosos de ver entrar el Mahón, el Velarde o El Cisne, que les llevaban las noticias esperadas como bálsamo bienhechor entre las zozobras de la campaña. Cuando el mar picado por el Levante no dejaba desembarcar, se apoderaba de todos una gran angustia. Se tomaban botes para ir a bordo a llevar o buscar noticias, maldiciendo el abandono de los que durante tantos años de posesión no habían dotado de un puerto a Melilla. La gente se agrupaba a la orilla del agua, entre la balumba de mercancías, el ir y venir de muchos judíos, de trabajadores, y el entrecruzamiento peligroso de carros y vagonetas.

En cuanto desembarcaban el correo, la multitud corría a la plaza. Los empleados no podían dar abasto. Se volcaban sacas de cartas a todo lo largo de la estrecha y corta calle del Correo, y desde la puerta de éste a la redacción de El Telegrama del Rif se formaban grupos de soldados que buscaban ansiosos las cartas de sus batallones. Jamás se perdía ninguna por culpa de estos ayudantes. Las tocaban con respeto. ¿Quién era capaz de calcular todo el amor, toda la inquietud, toda la angustia que se encerraba en aquellas cartas? Parecía percibirse en ellas las palpitaciones de las almas. Un día de retraso, unas horas, y quizás ya no las leería el destinatario.

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Campamento de refugiados

       
   

CENTAÑO, José y ECHAGÜE, Francisco.- Memoria sobre Argelia y Marruecos. (Mecanografiado, 31-10-1906) .P.114
Séanos sin embargo permitido exponer  algunas consideraciones acerca de la conveniencia, significada por el actual Gobernador (General Marina), de pedir al Majzen el inmediato abono de los cuantiosos gastos que en su favor y con su conocimiento y aquiescencia venimos realizando para subvenir al alojamiento y manutención de los numerosos contingentes de moros y judíos fieles al Sultán que en nuestro campo de Melilla han buscado y obtenido refugio y protección contra las persecuciones y atropellos ejercidos sobre unos y otros por los partidarios del Pretendiente  marroquí. Estos gastos, cuyo importe total puede computarse ya elevado a varios millones de pesetas, y cuyo pago inmediato en efectivo rehuiría muy gustosamente el Gobierno imperial si se le ofreciera el medio de sustituirlo por concesiones de otra especie más al alcance de sus apuros económicos, podrían ser salvados, como el citado Gobernador propone, a cambio de la autorización de extender nuestra frontera de Melilla hacia la Mar Chica hasta el promontorio del Atalayón, que la domina en toda su amplitud.

 

Campamento de refugiados de Camellos
(ACTUALIDADES)

 
 
Campamento de refugiados: preparando la torta de cebada
 
 


ALBENIZ.- El Rif.1912.P.34-35
Gran parte de estos comerciantes indígenas ( vendedores de productos del campo y de tabaco) no proceden de las kabilas; habitan en el llamado “Campamento de refugiados” situado a la altura del fuerte de Camellos, entre este y el de Alfonso XIII. Forman el campamento algunas tiendas de campaña, un centenar de algo que pudiéramos llamar benévolamente casitas de piedra y barro, pero que son verdaderas cuevas  propias solo de animales salvajes, medio hundidas en el suelo y sin más ventilación que la puerta irregular que les sirve de entrada. En cambio , el interior es perfectamente agradable: con muretes  de barrio de medio metro de altura, blanqueados con toda pulcritud, dividen su casa los indígenas en alcobas, comedor, taller y baño, el imprescindible baño moruno, en el que nunca entró el agua y sirve solo para la espulgación colectiva.

Encargado de mantener el orden en el campamento es un cabo o principal de la tribu; este nombramiento recayó durante largo tiempo sobre un indígena muy leal a España y que prestó en la última guerra grandes servicios como práctico: Mohamed ben Hamir

Aún después de desaparecido el Roghi del Riff, los refugiados siguen en su campamento. Los hombres se dedican al comercio de tabaco de contrabando; las mujeres tejen chilabas pardas, cardan e hilan y se encargan de todo el menaje doméstico. El teniente de la policía indígena ejerce el cargo de prefecto de la policía en este barrio y un tribunal de rifeños entiende en los asuntos de índole civil que surgen en el campamento de refugiados.

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  PRENSA  
     
  Prensa Nacional
       
   

ASHMEAD BARTLETT.-The passing of the Sheerifian...1910.P.411
(traducción de F. Saro)
(Finales de agosto).A la mañana siguiente las lamentables noticias que nos comunicaron  fueron que el general Marina  había dictado órdenes  para que no se permitiera a los corresponsales  permanecer en las líneas avanzadas  durante la noche, aunque podían estar allí todo el día  y acompañar a las columnas por el campo. La razón de esta orden  no estaba de ningún modo dirigida  contra nosotros, sino que fue necesaria  para impedir la llegada al frente  de una multitud de corresponsales españoles  sin experiencia, sin caballos y sin tiendas, y que producían una general molestia. Puede imaginarse  fácilmente  que habiéndonos acabado de asentar recientemente en el Zoco del Arbaa no estábamos entusiasmados  del todo con tener que empaquetar y volver a la Restinga.

 

Campúa, Peris Mencheta y el general Tovar, en Camellos

 
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Extranjera

       
   

URQUIJO.-La campaña...1909.P.254-255
He hablado de los periodistas en Melilla y quiero dedicar unos renglones á los representantes de la prensa extranjera, á los inteligentísimos redactores de The Times, de Daily Cronicle, de Daily Express, de Le Petit Journal, Le Journal, etcétera; etc. Todos, han tenido para España y para su valeroso Ejército una frase de admiración.

Ninguno ha publicado referencias  inexactas ni  hecho comentarios tendenciosos. Bien puede decirse que se han ajustado á la verdad, y si alguna vez, gracias á poderosos medios de empresa, han burlado bonitamente la censura, no ha sido para denigrarnos y escarnecernos, sino para referir hechos tal y como ocurrieron.

Sólo un diario francés, faltando la verdad y dando un raro mentís á la hidalguía francesa, publicó un artículo incalificable, que por añadidura aparecía firmado con pseudónimo, siendo el pseudónimo un apellido español: Villar. Por razones de buen gusto no transcribo parte del hispanófobo trabajo, redactado sin duda alguna en Melilla y por persona conocedora de la plaza. El teniente de la Guardia civil, señor Alemán; procuró por todos los medios dar con el autor de  aquella infamia; pero sus esfuerzos resultaron inútiles. Por cierto que ese mismo periódico comunicaba entonces lo que después se desmintió: la guerra de España con el Mogreb. Para dar una idea de cómo se han documentado los periodistas extranjeros que han ido á Melilla, basta un detalle: En el combate del 20 de Septiembre dos periodistas ingleses perdieron sus caballos, muertos por las balas rifeñas. En la toma del zoco de El Arba estuvieron en sitios peligrosísimos, y no han sido ellos los últimos en visitar el barranco del Lobo.

(Fernando de Urquijo, de El Globo, estuvo en Melilla durante los meses de agosto y septiembre)

 

 

 Capitán Ellis Ashmead-Bartlett,
Corresponsal de guerra inglés

 
   
 

Capitán Granville Fortescue,
Corresponsal de guerra norteamericano

 
       
 

MART, A .- Geografía del Imperio Marroquí . 1911.P. 37
A consecuencia del combate del 27 de julio, por no citar otros muchos , el encabezamiento de los periódicos franceses aparecía con enormes títulos  en los que se leían cosas como esta : “ El Desastre de Melilla . Un general y numerosos coroneles y oficiales muertos . Más de 1.000 soldados muertos . Más de 3.000 soldados heridos . Melilla sitiada. Situación insostenible .”. ¿No es esto vergonzoso de la parte de una nación amiga, hermana y aliada?

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  El Telegrama del Rif
       
   

EL TELEGRAMA DEL RIF

EL TELEGRAMA. D.4-8-1909.
Con el  convoy que ayer salió para las posiciones fue el vendedor de este periódico, López, el cual pregonaba El Telegrama en medio de las balas y entre las descargas de la fusilería.

ESPAÑA NUEVA.-D.10-8-1909
...El Telegrama del Rif, periódico que aquí ve la luz del día sin previa censura, ya que todos sus redactores son amigos del Gobierno...

 

Comida ofrecida a la Prensa por El Telegrama del Rif en el fuerte Camellos;
En primer plano, de pie, Cándido Lobera.

 

 
     
 


EL TELEGRAMA D. 20-10-1909. NOTICIAS VARIAS .La sección árabe
Al fin hemos podido vencer las dificultades que se oponían a la publicación de la sección y del número árabe.
Cuantas gestiones realizamos para traer a Melilla un taleb que sustituyera al difunto Gomari  y Abd-el-Krim resultaron infructuosas.

Hoy ya colabora en EL TELEGRAMA DEL RIF uno muy ilustrado, y podremos divulgar en las ciudades marroquíes los fines que nos animan al intervenir en el Rif  y, de paso, destruir las noticias tendenciosas publicadas por varios periódicos arábigos.

De ello trata el texto árabe inserto en otro lugar.
(El Gomari, intérprete práctico del Gobierno Militar y redactor de El Telegrama del Rif, fue muerto durante las operaciones de julio; según versión de Francisco Carcaño –Melilla. Rifeñerías-, por un oficial que le confundió con un enemigo; según otra versión que circulaba entre la tropa, por un machetazo que le dio un soldado bisoño.

Mohammed ben Abdelkrim el Khatabi, se fue de vacaciones de verano a su pueblo, Axdir, cuando comenzaban las operaciones, evitando de esa forma, como volvería a suceder en la Campaña del Kert, tener que tomar posición ante los hechos)

ESPAÑA NUEVA.-D.23-10-1909.
El Telegrama del Rif. Este periódico está escrito por militares afectos a la persona  del General Marina; es como si dijéramos, la Gaceta de Melilla; al través de sus líneas y galeradas se piensa y escribe, y todos los corresponsales, tanto madrileños como de provincias, esperan su salida todas las tardes para sujetar a él sus informaciones y telegrafiarlas según el criterio mantenido por el que pudiéramos llamar "órgano de Cámara".

NOEL.- Notas...1910.P.272
Por las mañanas voceaban cerca de las tiendas El Telegrama del Rif, que los soldados compraban con  ansia; he ahí su único libro de campaña.

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  Cinematógrafo
       
   

ASHMEAD.-The passing...1910.P.392,435 (traducción de F. Saro)
P. 392. Al día siguiente de mi llegada a Melilla el coronel Lewis, Fortescue y yo íbamos en el tren  puesto que nuestros caballos no habían llegado aún. El enemigo estaba, me alegra decirlo, tomándose un día de descanso, por  lo que apenas importunaba. Pero desperdiciaron  una buena oportunidad ya que el punto más expuesto  de la vía estaba cortado y nos hicieron bajar y alinearnos a lo largo del terraplén,  en actitud defensiva,  mientras el cinematógrafo tomaba películas de esta parodia guerrera. Más tarde  ví algo de esto  reproducido en los periódicos  ilustrados españoles  bajo títulos  como  “Heroica defensa del tren” o “Nuestros bravos soldados repelen un ataque repentino“. Los españoles conservan  en su carácter una  buena cantidad de infantilismo. Adoran lo heroico en el combate, y si no pueden conseguir el artículo auténtico  se quedan muy contentos con un sucedáneo parecido al que he señalado.

 

El cinematógrafo en Melilla.

 
 

P. 435. En la tarde del 19 visité su batallón (el del bizarro coronel Burgeyte) y encontré a Gibbs formando en orden de marcha, sudando profusamente  y con un extremado mal humor. Maldecía a España y su sistema militar. Me dijo que aquella tarde él y sus valientes compañeros habían pasado revista durante tres horas. Al principio pensaban que aquel mismo día se sumarían al avance y todos llevaban su pesada tarea con la rapidez y el entusiasmo que solamente se produce  ante la expectativa de un rápido encuentro con el enemigo. Durante dos horas aguardaron bajo el tórrido sol sin  que ocurriera nada, aunque soportaron despreocupada y alegremente  sus sesenta y pico libras de equipo. Después se les informó de que la jornada de trabajo consistía en una nueva inspección  por parte del jefe de su brigada. Pero el general no vino y al cabo de dos horas y media hizo su aparición el inevitable cinematógrafo, y Gibbs y sus  bizarros compañeros  fueron obligados, durante la hora siguiente,  a lucirse delante de aquel, de forma que el público español  tuviera un fiel y gráfico informe, tanto en las salas de proyección  como en las revistas ilustradas  que aparecerían a la semana siguiente, de lo que harían una vez que realmente se encontraran en el campo con el enemigo. Iniciaron el ataque en orden de guerrilla, la línea de fuego fue reforzada y se ajustaron las bayonetas. En el momento crítico, cuando se alcanzó un punto decisivo – para el cinematógrafo – los oficiales sacaron sus sables, los hombres fijaron sus oxidadas bayonetas  y con ensordecedores vivas , el batallón , conducido por el valiente Burgeyte, avanzó sobre aquel  puntual supervisor  del heroísmo en la guerra.

No sorprende, pues, que más tarde, cuando me encontré a Gibbs, que había  abandonado su servicio en el campo durante aquel entrañable combate  y que había representado aquí  a la raza anglosajona, sintiera como un pequeño agravio el que pudiera ser convocado para contratar una gira con un teatro de variedades ibérico.

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  PERSONAS  
     

 

Políticos

     
 

ANTONIO MAURA

 
Antonio Maura, presidente del Gobierno
 

EL TELEGRAMA D. 20-10-1909 .

Discurso de Maura en el Congreso
Cuando se levanta el Presidente del Consejo, se hace profundo silencio en la sala.

Dice que el gobierno ha cumplido sigue y seguirá cumpliendo con su deber y sólo se retirará del banco azul, cuando crea que no es útil al país.

Excita á olvidar contiendas para que pueda meditarse en lo que hay mis alto y más hondo.


Relata las medidas que se adoptaron antes de los sucesos.

 

 

   
 

Dice que fuimos á Melilla en vista de que el Sultán seguía sin cumplir los tratados, encontrándonos en el dilema de intervenir para castigar la agresión á los trabajadores, ó ir al suicidio.
Y añade:— Vino el conflicto pero nosotros no lo provocamos.

Alude á las gestiones que cerca del Sultán se realizan para que termine la cuestión de Alhucemas y no nos obligue á intervenir como en Melilla.

Dirigiéndose a las minorías, les dice: —.¿Por que no protestasteis cuando ocupóse Restinga y Cabo de Agua?.
Respecto a lo de Barcelona se conduele de que tan pronto hubo necesidad de reforzar las guarniciones de África, comenzaron  a agitarse los antimilitaristas diciendo que se iban á defender intereses particulares. Aprovecharon la salida de tropas para realizar una obra de anarquismo.
Se dirige a Moret y le dice que no está ni estará  en el poder sino mientras le apoye la opinión y que no debe ocultársele  que es tan grave retrasar la salida de un gobierno como efectuarla á destiempo.

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CONDE DE  ROMANONES

 
Conde de Romanones
(NUEVO MUNDO, 1906)
 

ESPAÑA NUEVA. D. 21-7-1909. HISTORIA DE UNAS MINAS. OYENDO A ROMANONES. LA VERDAD DE LOS HECHOS
 
Todo cuánta se digo ahora acerca de las minas del Riff sabe a poco á los españoles. Allí se desarrolla la épica lucha  cuyos prodigios de heroísmo revelan que el espíritu nacionalcontinúa siendo el mismo. Allí se renuevan las combates desesperados que hicieron memorable le guerra del 59 y se plantea entoda su totalidad el más pavoroso problema suscitado a España desde hace siglos, y junto cual parecen cosas de poco momento los combates terrestres de la guerra hispano-yanqui. Teniéndolo en cuenta, y presumiendo que nadie parece más indicado que el conde de Romanones para enterar a la Nación acerca de las minas famosas y .cuantocon ellas se relaciona, procuramos ampliar los datos que nos  proporcionara tres días antes del primer combate de Melilla y que aparecieron entoncesen nuestras columnas.

 

 

 
     
 

Bastó una insinuación  nuestra para que el ministro liberal accediese gustosa y rápidamente á nuestros deseos.

Yo ansiaba--nos dijo el conde—hablar claramente al país. Si estuvieran abiertas las Cortes, allí diría,  sobre poco más o menos, lo que hoy digo para España Nueva. Les ataques no me duelen cuando son justos. Los hombres políticos estamos sujetos á la censura de nuestros actos, y lo que a unos se les antojasuperlativamente bueno á otros les parece malode remate. Poro no es este el caso.  A mí se me combate ahora con injusticia, no por mala intención, por perfidia, nada de eso, sinopor desconocimiento de los hechos, por confusión de noticias. Y para que cese esto y se conozcan el problema planteado por las minas y mi intervención en él, haré breve y sincero relato de todo.

Hace algún tiempo se me presentó un ingeniero francés pidiéndome una carta de presentación para el general Marina. Era este favor insignificante y lo concedí gustoso. Marchóa Melilla, y apoco me escribían de allí noticiándome haberse presentado como mensajero mío y encargado de mis negocios. Supe también que iba para ciertos negocios mineros, y entonces se me ocurrió que era empeño patriótica no dejar en manos extranjeras lo que para España podía ser imponderable elemento de riqueza.

Envié a Melilla, Tetuán, Ceuta y sus aledaños dos ingenieros, amigos míos. Fruto de su viaje fue una Memoria donde se puntualizaba le esplendidez de los colosales tesoros mineros de aquella comarca y muy singularmente de las de Benibuifrur. Calcule usted. Montañas enormes de mineral riquísimo; tanta, que dan un rendimiento del 75 par 100 del peso bruto, cuando el de Bilbao no llega al 50. Tierras de aluvión al pie de esas montañas, donde la labor de siglos ha ido llevando mineral hasta el punto de dar un rendimiento de 45 por 100. Y todo ello a las puertos de Melilla, costando una peseta el acarreo de una tonelada de mineral, en tanto que cuesta el transporte del de Calasparra y otros puntos á la costa nueve pesetas.

Mi sangre de minero—toda mi familia se ha dedicado a la minería: yo soy el único político de ella—se inflamó ante aquel inmenso tesoro. Penséen los beneficios que reportaría á mi patria la explotación de las minas, y como entonces se hablaba mucho de penetración, pensé en hacerla.

Ese fue el primer yerro mío, que noblemente reconozco. Olvidé la situación de España. No tuve en cuenta que, en vez de servir nosotros para “penetraciones” en el extranjero, el extranjero nos «penetras, hasta el punto de que en Madrid, centro de España, y en la Puerta del Sol, centro de Madrid, vemos a las empresas extranjeras dueñas de los tranvías. Olvidé esto y di gran impulso á todo. Unido a Güell, Macpherson y Clemente Fernández, constituimos nuestra Sociedad, con un capital efectivo de dos millones.
  ***
 

Pronto empezaron las dificultades. Se había constituido en Madrid la Sociedad Norte Africana, que de española no más tiene elnombre, pues todo el capital es francés, y sólo es español su presidente, D. Antonio García Alix. Aquella Compañía tuvo más suerte que la nuestra. Resuelto antes su expediente comenzó a construir ese ferrocarril minero cuyas casetas atacan ahora los moros con tanta furia. El nuestro, merced á dificultades de tramitación, comenzó á construirse, cuando aquél estaba ya muy adelantado.

Aconteció por entonces que nuestro presidente, D. Miguel Villanueva, hizo un viaje a Melilla y vio las obras del ferrocarril francés, verdadero ferrocarril estratégico, cuyas casetas eran fortines, cuyos anchurosos terraplenes más parecían trincheras que otra cosa, y cuyas características, en suma, le hacían parecer un ferrocarril militar.

Y apenas desembarcado en Málaga, declaró Villanueva, a un periodista cuanto viera. Aquellas sus declaraciones causaron disgusto en ciertos elementos de Melilla y aun hubo ciertas gestiones  en que entendimos dos generales, el Sr. Rodrigáñez y yo. En fin, siguió todo adelante, pues á los franceses los apoyaban resueltamente el llamado grupo colonial que capitanea M. Etienne y otras personalidades que tienen residencia en Madrid. Los trabajos de ambas Compañías se desarrollaban tranquilamente. Parecía confirmarse una de mis deducciones, que es otro de mis  yerros La de creer que los 20 o 30.000 rifeños que van a Argelia a  la siega y ganan en varios días unas cuantas pesetas, con las  que viven miserablemente el resto del año, preferiría  ganar más, sin salir de su territorio. Mi cálculo fue exacto mientras duró la influencia del Roghi; pero las brutalidades de éste exasperaron a las kabilas, y más como protesta contra él,  que como síntoma de odio a nosotros, paralizaron  nuestras obras.

Aquello casi no tuvo importancia No maltrataron los moros a nuestros trabajadores y apenas si causaron grandes perjuicios en las obras. Lleváronse el material, que luego nos devolvieron en gran parte, y se contentaron con robarles unas dos o tres mil pesetas á los obreros españoles, á quienes enviaron a la plaza sin causarles otra molestia. Pero en seguida acometieron al Roghi.

Entonces, esto era allá á fines del año pasado, tanto el Roghi como sus enemigos carecían de municiones. El pretendiente quiso que España le auxiliase y prometió someter á los revoltosos si le facilitaban 30.000 cartuchos, cantidad más que suficiente, á su juicio, para dominar á sus enemigos, que no tendrían más allá de 10.000. No se le hizo caso,  y á poco tenia que huir a uña de caballo.

Con ello se suspendieran las obras de ambos ferrocarriles. Los franceses solicitaron que se les permitiera proseguir las del suyo sin necesidad de protección militar ni nada. Lo negó, muy cuerdamente, el general Marina; pero entonces llegó hasta el campo moro, procedente de Argelia, una expedición de gente del país, donde se sabe iban ingenieros disfrazados, Así las cosas, la casa Krupp y Manesman, el antiguo protector de Muley Haffid, quisieron comprarnos las minas y no accedimos a ello. Procuraron después asociarse a nosotros, y tampoco lo consiguieron.

Hay que fijarse en un detalle de suma transcendencia. La lucha industrial de Alemania e Inglaterra sobre el predominio de la fabricación siderúrgica parece inclinarse  en pro de la primera. Así, unas minas como éstas, equidistantes de Francia é Inglaterra, muy próximas a Italia, Turquía y España, pueden ser elemento de victoria para la nación que las posea. Francia, aliada de Inglaterra, tenía ya les suyas. Alemania, enemiga de Inglaterra, habla llegado tarde.

Seguía la agitación en el campo moro, libre de toda autoridad vigorosa, desde la  huida del Roghi. Viendo tal, y seguro yo de que sin paz no podía explotarse las minas, cuyo material estaría siempre expuesto á ser  destruido a cada paso, resolví separarme de la Sociedad minera. Así lo hice. En la primera ocasión propicia, esto es, cuando agotado  el capital efectivo de dos millones, se pidió á la casa Figueroa (porque es la .razón social, y no yo, la que intervino en el asunto), un dividendo de 500.000 pesetas, me negué á darlo. De esto hace ya algunos meses, y lo puedo probar con documentos.

Creía yo acabado todo, cuando supe que se había dispuesto que la Sociedad española reanudase las obras del ferrocarril. Poco tiempo después surgieron los sucesos que hoy lamenta España, y los kabileños, que un semestre antes apenas disponían de municiones, se presentan ahora pletóricos de ellas, así como vemos al Roghi, que también carecía antes de provisiones de guerra, encaminarse a Fez con balas y fusiles de sobra., ¿De dónde han salido? Este es el dato más extraño del asunto, sobre todo si se tiene en cuenta que los moros se presentan con cierto aspecto militar, que establecen en el Gurugú campamentos con tiendas—esto lo he leído hoy mismo---y que ejecutan movimientos combinados y envolventes. Sobre esto, que me llama tanto la atención, requiero yo la de todos.

Puedo asegurar que hace seis meses los kabileños carecían casi de medios de resistencia, y seguramente el primer sorprendido delo que ocurre será el general Marina, que estaba enterado por varios conductos seguros de lo que fue una realidad hasta hace muy  poco tiempo.

  ***
 

Esta es la verdad. Yo no tengo que ver nada con el ferrocarril ni con las minas; mas, con todo, para que no se extravíe la opinión, conviene decir que no es el ferrocarril español el que atacan los moros. El nuestro está muy poco adelantado en relación al francés.

Por éste circulan las máquinas de la Norte Africana, y en sus trenes van los refuerzos. ¿Qué pasará luego? No lo sé. Probablemente ya no proseguirán las obras de la Sociedad española, que, como digo, son poca cosa, por el retraso que ocasionó el expedienteo, más ágil para la Norte Africana, Sociedad que de española sólo tiene el nombre y el presidente del Consejo de Administración. Ahora, para lo que convenga, habrá que decir dos cosas: Maura se negó hace tiempo á proteger las obres del ferrocarril español, y la Sociedad no volvió a solicitar de él nada, como no reclamó luego que se le dejara proseguir sus trabajos. Esto es lo primero que ha de consignarse. Lo segundo es que una Sociedad extranjera, llamada Union de mines marocaines, tiene pertenencias en Ceuta y Tetuán, y no ha desistido de explotarlas.

  ***
 

Y dicho esto, dio por terminada la entrevista, en la cual, como se ha visto, expuso el conde puntos de vista en los que ha de ahondar el lector por entre los líneas en que los desarrollamos con toda la prudencia que el caso demanda.

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Militares

     

 


 

José Marina Vega

   

JOSÉ MARINA VEGA

ALBENIZ.-La verdad de la guerra.1909.P.55-56

El general Marina.

Como siempre ocurre, el general en jefe del ejército de operaciones del Rif fue, es y será persona muy discutida.

En este país de hombres inquietos, en que la controversia es dogma y la crítica norma de la vida, no podía por menos que suscitar largas discusiones la forma de desarrollarse la campaña y la aptitud del general en jefe.

 

José Marina Vega

   
 

Hablando del general Marina, el pueblo español recorre todos los extremos: desde el calificar al digno jefe de perfecta nulidad, hasta compararlo con los más grandes capitanes de la historia mundial. Y como en todo, en esto cabe un término medio prudencial, que, sin radicalismos en pro ni en contra, da la medida exacta de la conducta del general Marina.

Dos gestiones totalmente distintas ha realizado don José Marina y Vega en nuestras posesiones del Norte de África. Una, de paz, de pauta política; otra, de guerra, de fines y cauces militares. En ambas comportóse el general de distinta forma; tan distinta, que lo que fue acierto de un lado llega al fracaso en el otro.

GALVEZ, Pedro Luis y MARTÍNEZ, Francisco.-Por los que lloran.1910.P.120 (opinión de Francisco Martínez)

Indudablemente, la labor del general Marina parte ha sido muy principal en nuestro triunfo. Sin aquella serenidad y sangre fría que demostró en los momentos de mayor peligro, cuando la plaza se vio más comprometida, posible es que los rifeños hubieran hecho de las suyas.

Se necesitaba en Melilla una cabeza directora, antes que un brazo fuerte y osado. Y esta cabeza encontróse en el general en jefe, que lo fue de hecho, como lo era de derecho.

Gloria, pues, al invicto general, á cuya frente ha ceñido la Patria laurel inmarcesible, y la Historia ha grabado su nombre junto al de los Gonzalo de Córdoba, Rodrigo de Vivar y tantos otros inmortales guerreros de la vieja y jamás vencida Hispania.

ASHMEAD.-The passing...1910.P.373 (traducción de F. Saro)
( El 11-8-1909)  Fuimos cordialmente recibidos  por el Comandante en Jefe español, que es un hombre pequeño y rechoncho que aparenta unos 60 años  de edad. Tiene el pelo cano, la barba también cana, ojos penetrantes y una vigorosa mandíbula; en apariencia recuerda un tanto al general Grant.

El General Marina habla francés, y me dijo que no estaba capacitado para decir cuando estaría preparado para emprender  la ofensiva, pero que deseaba tenerme informado a su debido tiempo. Después mencionó un salvoconducto que me autorizara para ir por todas partes donde quisiera y seguir a las tropas en el campo, con la única excepción de que no debía penetrar en ninguna de las fortificaciones permanentes que rodean la ciudad.

CAPITÁN X .- Verdades amargas …
P. 16. ¿Que importancia dio el general Marina al movimiento? Difícil es averiguarlo; pero la marcha seguida en el primer ataque para el castigo de la agresión de los moros; las declaraciones del Gabinete Maura, de que era sencillamente una operación de policía, y la cuantía del crédito solicitado (3.281.1,08 pesetas) para hacer frente á los gastos que dicha operación ocasionase, hacen suponer con muchos caracteres de verosimilitud, que se equivocó respecto á la extensión y alcance del movimiento, puesto que estas declaraciones del Gobierno y la cantidad solicitada no podían responder más que á los informes que de Melilla recibiera.

P. 203 ¿Tenían razón en no tener confianza en el general en jefe? Sí.
El general Marina, valiente, caballeroso, ha fracasado como general y como político. Desde el primer día se le ha visto vacilante, sin plan de campaña; abandona posiciones para luego volverlas á ocupar; mantiene otras innecesarias á todas luces; no utiliza los medios que la ciencia pone en mano de los generales en jefe, y cuando los utiliza es después de dolorosas lecciones; condena á una pasividad absoluta á las fuerzas que ocupan las posiciones, y que poco á poco son diezmadas; inmoviliza grandes fuerzas guarneciendo numerosas posiciones, y, finalmente, deja al tiempo que ejerza su influjo sobre los moros, aburriendo á los ausentes de su territorio y cansando á los que habían de mantenerlos semanas y semanas, esperando á que se acercara el período de la siembra, que había de reclamarlos con imperiosa necesidad para que se deshiciera la harka, no por el empuje de las armas, sino por cansancio de ellos.

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Darío Díez Vicario

   

DARÍO DÍEZ VICARIO

GALVEZ.-Por los que lloran.1910.P.13-14

En Benibuifrur, una de las cinco kabilas confederadas de Guelaya, tuvo lugar el combate del 30. Allí, sobre la tierra minera que guarda en sus entrañas la opulenta riqueza del hierro, en la tierra de «los hijos del que tiene corderos y cabras»—tal es la significación de Benibuifrur--, ofrendaron su vida un puñado de españoles heroicos. Y fue combatiendo contra los de Zugangan y los de Atlaten, contra los feroces tigres de monte Uixan y los veloces jinetes de Gussula.

 

Darío Díez Vicario

   
 

En la retirada pereció el general Díez Vicario. Me ha contado su ayudante (1) que, al sentirse herido, exhaló D. Darío, un quejido levísimo, luego inclinó la cabeza sobre el pecho y murió. Murió en el mismo campo de batalla, jinete todavía, con la espada desnuda, ¡como un héroe de leyenda!

Esta mañana fui á visitarle al cementerio. Venían conmigo unas santas y piadosas mujeres en  romería de dolor.

Cuando entramos en el depósito, donde, envuelto en la briosa bandera roja y gualda, yacía el caudillo, acercósele una de las piadosas mujeres que ya dije y levantó la punta de aquel sudario de oro y de sangre. En el fino rostro caballeresco, amoratado ya, vagaba como una sonrisa triste que parecía decir á las atribuladas mujeres: «No lloréis por  mí. Llorad por vosotras y por vuestros hijos.»

Y las mujeres lloraron copiosamente sobre el muerto.
(1) Federico Berenguer Fusté

Testimonio de la muerte del general, del capitán Ricardo Monasterio, facilitado a su hermano Juan Jesús.
"Había llegado el día anterior, y ese mismo día se enteró de la operación.

No estaba prevista su actuación, pero pidió encarecidamente que se le permitiera asistir a la misma como testigo.

Por no se sabe que circunstancia, Orozco, que era el que iba a asistir, no pudo ir, y se designó al Wad Ras para sustituir al del Rey,ya que Saboya estaba en Nador, según parece para justificar la intervención de Diez Vicario.

Vicario ocupó tres posiciones distintas. En la última, interponiendo su regimiento entre el ala izquierda de los Cazadores, que ordenadamente se retiraban, y el enemigo, conteniéndole con acertadas cargas y fuego.

Recibió indicaciones de que se apeara, indicaciones que escuchó con desdén, y justamente en el momento en que daba una orden al jefe del regimiento de León, le hirió una bala. Lanzó un ¡ay!  sin estremecimiento y se inclinó sobre el caballo. El ayudante le dirigió la palabra creyendo que iba a desmontar, pero no contestó. Quedó muerto sobre el caballo sin soltar el sable. La bala le había dado en el corazón."

Testimonio de su muerte, según versión del capitán de Caballería  D. Isaac López de la Banda, agregado a la 2ª Brigada de la  1ª División, que fue quien recogió el cadáver.

Se ha falseado la causa de la muerte del general...

Iba montado recorriendo la línea de fuego, animando a los combatientes, y atendiendo a todos los detalles.

No fue, como se dijo, que el general había avanzado para enterarse de cómo iban las cosas, sino que ya estaba en la primera línea de sus tropas cuando murió.

En aquellos instantes solo una pequeña parte de la Brigada de Cazadores se retiraba de las lomas, por lo que poco tiempo después quedaban solos el regimiento de Wad Ras y un batallón de León protegiendo la retirada, sobre todo el 2º batallón de Wad Ras y el de León, que estaban más avanzados y en los momentos críticos tuvieron a raya al enemigo.

( El general Díez Vicario nació en Reinosa el 6 de junio de 1856, en el número 1 de la plaza que hoy lleva su nombre )

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José Ibañez Marín

 
José Ibañez Marín
 

BARADO.-Nuestros soldados. s. a. P.212
D. José Ibáñez Marín era uno de los oficiales más brillantes del Arma de Infantería. Nació en 8 de Marzo de 1862 é ingresó en la Academia de Toledo en 1880, siendo el número 2 de su promoción. Recién ascendido á Capitán, marchó á la Isla de Cuba, en la que operó á las órdenes del valeroso general Segura y como jefe de batallón, tomando parte en distintas acciones de guerra y acreditándose de valeroso soldado y jefe experto; pero antes y después de asta campaña, consagró todos sus entusiasmos y energías á la labor docente, ya como Director de la Revista Técnica de Infantería y Caballería que fundó D. Mariano Gallardo, ya como autor de numerosas obras didácticas, históricas y literarias, en las cuales procuró inculcar el amor á las instituciones armadas, poniendo como ejemplo el esfuerzo patriótico de Prusia, las grandezas de la moderna Alemania, el risorgimento italiano y los empeños del Japón. Este fue el sentido de la labor de Ibáñez Marín.